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La empatía ahuyenta la insatisfacción

Las empresas que tienen una clara voluntad de alinearse con las inquietudes y aspiraciones de los demás, obtendrán más éxito

Es sustancial crear entornos de trabajo donde el profesional pueda desarrollarse y que perciba que la empresa vela por él
Es sustancial crear entornos de trabajo donde el profesional pueda desarrollarse y que perciba que la empresa vela por él

«Cuando falta empatía reina el anhelo de cambiar de trabajo y da lugar a la fragilidad para sacar adelante los resultados».

La empatía se define como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Es básica para conectar con toda la cadena de valor, desde empleados, proveedores, clientes e inversores. Está en la génesis de la capacidad de escucha, de la flexibilidad, la comunicación, la generación de confianza, la creatividad, del trabajo en equipo y el liderazgo, como apunta José Antonio García, socio director de Ackermann Solutions. Se encuentra además entre los valores que las empresas tratarán de cuidar en 2019, auguran los expertos. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, reveló, en el lanzamiento en Londres de su libro «Hit Refresh» («Pulse Actualizar»), cómo un déficit en la empatía casi le cuesta un trabajo en la empresa en la década de los 90. Durante el final de la entrevista de ocho horas para unirse a Microsoft, se le preguntó cómo reaccionaría al ver a un bebé llorando en la calle. Nadella comentó que su respuesta fue que «sería llamar al 911». Sin embargo, su entrevistador se levantó y le dijo: «cuando veas a un bebé en la calle que está caído, recógelo y abrázalo». Aquella experiencia le enseñó a apreciar la importancia de la empatía para «impulsar la innovación y garantizar que los productos que genera satisfagan las necesidades insatisfechas y no articuladas de sus clientes».

El equipo

Patti Sanchez, consultora y coautora del galardonado libro, «Illuminate», decía en un artículo publicado en «Harvard Business Review», que el secreto para liderar el cambio organizacional es la empatía. Hablaba desde la experiencia: «Cuando me senté con el CEO y su equipo ejecutivo para analizar su plan de comunicación, no pregunté sobre el cambio en sí, sino sobre cómo se sentirían sus empleados sobre lo que está por venir. Comenzamos con su equipo porque, en mi trabajo como consultora de comunicación, he observado lo mismo una y otra vez: el modo en que se comunica la información a los empleados durante un cambio es más importante que la información misma. Y es que la falta de empatía cuando se transmiten noticias sobre una transformación organizacional puede hacer que falle», explicaba en su artículo Sanchez.

Un líder que espera emprender un cambio organizacional exitoso debe asegurarse que su equipo esté a bordo y motivado para ayudar a que esto suceda. Por eso, contar con líderes empáticos que sepan ponerse en el lugar del otro puede garantizar el éxito de la compañía. En particular un estudio realizado por Jonathan Haidt, de la Universidad de Nueva York, muestra que cuanto más admira y respeta un empleado a sus líderes, y cuanto más conmovido se siente por su compasión y amabilidad más leal es. «Así que, si eres más indulgente con tu empleado, no solo potenciarás su compromiso, además conseguirás que aquel que observe tu conducta te admire más y te preste mayor colaboración», explica este autor en la serie «Inteligencia Emocional», de Harvard Business Review. Las investigaciones demuestran que «nuestro cerebro responde más positivamente a los jefes que nos han mostrado empatía», sostiene Emma Seppala, directora científica del Centro para la Investigación y Educación en la Compasión y Altruismo de la Universidad de Stanford.

En un entorno laboral que ha cambiado mucho, que cuenta con nuevas metodologías, con una clara orientación hacia la transformación tecnológica, que pretende competir a nivel internacional y que tiene grandes retos, rodearse de los mejores profesionales es vital. «Sólo aquellas empresas que se encuentren alineadas con las inquietudes y aspiraciones de todos los componentes que forman parte de sus organizaciones serán las que tengan más éxito. En caso contrario, nos encontraremos en un escenario en el que reinarán la insatisfacción y el anhelo constante de cambiar de trabajo y esto daría lugar a una gran fragilidad para sacar adelante todos los objetivos empresariales», sostiene Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo. La empatía no es innata. Como todas las competencias se cultiva a través de la semilla de la voluntad. «Resulta imprescindible trabajar en dos líneas: la laboral y la personal de forma conjunta. El fin es crear un ecosistema en el que un profesional pueda desarrollarse, lo haga lo más a gusto posible y que perciba que la empresa vela y apuesta por él», explica Guelbenzu.

No es, sin embargo, advierte José Antonio García, «algo que abunde en unos tiempos donde prima el interés propio y donde cuesta cada vez más ponerse en la piel de la otra persona e intentar ver a través de sus motivaciones, su forma de entender las cosas, de vivirlas. Hay que tener en cuenta que hemos pasado de una economía de la transacción a vivir inmersos en una economía de la emoción, donde la empatía juega cada vez un papel más destacado».