Pablo Isla, el hombre que ha multiplicado por diez el valor del grupo

La Razón
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Hace diez años ahora que Amancio Ortega eligió a Pablo Isla para pilotar el grupo Inditex. Buscaba al futuro número uno del imperio textil que creó en los setenta y nada mejor para ello que recurrir a un abogado del Estado, número uno de su promoción, que se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Una acción costaba entonces 3,4 euros; ayer cerraron a 33,75.

Pablo Isla llegó a Inditex en 2005, con apenas 41 años cumplidos. Lo hizo desde la presidencia de Altadis, la tabaquera hispanofrancesa . Es curioso que fuera entonces, en el año 2000, la persona que César Alierta designara cuando se marchó para presidir el grupo Telefónica.

Como Amancio Ortega, Pablo Isla es poco amigo de las apariciones públicas. Ni siquiera cuando el grupo inaugura sus tiendas en los rincones más lujosos del mundo. Y eso que desde su llegada ha más que duplicado su tamaño, hasta alcanzar los 6.777 establecimientos a finales del pasado mes de julio al cierre del primer semestre de su ejercicio fiscal. Su cita de verdad es con los accionistas, en la junta de cada ejercicio. El pasado jueves, para comprar Inditex en el mercado había que poner más de 100.000 millones.

Sólo al principio de su vida profesional ofreció su imagen más pública. Comparecía con periodicidad ante los medios para ofrecer explicar las cifras del Banco Popular. Eran los años noventa. Después se forjó en la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda. Es posible que de ahí le venga su discreción.