Los controladores abren la puerta a un paro en toda España

Sopesarán extender sus movilizaciones si el conflicto de Barcelona no se cierra de modo satisfactorio.

Los controladores denuncian una falta generalizada de plantilla en todos los aeropuertos españoles
Los controladores denuncian una falta generalizada de plantilla en todos los aeropuertos españoles

Sopesarán extender sus movilizaciones si el conflicto de Barcelona no se cierra de modo satisfactorio.

R. L. Vargas- El pulso que mantienen los controladores aéreos del Centro de Control de Barcelona y Enaire podría desembocar en movilizaciones en otros puntos de España a la vuelta del verano. Fuentes sindicales han advertido de que, en función de cómo se solucione este conflicto, valorarán realizar movilizaciones en el resto del país por «el problema endémico de la falta de personal» que, según aseguran, les aqueja.

Los controladores de la instalación barcelonesa y el gestor público del que dependen llevan semanas negociando para evitar la convocatoria de huelga con la que los trabajadores amenazan a partir del próximo 20 de junio. Los controladores denuncian que su plantilla es insuficiente para atender a la carga de trabajo actual y a la que se avecina en verano. Aseguran que los turnos extraordinarios de seis días de trabajo y dos libres se han convertido en habituales –han crecido, según ellos, un 300%– y que no se cumplen los turnos de descanso del 25% de su jornada laboral. Sabedores del tiempo que cuesta formar a un controlador, reclaman que Enaire les garantice que la situación se normalizará a partir de 2020. El gestor, por su parte, afirma que este verano enviará a Cataluña 58 nuevos profesionales, de ellos 21 plenamente operativos y habilitados.

Aunque ambas partes llevan semanas negociando, las conversaciones parecen estancadas. Esa es, al menos, la percepción de los controladores, que acordaron en asamblea por abrumadora mayoría (87%) ir a la huelga en caso de que Enaire no atienda sus reivindicaciones. Aunque se volverán a ver las caras con el gestor el jueves, la reunión definitiva parece que será la del lunes día 4. Si no hay acuerdo, convocarán paros el día 5 para iniciarlos el 20 de junio.

Como en el caso de Barcelona, en los últimos meses, los controladores han venido denunciando los mismos problemas de personal en otros aeropuertos como el de Palma de Mallorca o los de las Islas Canarias, especialmente ahora, con la llegada de la temporada estival. Es a estos «puntos calientes» a los que podrían extenderse las movilizaciones.

Temor del Gobierno

Como publicó LA RAZÓN en su edición del pasado 24 de abril, fuentes gubernamentales ya expresaron su temor a que el conflicto de Barcelona pudiera extenderse. Su teoría es que lo que está ocurriendo en este centro puede ser una «piedra de toque» de los controladores para calibrar los apoyos con los que cuentan en este momento.

Un posible paro en Barcelona afectaría a todo el arco mediterráneo español. En un momento u otro, esta instalación monitoriza todos los vuelos de esta zona, por lo que una huelga en unas fechas como las estivales tendría sumo impacto en un sector como el turismo, muy relevante para la economía española y muy dependiente del transporte aéreo.

Las aerolíneas, las principales damnificadas junto a Aena de una posible huelga, han comenzado en las últimas semanas a inquietarse ante la posible convocatoria de paros en Barcelona. Desde la Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo (Aceta) se muestran temerosos porque la incertidumbre «desanime a potenciales viajeros a comprar billetes». Además, advierten del posible efecto negativo que puede tener sobre el sector turístico.

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) acusa a los controladores de usar de forma «recurrente» y como «herramienta de negociación» la amenaza de huelga. En su opinión, se trata de un colectivo bien remunerado y fuertemente regulado y se remiten a las cifras sobre refuerzos de Enaire para asegurar que la plantilla de Cataluña se incrementará. ALA cree que el verdadero efecto sobre las reservas se notará si, finalmente, la huelga llega a convocarse y se anuncien las cancelaciones.