El ocaso de la socialdemocracia

Benoît Hamon, candidato socialista a la presidencia de Francia
Benoît Hamon, candidato socialista a la presidencia de Francia

Aunque presente en los gobiernos de tres de los cinco grandes países euopeos (Francia, Italia y Alemania), los cierto es que no corren buenos tiempos para la socialdemocracia en el Viejo Continente. El viaje al centro emprendido desde los años noventa por el SPD alemán, el PD italiano o los laboristas británicos no ha sido entendido por una parte considerable de sus bases y electores, que han terminado dándoles la espalda al percibir que aplican en el poder la misma política que la derecha. Como resultado, los partidos se ven inmersos en batallas fratricidas entre corrientes izquierdistas y reformistas.

El retroceso electoral es palpable incluso en los países nórdicos, sus tradicionales feudos, donde a duras penas la socialdemocracia conserva el poder en Suecia de mano de los ecologistas. El auge de los movimientos populistas, partidarios de un generoso Estado providencia, les ha restado, asimismo, apoyo entre los perdedores de la globalización. A continuación, repasamos la salud de la izquierda en los principales países europeos.

REINO UNIDO: Una larga travesía del desierto

Tras las derrotas en las urnas de 2010 y 2015, el Partido Laborista británico parece condenado a una larga travesía del desierto en la oposición. La elección del veterano Jeremy Corbyn como líder del partido ha provocado un cisma entre unas bases escoradas a la izquierda y un grupo parlamentario heredero del giro centrista protagonizado por Tony Blair y su Tercera Vía en los años noventa. En su tradicional feudo escocés, sus electores han sido seducidos por el discurso nacionalista con tintes socialdemócratas del SNP. Mientras, en el desindustrializado norte de Inglaterra, sufren una sangría de votos a manos del euroescéptico Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP). La incapacidad de los laboristas y, sobre todo, de Corbyn para movilizar a sus votantes explican en gran parte el triunfo del Brexit en el referéndum del pasado 23 de junio. Sin un programa claro y una oposición fuerte al Gobierno de Theresa May, los laboristas van 16 puntos por detrás de los “tories” en las últimas encuestas (25% frente a 41%).

FRANCIA: Hacia la irrelevancia política

El socialismo francés ha sido capaz de malgastar en cinco años el enorme capital político con el que François Hollande llegó al Elíseo en 2012. Tras una década en la oposición, el PS gobernaba en la mayoría de regiones y ayuntamientos franceses, disponía de mayoría absoluta tanto en la Asamblea Nacional como en el Senado y recuperaba la Presidencia de la República. Sin embargo, la errática acción de Hollande decepcionó rápidamente al electorado, que aprovechó cada cita electoral para castigar al partido del Gobierno. Ahora, el PS está resignado a ser barrido en la primera vuelta de las presidenciales (23 de abril), dado que su candidato, el izquierdista Benoît Hamon, no tiene ninguna posibilidad de clasificarse para la segunda (7 de mayo). Los últimos sondeos le colocan incluso en quinta posición, con el 11,5%, superado por Jean Luc Mélenchon (13,5%). Hamon es víctima de una pinza por la izquierda por Mélenchon y por la derecha por el independiente Emmanuel Macron, que atrae a los socialistas más centristas.

ALEMANIA: El “terremoto Schulz”

A diferencia de sus partidos hermanos, los socialdemócratas alemanes (SPD) parecen volver a contar con el favor del electorado tras años de decadencia. La designación del ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz como candidato a la Cancillería en las elecciones del 24 de septiembre y líder del partido ha insuflado nuevo optimismo al SPD, que ha subido diez puntos en intención de voto en lo que va de año y ha alcanzado a la CDU de Merkel. Para lograrlo, Schulz, ajeno a la política nacional y a la Gran Coalición durante dos décadas, ha centrado su programa en la justicia social y ha criticado abiertamente los excesos de la Agenda 2010, la reforma del Estado del Bienestar de Gerhard Schröder, el último canciller socialdemócrata. Una estrategia, en suma, que busca reconciliar al centenario partido con sus votantes tradicionales. Con todo, matemáticamente, Schulz tendrá muy difícil relevar a Merkel sin un tripartito de izquierdas con Los Verdes y Die Linke (el equivalente alemán de Podemos).

ITALIA: Una cainita guerra de familias

El enfrentamiento entre dos izquierdas irreconciliables ha hecho saltar por los aires el Partido Democrático (PD), que gobierna de forma precaria Italia desde las elecciones de 2013. La división entre el sector centristas y pragmático, encabezado por el ex primer ministro Matteo Renzi, y la izquierda tradicional culminó en febrero pasado con la escisión del partido. El sector crítico, encabezado por líderes históricos como Massimo D'Alema o Pier Luigi Bersani, creó en febrero el grupo de los Demócratas y Progresistas (MDP). Este cisma del PD supone un golpe muy duro a menos de un año de unas elecciones generales en las que parte como favorito el populista y antieuropeo Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Bepppe Grillo. Tras perder el referéndum constitucional de diciembre, Renzi aspira a recuperar el timón del partido en las primarias del 30 de abril para volver al Gobierno, pero, aritméticamente, no le quedará más remedio que pactar una alianza electoral con sus rivales para poder vencer en las urnas a los “grillini”.

PAÍSES BAJOS: La última debacle

La izquierda holandesa fue la gran derrotada de las elecciones del 15 de marzo. El Partido Socialdemócrata (PvdA) pagó cara su participación en la coalición con los liberales de Mark Rutte y bajó de 38 a 9 escaños. El partido pasó de segunda a séptima fuerza en el Parlamento de La Haya. El peor resultado electoral desde el nacimiento del partido en 1946. Según Ipsos, diez de esos escaños fueron a parar a Los Verdes (GroenLinks) y al antieuropeo Partido Socialista (SP). El resto fue absorbido por la heterogénea oferta política holandesa. En términos absolutos, el electorado giró a la derecha de forma evidente. Los socialdemócratas en solitario contaban con 38 de los 150 escaños de la Cámara Baja en 2012. En cambio, hoy el PvdA, GroenLinks y SP sólo suman 37. El votante tradicional socialdemócrata se ha visto decepcionado por una gestión de Gobierno que traicionó sus promesas electorales de 2012. Entonces, el PvdA hizo campaña por el crecimiento, mientras que en la última legislatura ha adoptado una política de austeridad que ha perjudicado a las rentas más bajas.

SUECIA: Crisis en la cuna de la socialdemocracia

Incluso en Suecia, cuna de la socialdemocracia, el partido que ha construido el Estado del Bienestar atraviesa una grave crisis de liderazgo. La llegada masiva de refugiados durante 2015 puso en duros aprietos al Gobierno roji-verde del primer ministro, Stefan Löfven. Ante el auge de la derecha xenófoba de los Demócratas Suecos (SD), que llegó a pisar los talones a los socialdemócratas en los sondeos, Estocolmo tuvo que imponer controles en sus fronteras y restringir la generosa política de acogida. Lo cierto es que Löfven encabeza desde septiembre de 2014 un Ejecutivo rojiverde en minoría en un Parlamento donde la oposición conservadora podría gobernar si pactara con la ultraderecha. Los socialdemócratas conservan su tradicional estatus de primer partido del país escandinavo en los sondeos con un 26% de votos, pero quedan muy lejos de la hegemonía de la que gozaban hasta los años noventa, cuanto no bajaban del 40% elección tras elección. En el actual fragmentado panorama político sueco, las mayorías absolutas ya son sólo un viejo recuerdo.

GRECIA: El “sorpaso” por la izquierda

El Partido del Socialismo Panhelénico (PASOK) parecía imbatible en la vida política griega desde la instauración de la democracia en 1976. Sin embargo, la crisis y la aplicación de las draconianas recetas de austeridad de la troika a cambio del rescate financiero (ya vamos por el tercero) a partir de 2010 hundieron para siempre el partido fundado por Andreas Papandreu en 1974. En apenas seis años, el PASOK pasó de un 44% de intención de voto en las elecciones de 2009 a sólo un raquítico 6,3% en 2015, por detrás incluso de los neonazis de Aurora Dorada (7%). Los últimos sondeos apuntan una subida testimonial al pasar de 17 a 23 diputados en un Parlamento de 300 escaños, un 7,5% de votos. Responsables para muchos griegos de la crítica situación del país, los socialdemócratas fueron arrinconados por Alexis Tsipras y su Coalición de Izquierdas (Syriza), un partido escindido del viejo Partido Comunista (KKE).

pgarcia@larazon.es