Los depósitos, blindados ante la liquidación de los bancos

Inversores y accionistas asumirán primero las pérdidas

La moneda única pronto irá acompañada de la unidad bancaria tras su espaldarazo de esta semana
La moneda única pronto irá acompañada de la unidad bancaria tras su espaldarazo de esta semana

Las cosas nunca más serán como antes. En menos de un año la Unión Europea se ha dotado de todo un entramado de normas que supondrá un verdadero paracaídas en el caso de que un banco se declare en quiebra. El objetivo estaba claro: evitar que los contribuyentes vuelvan a pagar de su bolsillo los desaguisados de un sector que ha puesto al borde del abismo a la economía europea.

Los juegos políticos entre países, especialmente por parte de Alemania, han afeado la información sobre lo que se ha denominado «segundo pilar de la unión bancaria», pero lo cierto es que en el plazo de una década las reglas estarán listas para ser usadas. En 2016 los bancos comenzarán a aportar sus contribuciones a un fondo que será el encargado de costear futuros gastos del sector y en 2026 esa hucha contará con 55.000 millones de euros, listos para resolver los problemas .

Pero, ¿es razonable ese plazo de transición? Según los expertos, era necesario. «Si quieres cargarte el sector bancario diles que empiecen a pagar todos a la vez mañana», señala un alto diplomático en Bruselas. Por ello, se comenzará aplicando el «mecanismo de resolución», formado por la Autoridad y el Fondo, a los mismos bancos que recaerán bajo el paraguas de la Autoridad Única de Supervisión del Banco Central Europeo. Ya desde 2015, el sistema se aplicará directamente a los 130 bancos mayores de la zona euro, así como a los transfronterizos. A juicio del comisario europeo encargado de Servicios Financieros, Michel Barnier, el conjunto provocará «cambios revolucionarios en el sector financiero europeo». La novedad radica en que, hasta ahora, cuando una entidad se enfrentaba a problemas serios, la responsabilidad recaía en las autoridades nacionales, enfrentadas con una «patata caliente» a resolver de un día para otro. El caso se vio claramente en Dexia o Fortis, donde toda la supervisión nacional y europea demostró ser un desastre.

A partir de ahora, la UE contará con un sistema de supervisión y alerta tan serio como el BCE, que evitará llegar a esos niveles de degradación, pero además, el nuevo Mecanismo pilotará una liquidación ordenada, en un plazo que no superará las 24 horas. Esa liquidación supone que los inversores tendrán que asumir pérdidas dentro de lo que llaman «rescate interno» de las entidades insolventes aplicando quitas, al menos, del 8% del activo total del banco. Los depósitos de menos de 100.000 euros estarán protegidos, pero se aplicarán pérdidas a los accionistas, inversores en productos híbridos (preferentes, convertibles, etc.), bonistas júnior y bonistas sénior.

Los estados podrán realizar recapitalizaciones preventivas si cumplen las reglas de Ayudas de Estado de la UE y sólo, si todo esto no es suficiente, se acudirá al dinero acumulado en el Fondo de Resolución, primero al compartimento nacional y luego al europeo. Mientras tanto, otra directiva obliga a las entidades a contar con un colchón para garantizar los depósitos inferiores a 100.000 euros, que en la zona euro son el 95% del total. Los ahorradores podrán recobrar su dinero en un plazo de 7 días laborables, en lugar de los 20 actuales. Para ello, se obliga a todas las entidades a contribuir a los fondos de garantía nacionales, que deben alcanzar un nivel de prefinanciación del 0,8% de los depósitos cubiertos en un plazo de 10 años.

Las claves del nuevo mecanismo de resolución:

- Desde ahora será el mecanismo, y no los estados, el responsable de auxiliar a las entidades en problemas.

- Se crea un fondo de resolución financiado por los bancos y encargado de costear los futuros gastos del sector.

- Las liquidaciones tendrán lugar en 24 horas y los depósitos de menos de 100.000 euros estarán garantizados.