El Viaje a ninguna parte

Eduardo Noriega es mucho menos exhibicionista como coautor del guión que como intérprete. Se muestra cauteloso cada vez que habla de su faceta de escritor a cuatro manos con el director Santiago Tabernero de esta adaptación. El hasta ahora sólo actor comparte pantalla con Marta Etura (que interpreta a su mujer, en plena crisis tras un enamoramiento rápido y un embarazo también veloz). Según comentan, el proceso ha durado más de cuatro años. La amistad de Tabernero con Clara Sánchez, autora de la novela en que está basada el proyecto y reciente Premio Planeta, hizo que conociera la trama antes que nadie. Leyó el relato incluso previamente a que fuera publicado y vio que había una película entre sus páginas que quiso compartir con otro amigo: Noriega. «Me dijo que iba a luchar por todas y cada una de sus ideas que contenían aquel texto, pero que si había empate sería el director, es decir, yo, el que decidiese», recuerda Tabernero.

El truco de dividirse

Noriega, cómodo en su nuevo papel, asegura que el truco ha sido dividirse: «Nunca pensé mientras escribía en que yo iba a interpretar aquello y durante el rodaje tampoco me condicionó que el guión hubiera sido escrito por mí». No nos avanzó, sin embargo, si va a explotar más esta nueva faceta. De momento ha logrado que veteranos como Silvia Tortosa o el director Jaime Chávarri interpreten sus diálogos en el filme. Etura interpreta al personaje más complejo y con el que el espectador más sufre. No solamente por las circunstancias asfixiantes en las que vive, sino porque nunca sabe muy bien en cuál de las varias capas de ficción que maneja el filme se está moviendo. Así lo subraya la actriz: «Lo bonito de este trabajo es que todo se va ajustando y toma sentido poco a poco», aunque tampoco oculta que al comienzo del trabajo tuvo miedo de que el espectador se perdiera en las distintas perspectivas que ofrece.