¿Dónde está el candidato socialdemócrata a la Cancillería?

El candidato socialdemócrata a la Cancillería, Peer Steinbrück, presenta, el pasado martes en Berlín, el cartel electoral del partido
El candidato socialdemócrata a la Cancillería, Peer Steinbrück, presenta, el pasado martes en Berlín, el cartel electoral del partido

Ésta es la pregunta que se deben hacer los electores alemanes en general y los simpatizantes del Partido Socialdemócrata en particular tras presentar el martes el SPD sus carteles electorales para las elecciones del 22 de septiembre. No sólo no aparece en ellos su candidato, Peer Steinbrück, sino que su gran protagonista es la canciller federal, Angela Merkel. Eso sí, bajo mensajes que resaltan las debilidades de la coalición democristiano-liberal, en el poder los últimos cuatro años.

El hecho de que Steinbrück haya pinchado como candidato no es nada nuevo. Desde que fue nominado por su partido en octubre pasado, el ex ministro de Finanzas no ha dejado de protagonizar sonadas meteduras de pata que han avergonzado a sus propios votantes. Para los anales de la hemeroteca quedarán su crítica al bajo sueldo de Merkel, de la que además dijo que se beneficia del "bonus de ser mujer", o el llamar "payasos"a los políticos italianos Silvio Berlusconi y Beppe Grillo. Tampoco contribuyó a su popularidad la revelación de que desde que abandonó el Gobierno en 2009 ha ganado 1,2 millones de euros pronunciando 320 conferencias en universidades y empresas.

Y es que su máxima "soy lo que pienso"se ha convertido en su peor enemigo y en una pesadilla para su equipo de campaña, liderado por un antiguo periodista del sensacionalista "Bild", el diario más leído de Alemania y de Europa.

Con todo esta bagaje, no resulta extraño que los socialdemócratas traten de esconder a su candidato en la fase inicial de la campaña. Su objetivo, según explican, es centrar la atención en los puntos centrales de su programa, como el salario mínimo, los alquileres asequibles o el aumento de la plazas de guardería. Asuntos sociales que interesan al electorado y que, oportunamente, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ha sabido apropiarse. De ahí que el verdadero reto del SPD de cara a las elecciones de septiembre no sea tanto prometer un cambio, sino diferenciarse de sus rivales conservadores. Y es que resulta verdaderamente difícil encontrar diferencias sustanciales sobre política social o europea entre los dos grandes partidos políticos alemanes. Los socialdemócratas contraatacan y acusan a la CDU de vender "una botella vacía con atractivas etiquetas".

Sea como fuere, lo cierto es que el SPD se hunde en las encuestas y se distancia casi veiente puntos de la CDU, que confía en repetir coalición con los liberales del FDP si éstos logran superar las barrera del 5% de votos. La derrota anunciada por los institutos demoscópicos sólo ahondaría la debacle que los socialdemócratas arrastran durante la última década. Entre 1998, cuando Gerhard Schröder ganó sus primeras elecciones, y 2009, cuando obtuvieron el peor resultado electoral desde la Segunda Guerra Mundial (23% de votos), el SPD ha perdido la mitad de sus electores. Estos nueve millones de alemanes han sido seducidos por Los Verdes o Die Linke (La Izquierda), una escisión de los socialdemócratas descontentos con la politica de reformas de Schröder, o simplemente han preferido quedarse en casa.

Ajeno al desaliento, Steinbrück dice estar seguro de arrebatar el poder a Merkel, pero los hechos parecen contradecirle. Mientras la canciller disfrutará la primera quincena de agosto de unas tranquilas vacaciones en el Tirol italiano, su rival mantendrá una apretada agenda que le llevará a participar en dos actos electorales al día hasta el 22 de septiembre. En uno de sus primeras salidas, el aspirante del SPD se plantó con vestimenta casual en un apartamento de estudiantes de Berlín para charlar y beber cerveza en su sofá. Por si acaso y, tal vez anticipándose a su discurso de la noche electoral, Steinbrück reconoce que "hay vida después de la política".