Los mayores de 44 años decantarán el resultado

Representan el 61,3% del total de los posibles votantes de hoy

Operarios limpian urnas en un colegio electoral en Pamplona
Operarios limpian urnas en un colegio electoral en Pamplona

Tradicionalmente se considera el día de las elecciones como la línea de meta de la carrera electoral, pero esta vez los comicios suenan más a pistoletazo de salida de la fase de negociación de pactos que a otra cosa. La noche electoral tendrá además en esta ocasión un aliciente añadido: todos los candidatos parecen estar de acuerdo en la necesidad de formar gobierno rapidamente, antes de que se inicie el periodo de vacaciones, si no se quiere que la desafección política en la sociedad española crezca hasta máximos históricos ante la incapacidad de los diversos partidos de poner el interés de la nación por encima de los de su formación política. La repetición de la comedia de enredos en la que se convirtió la XI Legislatura podría tener un coste altísimo también en el terreno económico. En este sentido, cuando se abran las urnas y se conozca el resultado final, todas las miradas se volverán a la calle Ferraz, donde el PSOE empezará a desvalar el modo en el que va a jugar sus cartas ya que, incluso si pasa a ser tercera fuerza política, será el partido liderado por Sánchez el que tendrá la llave de la gobernabilidad.

Sea como fuere, la elecciones que se celebran hoy en España volverán a certificar el relevo generacional en el que los dos partidos «mayores» tendrá que compartir con con los dos «jóvenes» un hemiciclo en el que hasta ahora habían reinado en solitario. Por eso es pertinente especular sobre el comportamiento que tendrán los electores nacidos tras la Transición con los que lo hicieron antes, ya que la segmentación del censo por grandes grupos de edad nos da una imagen precisa del potencial de voto con que cuenta cada una de estas franjas.

En la encuesta electoral de NC Report para LA RAZÓN del pasado 20 de junio se constataba un comportamiento electoral diferenciado entre menores de 45 y mayores de 44 años. A esa edad precisamente parece encontrarse el ecuador que divide en dos hemisferios al electorado español, unos hemisferios desiguales ya que el de los más jóvenes representa algo menos que del 40% de votantes y el de los más mayores algo más del 60%.

Podemos y Ciudadanos llevan la delantera entre los más jóvenes e incluso superaban a los dos partidos tradicionales en la franja de 18 a 29 años; donde los dos partidos salidos de la Transición sumaban el 20,8% de los votos y los dos nuevos el 30,3%. El 5,1% optaba por otras alternativas y el 44,9% se abstendría. Este último dato, la abstención más alta de todos los segmentos de edad, es capital ya que el peso real de los españoles de menos de 30 años es del 16,2% sobre el total del censo, son 5,9 millones, pero de los cuales solo votará 3,3 millones y se abstendrá 2,6 millones. La abstención es muy elevada, la mayor de todos los tramos de edad. Por lo que el peso real de los jóvenes en las urnas del 26-J es de tan solo el 13,9%. Es decir que sólo el 13,9% de las papeletas procederán de jóvenes de 18 a 30 años, dato que no alegra precisamente a Pablo Iglesias y a Albert Rivera.

Los votantes mayores de 44 años, sin embargo, se inclinan abrumadoramente por los dos partidos tradicionales, PP y PSOE. Son 21.107.000 electores, lo que representa el 57,8% del censo. Entre ellos se dan los porcentajes de participación mayores (concretamente un 35,7% entre los mayores de 44 y menores de 65 y un 25,6% entre los mayores de 65), lo que provoca que, finalmente, el 61,3% de las papeletas que se contabilicen mañana pertenezca a este segmento de edad, el que más favorece con sus sufragios al bipartidismo.