Los abusos fiscales cercan a Google

El buscador, que el año pasado sólo pagó en nuestro país 2,2 millones de euros en impuestos, está siendo investigado por presunto fraude fiscal en varios estados europeos, entre ellos Francia y España

La Agencia Tributaria registró el pasado 30 de junio la sede de Google
La Agencia Tributaria registró el pasado 30 de junio la sede de Google

El buscador, que el año pasado sólo pagó en nuestro país 2,2 millones de euros en impuestos, está siendo investigado por presunto fraude fiscal en varios estados europeos, entre ellos Francia y España

Una treintena de agentes de la Agencia Tributaria registraron el pasado 30 de junio las sedes de Google en Madrid en busca de pruebas ante un presunto fraude fiscal cometido por la compañía. De este modo, Hacienda trata de averiguar si el gigante que domina el negocio de las búsquedas en internet, con una cuota en Europa del 90%, según datos de la Comisión, y que acapara un 80% de la publicidad ligada a las búsquedas que realizan los internautas en las webs de terceros, sólo generó ingresos en España por valor de 66 millones de euros en 2015 o si, por el contrario, desvió parte de su facturación a un paraíso fiscal con un régimen tributario más favorable.

Una investigación similar a la que tiene abierta en Francia la compañía que dirige Sundar Pichai. Las autoridades del país galo, que en mayo inspeccionaron las dependencias que tiene Google en el distrito noveno de París, reclaman al buscador una deuda fiscal de 1.600 millones de euros.

Y es que Google, al igual que otras multinacionales como Apple o Starbucks, se aprovechan de las grietas del muro de la fiscalidad europeo para trasladar sus beneficios a países como Irlanda, Holanda, Suiza o Luxemburgo donde la presión fiscal es menos exigente. Así se explica que el ejercicio pasado, la empresa más valiosa del mundo únicamente pagara 2,24 millones de euros en impuestos en nuestro país, en la misma línea que en 2014, cuando pagó poco más de dos millones de euros, según recogen las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil.

Unas prácticas «irresponsables» en opinión del profesor del IESE, José Ramón Pin Arboledas, que lamenta que «al final estas empresas no paguen impuestos ni aquí ni en ninguna parte». «Legalmente, las multinacionales pueden utilizar todos los mecanismos que existen en un país para pagar menos impuestos. La legislación lo ampara. Eso sí, es un comportamiento poco ético e injusto porque hay pymes y autónomos que por falta de medios no pueden utilizarlos», asegura por teléfono el docente.

Ingeniería fiscal

Como explica Antonio Vázquez del Rey, profesor de Derecho Tributario y Financiero de la Universidad de Navarra, el complejo entramado fiscal que utiliza Google para tributar en Europa responde a una estructura de comisionista. «Esto supone que la filial española presta determinados servicios al grupo que factura en función de los costes más una comisión. La facturación y el grueso de los beneficios correspondientes a la actividad que Google realiza en España se atribuyen después a la filial irlandesa, donde tributan a un tipo reducido del 12,5%».

La actividad de Google en nuestro país se limita a la prestación de servicios de marketing e I+D para el grupo y a la venta de publicidad on-line. Según se extrae de sus cuentas, los ingresos de 66 millones de euros que la multinacional contabilizó el año pasad se derivan de la primera actividad y el cálculo se realiza aplicando un margen de beneficio a los costes incurridos en la prestación de estos servicios. Sin embargo, la facturación por la venta de publicidad on-line, su principal negocio, se realiza desde Irlanda para posteriormente trasladar esos beneficios a Bermudas. Se estima que los ingresos reales de Google en España por venta de publicidad podrían superar los 600 millones de euros anuales.

El buscador tiene lo que en el argot financiero se conoce como un «doble irlandés» y un «sandwich holandés». En la práctica, esto se traduce en dos sociedades en Irlanda: una operativa, que factura a sus filiales en cada país, y otra con el centro de control en Bermudas, que es también irlandesa, pero no tributa allí porque la legislación de ese país no permite esta figura. Además, hay una tercera sociedad en Holanda, donde sí está permitido. Mientras la irlandesa factura a las filiales, la de Bermudas factura a la de Holanda, y ésta a la primera irlandesa.

Pese a la evidencia de que lo declarado no se corresponde con su actividad real en el país, es muy complicado demostrar que ha existido un comportamiento ilícito por parte de Google o el resto de multinacionales que se aprovechan de estas prácticas. De hecho, las propias instituciones fiscales nacionales e internacionales suelen evitar utilizar el término evasión y, en su lugar, emplean expresiones como «ingeniería fiscal» o «planificación fiscal agresiva».

Reino Unido, el ejemplo

Para el experto de la Universidad de Navarra, el problema radica «en unas normas defectuosas y obsoletas frente a nuevas realidades como la economía digital, así como en la defectuosa cooperación entre los países en materia fiscal». Pese a ello, grandes multinacionales como Amazon, que desde hace un año tributa país por país en lugar de, como hacía hasta entonces, canalizar todas sus operaciones a través de Luxemburgo, ya han comenzado a renunciar a estos ventajosos sistemas tributarios.

¿Cuándo lo hará Google? «Esto puede venir motivado por dos variables: bien porque el legislador modifique el régimen tributario para atajar situaciones que no resultan admisibles o bien porque la imagen de la compañía pueda verse afectada por el hecho de que se la relacione con este tipo de prácticas», señala Del Rey. De hecho, el gigante de internet ya ha alcanzado un acuerdo de este tipo con Reino Unido, territorio con el que pactó a principios de año el pago de 172 millones de euros por impuestos atrasados y donde se comprometió a cotizar los ingresos que obtenga por la publicidad de compañías radicadas en suelo británico.

Una opinión compartida por el profesor del IESE: «El primer paso es una negociación con estas multinacionales para recuperar el equilibrio fiscal entre los distintos países. Si no hay voluntad de acuerdo por parte de las compañías, se debe avanzar en la legislación. Probablemente estas empresas habrán cumplido con todos los pasos legales, por eso lo que hay que hacer es cambiar la legalidad y adecuarla a los nuevos tiempos».

CLAVES

- Cuentas. Pese a gozar de una posición de monopolio en los motores de búsqueda de todo el mundo, Google sólo declaró una facturación de 66 millones de euros en España el año pasado.

- Investigación. La Agencia Tributaria española y las autoridades fiscales francesas investigan al buscador por presunto fraude fiscal. En el país galo, reclaman a Google 1.600 millones de euros en impuestos.

- Investigación. La Agencia Tributaria española y las autoridades fiscales francesas investigan al buscador por presunto fraude fiscal. En el país galo, reclaman a Google 1.600 millones de euros en impuestos.