El PP recibe 401.000 votos procedentes de C’s

La burbuja electoral Podemos ha estallado. Obviamente la mayor parte del votante de esta formación a la que ahora se ha unido IU tiene entre 18 y 44 años y, sobre todo, un problema: la abstención, que en este segmento de edad es muy superior a la que se da entre los mayores de 44 años, en donde predomina el bipartidismo. El pinchazo de la burbuja de Podemos se explica por la abstención crónica entre los jóvenes y por los motivos que a continuación se exponen. En primer lugar, el fracaso de sus confluencias. En Común Podemos, la sucursal de Podemos en Cataluña, ha reducido su electorado en 81.000 votantes o, lo que es lo mismo, han reducido su volumen de votos en un 8,7%. Pero el mayor descalabro tiene lugar en Galicia y en la Comunidad Valenciana. La gallega En Marea ha perdido 67.000 votos, el 16,2% de sus votantes del 20-D. Y en la Comunidad Valenciana, en apariencia, sólo en apariencia, pierden 17.000 votos, pero hay que tener presente que Izquierda Unida en el mes de diciembre de 2015 obtuvo en esta autonomía un total de 112.000 votos. En teoría esos se sumarían el 26-J a los 674.000 de Compromís-Podemos del 20-D. Es decir, que su expectativa era de 786.000 votos. Pues tan sólo han recibido 656.000 votos de los valencianos. ¿Dónde están los 130.000 votos que faltan? Su electorado se ha reducido en un 16,5%.

En la macroencuesta del CIS postelectoral de las anteriores elecciones generales de diciembre de 2015, tan sólo el 11% de los votantes de Podemos estaba de acuerdo con la autodeterminación de las comunidades autónomas españolas. Por lo tanto, el intentar exportar a Galicia y a la Comunidad Valenciana el experimento catalán no ha funcionado como era de esperar. En estas dos comunidades, aunque existen movimientos nacionalistas, son mucho más limitados y domina el sentimiento de pertenencia a España, compatible con su identidad regional. A medida que el electorado moderado de Podemos va descubriendo el programa de los morados para desmembrar España, obviamente lo va abandonando.

Los votos de Podemos e IU, excluyendo Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana, en las elecciones generales de 2015 alcanzaron los 4.014.000 millones. En la jornada del 26-J se redujo a 3.201.000 votos. La pérdida es de 813.000 votantes netos.

El 61% del electorado de Podemos considera que es el desempleo el principal problema de España, pero el mensaje de la coalición Iglesias-Garzón estaba más enfocado hacia la corrupción y la subida de impuestos que a ofrecer soluciones viables para la creación de puestos de trabajo. El conglomerado Podemos pierde 979.000 votos por la abstención, otros 323.000 migran al PSOE y 176.000 a otros . Los de Iglesias retienen el 78,5% del total de votantes de 2015.

También son importantes los descensos de otras fuerzas nacionalistas radicales o radicalizadas, como EH Bildu, que pierde 35.000 votantes y el 16% de electores. O CDC, que reduce su electorado en 85.000 votantes, el 15,1% del 20-D. El partido de Mas registra la abstención de 33.000 votantes y la transferencia a ERC de 51.000, mientras que los de Otegi ven marchar a la abstención 42.000 votantes.

C’s ha sido otro de los que más han visto descender sus votantes: pierde 390.000 netos, que supone el 11% de su electorado de 2015. La marcha de 401.000 al PP y de otros 414.000 a la abstención son sus principales fugas. Logra compensarlas en parte ingresando 166.000 votos del PP y de 137.000 socialistas, así como 122.000 de la abstención o de los nuevos electores.

El PSOE ve reducido su electorado en 120.000 votantes netos. Las principales pérdidas de votos de los se deben al trasvase de 317.000 votos a la abstención, 157.000 al PP y 137.000 a C’s. Esta emigración de votantes es en parte paliada con el ingreso de 205.000 de IU, 118.000 de Podemos y 170.000 de abstencionistas o nuevos electores.

El PP, mientras, incrementa su electorado en 669.000 votantes y alcanza los 7,9 millones. Esto representa un crecimiento de 9,2 puntos. La mayor parte del voto que incorpora procede de ex votantes de C’s (401.000), así como 355.000 de la abstención o de los nuevos electores. Del PSOE recibe 157.000. Cuentan con la mayor fidelización de todos los partidos: el 93,4%.