La subida del alcohol y el tabaco, antes del verano

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La prórroga de dos años concedida a España para reducir el déficit por debajo del 3% del PIB hasta 2016 llevará aparejada contraprestaciones. Especialmente para los contribuyentes, que tendrán que afrontar nuevas modificaciones tributarias para que la Administración cubra el exceso de gasto sobre ingresos este año y el siguiente, y cumpla con Bruselas.

El Ejecutivo anunciará antes de este verano la subida de los tributos especiales del tabaco y del alcohol, mientras que el cambio de fiscalidad de algunos productos que actualmente pagan IVA reducido (10%), como la tecnología sanitaria, provocará que pasen a pagar el tipo general del 21% previsiblemente en 2014.

La subida de los impuestos especiales, una de las principales armas de recaudación del Estado, se anunciará antes del verano y entrará en vigor previsiblemente en septiembre.

Con esta operación, el Ejecutivo repite el movimiento realizado con la subida del IVA general del 18% al 21% y del reducido, que pasó del 8% al 10%, el año pasado. El aumento fue anunciado en el último Consejo de Ministros de julio y entró en vigor dos meses después. El alza del impuesto a las labores del tabaco se centrará especialmente en la picadura de liar, como adelantó LA RAZÓN, y menos en el cigarrillo. El año pasado, el Estado recaudó 7.475 millones de euros (el 0,71% del PIB) con esta tasa especial aplicada a las cajetillas, a los paquetes de tabaco de liar y a los cigarros (puros). El descenso fue del 3,94% frente a 2011. En el caso de los cigarrillos, el tributo a aplicar es «ad valorem» y depende del precio de venta al público, del que retiene un 53,1%. El Gobierno planea devolver la tasa al 55% para mantener las cifras de ingresos del año pasado, aunque no será suficiente en un entorno marcado por la caída del consumo. En el primer trimestre del presente ejercicio, la venta de cajetillas se desplomó un 14,9%.

Respecto a la picadura de liar, cuya venta creció un 46% entre enero y marzo frente al mismo periodo de 2012, la tasa actual es de 80 euros por kilo tras la subida del año pasado (desde los 75 euros anteriores) y el Ejecutivo piensa ampliarla hasta los 90 e incluso 100 euros por cada 1.000 gramos para aprovechar el fuerte incremento en la comercialización de este sustituto de los cigarrillos.

El año pasado se vendieron 6,51 millones de kilos de este tabaco, que se comercializa en paquetes de entre 20 y 40 gramos principalmente, una cifra que podría alcanzar los ocho millones de kilos en el presente ejercicio con un aumento del 20%. Con esta previsión de ventas, el Estado ingresaría entre 630 millones y 700 millones de euros aplicando las subidas citadas.

Respecto al aumento de la presión fiscal a las bebidas alcohólicas, que no afecta a la cerveza y al vino, Hacienda estudia aplicar un alza del 10%, pero fuentes cercanas al Ejecutivo señalan que la decisión no está tomada y que dependerá del impacto que la medida tenga en sectores como el turismo o la hostelería.

El cambio de tributación de algunos productos a los que ahora se aplica el IVA reducido, como la tecnología sanitaria es otra de las decisiones que tendrá que tomar el Ejecutivo. Se deriva de una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, que considera ilegal la tributación del 10% para los equipos médicos, los aparatos para animales discapacitados y las sustancias utilizadas en la fabricación de medicamentos. A partir de 2014, previsiblemente, tributarán al 21%, tipo general.

El Ministerio de Hacienda se muestra «satisfecho» por la evolución de los ingresos tributarios en los primeros meses del año pese a que la recaudación cayó en prácticamente todos los parámetros y arrojó un descenso del 6,6% interanual entre enero y abril.

Los ingresos por IVA se redujeron un 4.6% entre enero y abril frente al mismo periodo del año anterior, lo cual resulta especialmente significativo. En los cuatro primeros meses de 2012 aún estaban en vigor tipos impositivos inferiores a los actuales, ya que el reducido era del 8% y el general del 18%.

Es decir, que el aumento del IVA no ha logrado elevar la recaudación en estos primeros meses del año, marcados por la recesión y por la caída del consumo.