Sánchez, seguro de su error

El líder socialista cree que ha salido reforzado en clave interna e intentará explorar un pacto con Podemos y Ciudadanos que le lleve a La Moncloa

El líder socialista cree que ha salido reforzado en clave interna e intentará explorar un pacto con Podemos y Ciudadanos que le lleve a La Moncloa

A Pedro Sánchez le apodan «El Renacido», porque como en la oscarizada película de Alejandro González Iñárritu, protagonizada por Leonardo DiCaprio, al líder del PSOE le han dado por muerto –políticamente hablando– en varias ocasiones, pero aún sigue en pie. «Se dice del PSOE y de mí: ‘‘Ésta es la última bala de Pedro Sánchez’’. Bueno, no sé cuántos cargadores llevo ya», bromeaba el afectado en campaña. El secretario general del PSOE es un superviviente y lo ha vuelto a demostrar.

«A la tercera va la vencida». Éste es el «leitmotiv» con el que Pedro Sánchez encaraba la repetición electoral, una convocatoria llamada a ser la enésima reválida para su liderazgo y que ha sido capaz de superar. El líder del PSOE concebía el 26-J como una nueva oportunidad para dotar a España de un gobierno de cambio capitaneado por su figura, después de que los vetos mutuos de Podemos y Ciudadanos impidieran que su investidura prosperase el pasado marzo. Ahora podría tener una segunda oportunidad si el bloque de derechas no suma. Sánchez llegó a Ferraz para poner fin a la sangría de votos que acusaba el partido bajo la dirección de Alfredo Pérez Rubalcaba, pero la irrupción de un fuerte competidor por la izquierda como Podemos y la inconsistencia de un proyecto que no ha sabido conquistar a los desencantados le ha colocado en una curiosa tesitura: con un resultado peor que el que obtuvo en diciembre, intentará llegar a La Moncloa si el PP no lo consigue.

Con los datos en la mano, Sánchez puede presumir de haber ganado a las encuestas. La amenaza de «sorpasso» ha sido una constante durante toda la campaña que el PSOE ha utilizado como acicate para la movilización de sus votantes y para apelar al voto útil y moderado. Con este escenario, no se prevé revolución interna en Ferraz. «El partido no le va a plantar batalla a Pedro si tiene opciones de llegar al poder, y desde el poder todo se olvida», comenta un dirigente crítico con Sánchez que da por hecha la alianza con Unidos Podemos si ésta no implica el aval de los independentistas. A pesar de haber evitado el «sorpasso», el PSOE sigue en una tesitura difícil, pues tendrá que elegir entre aliarse con Iglesias –con quien no existe buena relación– o favorecer que gobierne el PP. Las intenciones de Sánchez parecen claras, no en vano ya anunció en la campaña que volvería a presentarse a la investidura si Rajoy declinaba el ofrecimiento del Rey, un escenario que no está claro a la luz de los resultados electorales.

Consciente de que se equivocó en febrero al respetar los tiempos constitucionales del presidente en funciones, el candidato socialista no esperará esta vez y descolgará el teléfono hoy mismo para comenzar a tejer acuerdos con Iglesias y Rivera. En Ferraz se respira con alivio, porque el hecho de que el «sorpasso» no se haya materializado –ni siquiera en votos– les permitirá llevar el peso de las negociaciones para formar Gobierno y confían en que –a diferencia de lo que ocurrió tras 20-D– el líder de Unidos Podemos finalmente cederá ante el fracaso de su apuesta por la coalición con IU y del horizonte de unas terceras elecciones de las que no puede sacar ya ningún rédito.

Este resultado supone, además, un espaldarazo al liderazgo de Pedro Sánchez a nivel interno. A pesar de haber caído cinco escaños respecto al 20-D, fuentes del PSOE reconocen que «los diputados dan igual, porque la clave es quién pueda gobernar» y Sánchez está en condiciones de, al menos, volver a intentar el pacto imposible con C’s y Podemos. Sánchez tiene, por ahora, asegurado mantener su despacho en Ferraz, para convocar el 39º Congreso y gestionar las primarias para elegir al secretario general. Si consiguiera llegar a La Moncloa, nadie duda de que revalidará sin rival su puesto al frente de la dirección socialista.

El líder del PSOE también tiene previsto acudir a la militancia para suscribir los futuros apoyos de investidura. Un filtro que podría evitar que los barones territoriales le dificulten el pacto con Podemos, como ocurrió en diciembre, y apostar por un gobierno de coalición que devuelva a los socialistas al poder.