Islandia inicia su camino a la UE

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

Durante este mes de julio, Islandia ha dado pasos decisivos para su futura adhesión a la Unión Europea. Primero fue el Parlamento islandés el que, por una mínima diferencia (33 votos contra 28) respaldó una iniciativa para que el Gobierno presentara su candidatura a la UE. La semana pasada el Gobierno presentó oficialmente a las autoridades comunitarias su solicitud, de la que se hicieron eco los ministros de Exteriores de los Veintisiete el pasado lunes. Entonces el Consejo solicitó a la Comisión Europea que elebore el informe preceptivo para abrir negociaciones con Reikiavik.

Para no ofender a los países balcánicos que aspiran integrarse en el "club"europeo en el futuro, la Presidencia sueca recordó que todos los aspirntes reciben el mismo trato y no habrá una "vía rápida"para lo islandeses. Sin embargo, la realidad y las circunstancias particulares de Islandia obligan a dejar esto entre paréntesis.

Islandia es un país europeo y demócratico (primeras condiciones que imponen los tratados comunitarios) que forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE) desde 1994, participa en los Acuerdos de Schengen y ya aplica el 75% de la legislación comunitaria. Todo ello convierte a esta isla del Atlántico Norte en un candidato ideal cuando ambas partes se sienten a negociar en Bruselas. Antes será preciso que el Consejo, una vez que reciba el informe de la Comisión, aprueba por unanimidad la apertura de las negociaciones.

Actualmente, tres países gozan del estatos de candidato a la Unión Europea (Croacia, Macedonia y Turquía). Con Zagreb las charlas se mantienen en punto muerto por el conflicto fronterizo entre Croacia y Eslovenia. Las charlas con Macedonia ni siquiera han empezado a consecuencia de las diferencias entre Atenas y Skopje por la denominación de la ex república yugoslava. Finalmente, Turquía, que empezó sus negociaciones en 2005, afronta un dilatado proceso negociador sin garantías de que concluya en adhesión. Esta descripción explica suficientemente porque una isla de 320.000 habitantes tiene todos los números para ser el socio 28º de la Unión.

Sin embargo, aún es pronto para echar las campanas al vuelo. Islandia es un país que hasta que se vio afectado por la crisis económica del año pasado miraba con desdén cualquier acercamiento a la UE. La pesca y la agricultura serán el hueso más duro de roer durante las charlas con los Veintisiete. Asimismo, las compensaciones a los ahorradores holandeses, británicos y alemanes que tenían dinero en los bancos islandeses nacionalizados serán un asunto delicado.

Asimismo, tampoco se puede olvidar que el Gobierno de la primera ministra Johanna Sigurdardottir está obligado a convocar un referéndum sobre la integración a la UE una vez que hayan concluido las negociaciones. La crisis económica ha reducido el euroescepticismo en la isla, pero, como muestra el estrecho resultado de la votación parlamentaria, Europa sigue dividiendo al país nórdico. En el propio seno del Gobierno, los socios de los socialdemócratas, el Movimiento de la Izquierda Verde, es reticente a la adhesión porque cree que el potente sector pesquero saldrá mal parado.

Si no surgen imprevistos, Islandia podría entrar en la UE en 2012 tras completar los trámites previstos. La entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que está pendiente de su ratificación en Irlanda, Alemania, República Checa y Polonia, será el mejor aliado para las demandas islandesas y de otros candidatos. Bajo el actual Tratado de Niza serían necesarios muchos ajustes institucionales para admitir nuevos socios.