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«Merkron»: nueva gasolina al eje franco-alemán

La canciller alemana conversa con el presidente francés, Emmanuel Macron, en la última cumbre europea
La canciller alemana conversa con el presidente francés, Emmanuel Macron, en la última cumbre europealarazon

Tras años al ralentí, el eje franco-alemán vuelve a funcionar. La victoria del europeísta Emmanuel Macron ha proporcionado al viejo motor la gasolina que tanta falta le hacía. Como dice el flamante presidente francés, “cuando Francia y Alemania hablan con una sola voz, Europa progresa”. Y su par alemana, la canciller Angela Merkel, no se queda atrás a la hora de elogiar al nuevo inquilino del Elíseo.

Ha nacido la nueva pareja europa, ya apodada “Merkron” o “Emmangela”, según los gustos. Lo cierto es que Berlín y París comparten el interés de relanzar el proyecto europeo después del triunfo del Brexit y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Dos acontecimientos que, tras pillar en un principio con el pie cambiado a la UE, se han convirtiendo en el primer revulsivo contra la parálisis y el euroescepticismo. Como reconoció Merkel tras la Cumbre del G-7 en Sicilia, es el momento en el que Europa debe hacerse cargo de su propio destino, pues “los tiempos en los que podíamos confiar en otros han quedado atrás”.

Pese al nuevo clima bilateral, las diferencias perduran. Mientras Berlín apuesta por una austeridad sin excusas, París aboga por enterrarla. Algo similar a la situación de 2012, cuando François Hollande ganó las presidenciales prometiendo torcer el brazo a Alemania para acabar con el austericidio. Pero los tiempos no son los mismos, ni Macron es Hollande, aunque acompañara a éste en su primer viaje a Berlín tras tomar posesión.

Este jueves, la víspera de la Fiesta Nacional del 14 de julio, los gobiernos de Francia y Alemania celebrarán un Consejo de Ministros conjunto que servirá para dibujar los proyectos en común. Sin embargo, no será hasta después del verano, una vez que se celebren las elecciones alemanas del 24 de septiembre y se forme un nuevo Gobierno de coalición en Berlín, cuando el renovado eje franco-alemán pueda empezar a andar a velocidad de crucero.

Dos son los terrenos en los que Merkel y Macron confían en avanzar en los próximos meses en colaboración con el resto de Estados miembros. Alemanes y Franceses saben que son necesarios, pero no suficientes, para liderar una Europa de veintisiete Estados miembros, por muchas velocidades que ésta tenga. Italia, España y los países del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) están llamados a formar parte, como en el pasado, de ese “núcleo duro” del proyecto de integración comunitaria.

El primer foco de atención franco-alemán es la gobernanza de la zona euro, una “línea roja” de la canciller hasta no hace mucho tiempo. Macron prometió en su programa electoral reforzar la integración y coordinación de la Eurozona con la creación de un presupuesto común y un ministro de Finanzas. Si bien Merkel se muestra ahora dispuesta a hablar del particular, faltan concreciones. Por ejemplo, ¿qué funciones tendrá ese ministro del euro?, ¿cómo se coordinarán los presupuestos nacionales y el que compartirían los diecinueve socios de la moneda única? Según el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”, Berlín baraja financiar ese presupuesto con el IVA o la tasa a las transacciones financieras.

El segundo terreno en el que se vislumbran sustanciales avances a corto y largo plazo es el la defensa europea. Algo a lo que los países de la UE se han visto empujados por la amenaza de Washington de cerrar el grifo si no invertimos más en seguridad (un 2% del PIB en gasto militar, para ser concretos). Lo cierto es que el embrión de cuartel general europeo es un buen punto de partida, si bien la salida de Reino Unido de la UE supondrá un duro golpe para la siempre postergada defensa común. En todo caso, la coordinación del gasto militar entre los Estados miembros proporcionaría ventajas inmediatas.

Finalmente, tanto Macron como Merkel apuestan por un “Brexit duro” en las negociaciones con Londres para insistir en que la UE no es un club a la carta y que para formar parte del mercado común es necesario respetar las cuatro libertades (personas, bienes, servicios y capitales) y no trocearlas como pretende el Gobierno de Theresa May. Un aviso a navegantes para recordar que fuera de la Unión hace demasiado frío para arriesgarse...

pgarcia@larazon.es