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Mas planea su futuro en Canadá si no llega a ser president

Su futuro próximo apuntaría a un cargo en la farmacéutica Grífols, pese a que la compañía niega que exista ninguna oferta.

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El tiempo de Artur Mas como presidente de la Generalitat se agota. En el mejor de los casos, a Mas le quedan 18 meses al frente del Gobierno catalán. Para eso, los soberanistas deberían vencer el 27-S y convencerse entre ellos de que no es necesario buscar a otro presidente, tal y como la CUP sugiere. En cualquier caso, Mas se aproxima a la puerta de salida de la esfera pública después de 31 años en las administraciones. Su siguiente vida, según fuentes consultadas por la LA RAZÓN, podría ser en la multinacional Grífols, una compañía del sector farmacéutico donde tendría reservado el puesto de delegado en Canadá.

Nada será sencillo para Mas después del 27-S. En principio, CDC y ERC tienen un acuerdo para sostener a Mas como president, pero su figura genera muchas incomodidades en Esquerra. En este contexto, la presión de la CUP para descabalgar al líder convergente podría ser suficiente, ya que la formación anticapitalista incluso ha sugerido que Raül Romeva (ex ICV) generaría más consenso.

Llegados a este extremo, y si CDC no logra sostener a su líder, Mas podría hacer las maletas y marcharse de España. Su destino podría ser Grífols, una de las empresas del Ibex 35 que ocupa un lugar destacado a nivel mundial en el sector de los servicios hospitalarios y hemoderivados. Puestos al habla con un portavoz de los citados laboratorios, negaron categóricamente la información y aseguraron que «carece de fundamento» que le hayan ofrecido un puesto a Mas o que él lo haya solicitado.

El presidente de la compañía, Víctor Grífols, no ha ocultado su simpatía con el proyecto soberanista. En abril del año pasado, el empresario no dudó en arropar a Mas en un acto en público para que siguiera adelante con la consulta soberanista del 9-N. «Sé que lo está pasando mal. Tire adelante. No se arrugue», le dijo al presidente de la Generalitat durante la inauguración de la última planta construida por su compañía en la localidad barcelonesa de Parets del Vallès. «Con firmeza y determinación se puede llegar muy lejos», añadió.

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Meses después, en Estados Unidos, con motivo de la visita a otra planta de la empresa en Clayton, Carolina del Norte, reiteró su apoyo. Por ello, no llama la atención que en algunos medios se haya visto la mano de Grífols para salvar una reunión, celebrada este mismo mes en EE UU, con el fin de que congresistas nortamericanos mostraran algún tipo de complicidad con el derecho a decidir que abanderan los convergentes.

La convocatoria llevaba camino de convertirse en un completo fracaso (de hecho, la asistencia fue mínima). La Generalitat tuvo que mover tierra y cielo para que algunos parlamentarios dieran la cara y salvaran de algún modo un acto que no tuvo, por otra parte, ninguna trascendencia. Una parte de las gestiones las asumió el «lobby» Independent Diplomat y otras se atribuyeron a Grífols y a personas de su entorno.

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Se trataba de la reunión que el secretario de Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, mantuvo recientemente en Estados Unidos. Le acompañaban el presidente de la Comisión de Acción Exterior del Parlamento catalán, Jordi Solé, y el «embajador» de Cataluña en Nueva York, Andrew Davis.

Cinco congresistas norteamericanos, cuatro republicanos y un demócrata –tres de los cuales son miembros del Comité de Relaciones Exteriores– participaron en la reunión. Según informó la agencia Efe, al término de la cita varios de los congresistas expresaron su apoyo a que los catalanes tengan la oportunidad de decidir democráticamente si desean o no seguir formando parte de España, entre ellos Dana Rohrabacher, que preside el subcomité sobre Europa en la Cámara de Representantes.

«La gente de todo el mundo tiene el derecho a decidir y tomar una decisión sobre qué país y qué gobierno quieren tener. No veo ninguna razón por la que la gente de Cataluña no puede tomar su propia decisión sobre si quieren o no formar parte de España», subrayó ante la prensa tras el encuentro.

Según determinadas informaciones, Rohrabacher se habría interesado, entre 2008 y 2010, en la adjudicación de contratos a Grifols en EE UU, asunto al que tampoco serían ajenos otros de los asistentes a la reunión como Ileana Ros-Lethinen, representante de la demarcación 8 de Florida, así como Mario Díaz-Balart que se alineó con las tesis de Rohrabacher y afirmó tras la reunión con Albinyana que «el derecho a decidir y de manifestar sus deseos debe prevalecer».