La era Méndez: 22,5 millones de deuda y 280.805 afiliados menos

Al margen de que el candidato mejor colocado, José Máría Álvarez, haya logrado que su federación supere en número de afiliados a CC OO (149.763 por 145.040) pese a que también ha notado la bajada de carnets, con una caída del 13,7% en los últimos cuatro años, su mayor atractivo para las bases reside en su determinación de acabar con los modos que hasta ahora han imperado en el sindicato. Y esa mecánica es la que ha provocado que, bajo el mandato del actual secretario general, Cándido Méndez, la segunda central sindical del país haya perdido 280.805 afiliados.

«La tibieza ante la catarata de escándalos de los últimos años en la UGT ha pasado factura. La corrupción sindical ante lo que Méndez llamaba “desviaciones” es lo más censurable de su gestión y un enorme borrón al que el sindicato quiere poner punto final», explica José Vía, secretario de Acción Sindical de USO.

Durante los más de dos decenios en los que Méndez ha ejercido el poder en la organización socialista, UGT desarrolló una estructura mastodóntica al calor de los subsidios y ayudas de todas las administraciones para la formación de los trabajadores.

De los cientos de millones administrados con escaso control nacen los escándalos presentes, como el fraude de los ERE de Andalucía, y del poder estructural que concedieron las distintas administraciones –«para comprar la paz social y aliviar la conflictividad sindical», según indican fuentes de un sindicato sectorial– nace la implicación de cargos de UGT y CC OO en el sumario de las tarjetas «black» de Caja Madrid. Los daños se han hecho sentir y hoy Méndez deja a UGT sumida en una fuerte crisis de identidad, con complicaciones para obtener financiación por la carga de deuda de buena parte de sus federaciones y con menores ingresos por cuotas después de haberse dejado 280.805 afiliados desde 2010. Con el recorte de las subvenciones a sindicatos y patronales desde 2011 de más del 45%, UGT encontró en la mediación en los ERE pactados con las empresas una fuente de financiación adicional.

Así, desde 2010 hasta 2015 se dispararon los ERE pactados hasta los 252.905 casos, con la participación mayoritaria de UGT y CC OO. A muchos veteranos sindicalistas consultados se les antoja «complicado» creer que Méndez no supiera «aunque fuera de oídas» lo que se estaba cocinando.

Paralelamente, y mientras Méndez clamaba en las calles en contra de la reforma laboral, UGT la aplicaba a decenas de sus propios empleados, afectados por la crisis de subvenciones del sindicato. La pérdida de credibilidad ha sido creciente, como ha reconocido el propio Méndez.

Tampoco las cuentas de la segunda central sindical de España se encuentran en una situación bollante. Las deudas a corto y largo plazo, excluidas las provisiones, superaban los 22,5 millones de euros a cierre de 2014, según la última Memoria Económica publicada.

De esa cifra, las deudas a largo plazo alcanzaban los 6,6 millones de euros, y los 15,9 millones restantes, a corto. Las provisiones se situaron entonces en los 17,8 millones, mientras que el patrimonio neto llegó hasta los 61,4 millones.