“La Edad Media se asocia a oscuridad pero fue una explosión brillante en lo cultural”

La catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Navarra, Julia Pavón Benito, recuerda que el medioevo es una de las etapas de la historia más nombrada pero menos conocida llena de tópicos que en nada tienen que ver con lo que sucedió en realidad.

Julia Pavón Benito es catedrática de Historial Medieval en la Universidad de Navarra y Decana de la Facultad de Filosofía y Letras.Manuel Castells - 649 169 928

Doctora en Historia por la Universidad de Navarra (1996), es la catedrática de Historia Medieval del Departamento de Historia, Historia del Arte y Geografía de dicha universidad. Fue directora del dicho departamento (2012-2019). Desde 2020 es la decana de la Facultad de Filosofía y Letras. Entre las líneas de investigación que ha llevado a cabo se encuentra el estudio de las actitudes, representaciones y vivencias del hombre medieval ante la muerte.

También colabora, bajo la dirección de la Universidad de Barcelona, con el proyecto Claustra. Atlas de espiritualidad femenina en la Edad Media. Este proyecto, nació en 2004 con el objetivo de catalogar y posicionar geográficamente los monasterios de mujeres medievales, existentes desde el comienzo de la Edad Media hasta mediados del siglo XVI. Como fruto de esta colaboración se ha publicado “Silencio tengan en claustra. Monacato femenino en la Navarra medieval”, una cartografía de los monacatos navarros femeninos.

Es miembro de la Sociedad Española de Estudios Medievales, la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra y de GENOVIFEM

-En primer lugar, enhorabuena por el nombramiento de decana de la Facultad de Filosofía y Letras. ¿Qué retos supone?

-Estar al frente de una Facultad de Filosofía y Letras el año 2020 supone mirar al futuro con espíritu renovador a en multiplicidad de frentes, con un denominador común, el de seguir apostando por el valor de los saberes humanísticos como puntal de la civilización global actual. No podemos permitir que, a pesar de las necesidades del desarrollo actual en aras de los avances científicos y sociales pensemos sólo en estrategias y consecuciones y se nos olvide que el protagonista y el motor es un hombre y una mujer creativos, sólidamente formados y sabedores de sus limitaciones en un mundo en constante cambio. Por eso, en nuestra Facultad, conscientes de ello, formamos a nuestro alumnado para vivir y ser parte de esos cambios, con profundas convicciones fruto de su formación y sólidos conocimientos.

-En diciembre pasado logró usted, además, la cátedra de historia medieval. Algunas voces que dicen defender el feminismo siempre ponen el acento en que hay pocas catedráticas. ¿Suscribe esto y si lo hace es quizás porque antes las mujeres accedían menos a la universidad y una cátedra no se logra con 30 años precisamente?

-En estos momentos se está operando a nivel real un cambio generacional y, por extenso, un cambio cultural importante impulsado por la propia sociedad y los nuevos modelos de organización familiar, muy mediatizados entre otras cosas por el acceso en el mundo occidental a los modelos del bienestar. La independencia económica de esta parte del mundo ha generado muchas expectativas en la mujer, que prefiere “salir de casa” a “estar en casa”.

En el caso concreto de la mujer en la universidad, son muchas las variables que hay que tener en cuenta, ya que a principios del siglo XX en las universidades españolas el porcentaje de mujeres que estudiaban representaba un escaso 10%, creciendo a casi más de un 60% en los últimos años. Eso significa que la mujer, amén de tener títulos superiores, ha dado un salto cualitativo y hoy está también en los puestos de dirección docente e investigador, accediendo a las cátedras y liderando proyectos de todo tipo con un éxito considerable. De mismo modo, cabe recordar que los procesos para el acceso a las cátedras son complejos y largos, y es difícil tanto para hombres como para mujeres.

-Historia Medieval: ¿Qué opina cuando escucha que es una época oscura de la humanidad? Defiéndela como experta en la materia que es.

-No hay época más citada y menos conocida (y lo subrayo en negrita aposta). La Edad Media tiene un gran marketing, pero en términos de dicotomía: o te “engancha” su veta romántica y caballeresca muy pegada a la imagen construida a nivel novelístico, legendario o cinematográfico, o “la rechazas” al asociarla a situaciones como desigualdad social, hambre, pestes, incertidumbre económica, sometimiento de la mujer…En fin, desconocimiento total. No voy a detallar las consecuciones de una época en la que nació una institución como la universidad, se tradujo y se reflexionó sobre los Clásicos, se articuló el lenguaje y conceptos para la Filosofía, se comenzó la exploración de otros lugares más allá del Mare Nostrum, se establecieron las bases de las instituciones políticas actuales, se construyeron las catedrales románicas y góticas y se dotó de “alma” a una mujer que el código napoleónico después la dejó sin ella, como en su día afirmó Régine Pernoud (una de las medievalistas más rigurosas del siglo XX).

-Hace poco su universidad, dentro de los cursos de verano, organizó un curso sobre la conmemoración del VIII centenario de la Consagración de la Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Sancho VII el Fuerte decidió construirla en honor de la Virgen María por haber ganado la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. ¿Por qué fue tan importante aquella batalla?

-El encuentro en las navas de los pasos jienenses marcó un jalón importante en el desarrollo de los reinos cristianos peninsulares ante el Islam, que para entonces operó un retroceso en sus impulsos expansivos desde el norte de África. Almorávides y Almohades perdieron el protagonismo político y desde Castilla y León se orquestaron importantes acciones que dieron al traste en décadas posteriores con el dominio andalusí del valle del Guadalquivir, bastión histórico musulmán. Con la pérdida de Córdoba y Sevilla en 1236 y 1248, respectivamente, el repliegue del dominio musulmán fue notorio. De la misma forma en otros espacios hispanos, Aragón y Portugal también le dieron un giro a la situación al conquistar las tierras levantinas (1229-1245) y del Algarbe y Alentejo (1223-1248), respectivamente. En cierto sentido, el viraje político y la preponderancia de los reinos cristianos aletargaron el vigor sarraceno, replegado en un reino de Granada y tributario de los reyes castellanos hasta su final conquista el 2 de enero de 1492.

-Hablando de batallas y siguiendo en Roncesvalles. ¿Qué importancia tuvo la pérdida de Carlomagno en dicho acontecimiento frente a los gascones? ¿O fueron vascones? ¿Se han puesto los historiadores ya, por fin, de acuerdo?

-La polémica está servida en términos historiográficos. Hace ya bastantes años que Ramón D´Abadal i Viñals, en concreto en 1955, con una atenta lectura de las fuentes carolingias dio con la que considero personalmente la “clave” del fracaso de Carlomagno en los collados pirenaicos. Si algo hay que tener en cuenta es que la famosa batalla de Roncesvalles no fue un choque bélico entre dos ejércitos, sino más bien una “refriega” o “asalto” de wascones montañeses (gascones del otro lado del Pirineo) a la retaguardia del ejército franco. Hacía pocos años de Carlomagno había sometido las díscolas tierras de Gascuña (760-768) y dos años después de la “derrota” procedió a un recambio de sus cargos de gobierno civil y eclesiástico. Qué duda cabe que este capítulo necesitaría mayor detalle para explicarlo, pero en resumen y dada la situación de Al-Andalus y de su Marca Superior, ni los musulmanes ni los vascones (léase pamploneses) hubieran sido capaces de desplegar fuerzas ante el ejército ultrapirenaico. No obstante, en el imaginario popular, la idea de una “revuelta” vascona tiene un gran alcance a día de hoy, en la línea de recrear un “nacionalismo” vascón del pasado. Pero ni el contexto histórico, ni lo vivido en el valle del Ebro ni en Pamplona durante el despliegue militar franco pudieron dar lugar a un episodio como el que se viene repitiendo erróneamente, a mi modesto parecer, en los libros de texto. Y es una pena. Por lo menos, habría que plantear la cuestión, como han hecho alguno de los medievalistas, en términos de problema histórico.

-Se sabe, en general, muy poco de historia, mucho menos de la medieval y parece que hay una sensación de que esta etapa importa poquísimo cuando sin ella no se puede entender todo lo que viene después.

-En cierta forma, y teniendo en cuenta a Nuccio Ordine, cuyo libro de ensayos recomiendo leer y que se titula “La utilidad de lo inútil”, hoy en día saber poco de Historia Medieval o remitirse a los tópicos sigue funcionando a todos los niveles. Parece que lo importante es ser versátil en los “saberes aplicados”, a modo de homo faber y en contraposición al homo sapiens, si se me permite el guiño conceptual. La Edad Media se ha convertido a nivel social en una especie de distracción turística porque se asocia a tiempos oscuros donde la ignorancia florecía, el clero dominaba y los poderosos abusaban, aunque a veces hacían algo bien y construían un castillo para guerrear y que hoy es un destino de masas…en fin… Las piezas encajan cuando las disciplinas humanísticas y los distintos momentos de la Historia tienen su sitio, aunque hoy parece que el mundo comenzó tras la Segunda Guerra Mundial y el nuevo orden internacional fracturado por los grandes cambios del siglo XXI, ya que todavía perdura la idea de “Juego de tronos” o de “lucha de poderes”.

-Sé que entra dentro de las competencias de Historia Moderna pero le pregunto sobre la conquista de América y lo que muchos llaman un genocidio. ¿Lo fue?

-La Historia Moderna no es mi campo de investigación, y creo que Elvira Roca Barea podría responder mejor que yo a esa pregunta. Por eso le paso el testigo a quien quiera conocer algo más al respecto y pueda leerse su libro “Imperiofobia y Leyenda Negra. Si bien no quiero minusvalorar las aportaciones de otros modernistas, especialistas en la materia.

-Usted es experta en monacato femenino medieval. ¿Era una vía de escape para la mujer cuya vida apenas valía nada? ¿Llegaron a tener poder?

-No podemos considerar que fuese una vía de escape en el sentido más literal del término, pero desde luego que el convento era un “micromundo” donde las mujeres desempeñaron un papel protagonista y preponderante a todos los niveles.

Si me permite, me interesa especialmente la segunda parte de la pregunta al asociar a las mujeres en un claustro al poder. Entiendo que a nivel popular o incluso intelectual reducir la Historia a un escenario de poderes, como le he indicado anteriormente, es muy atractivo; pero de lo que no cabe duda es que el protagonismo jurisdiccional y por lo tanto el prestigio de algunos centros monásticos femeninos está hoy fuera de duda, como por ejemplo el sanjuanista de Santa María de Sigena en Huesca o el cisterciense de Santa María la Real de las Huelgas en Burgos, por citar dos de los más paradigmáticos. Debemos descartar la idea que el cenobio era una especie de “cementerio” de mujeres burguesas o notables, como también la representación de que si alguna abadesa destacaba era para acceder a espacios de poder en contraposición al hombre. La buena gestión patrimonial y el interés de algunos de estos centros está asociado a la inteligencia de sus gestoras y al apoyo puntual de linajes regios, dada su significativa importancia como pulmones espirituales en una etapa donde la religiosidad cristiana formaba indisociable de la vida, de la cultura.

-¿Para qué sirve estudiar Historia?

-La pregunta sería ¿la Historia es útil hoy? Abran juego…

- ¿Es necesario completarla con otro grado?

-Hoy en día y siempre, los saberes no ocupan lugar; pero vivimos en 2020. Entiendo que la situación actual ha de conjugar el conocimiento con llegar a fin de mes y por tanto en una universidad convertida en una especie de Academia de Estudios Superiores para formación profesional, el alumnado tiene que establecer una estrategia. El “romanticismo” con el que miramos la Edad Media ha de ser eliminado de la ecuación si uno ha de acceder a un puesto de trabajo. En la Universidad de Navarra tenemos dos dobles grados con Historia, que son Periodismo y Relaciones Internacionales, que funcionan muy bien y dotan al estudiantado de facetas profesionalizantes para su futuro sin olvidarnos que nuestro objetivo es que vuelen con la maleta bien cargada de instrumentos para preguntar y preguntarse sobre qué es la Historia, más allá de considerarla un saber clásico. Por ello, alimentamos su espíritu crítico y su capacidad de observar el mundo, a pesar de que estén decidiendo temas de gestión en un Museo o en una mesa de negociaciones en Bruselas. Y creemos que lo estamos consiguiendo. A la vista está de dónde se mueven a nivel profesional.