Política

Casado gana la segunda vuelta: el voto vuelve al PP

El PSOE gana en las municipales, autonómicas y europeas y Podemos es el gran perdedor de la noche. Los populares recuperan votos de Ciudadanos y Vox, y se consolidan en Madrid. Rivera no consigue el ansiado «sorpasso» y Vox alcanza unos discretos resultados.

El PSOE gana en las municipales, autonómicas y europeas y Podemos es el gran perdedor de la noche. Los populares recuperan votos de Ciudadanos y Vox, y se consolidan en Madrid. Rivera no consigue el ansiado «sorpasso» y Vox alcanza unos discretos resultados.

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El PSOE se impuso en casi todos los frentes. Ganó en votos al PP en las elecciones municipales y se impuso en 10 comunidades autónomas de las 12 en las que ayer se votó. Las únicas excepciones donde no hubo victoria socialista fueron Cantabria, donde seguirá gobernando el partido regionalista de Miguel Ángel Revilla; y Navarra, donde el PSOE tendrá que tomar la decisión de apoyar a Navarra Suma, la coalición de PP, Ciudadanos y UPN, o un acuerdo con Bildu.

El PP de Pablo Casado aguantó el sorpasso de Ciudadanos (Cs) y consiguió arrebatar el Ayuntamiento de Madrid a Manuela Carmena. También puede mantener Madrid, Castilla y León, Murcia y La Rioja con apoyo de Ciudadanos. Aunque todo quede abierto a los pactos, este resultado permite a Casado presentarse hoy ante su Comité Ejecutivo con el argumento de que ha salvado los muebles en una situación muy complicada.

Pablo Iglesias fue uno de los grandes derrotados. Pierde su reinado municipal, con Galicia como gran símbolo de ese hundimiento; se queda como subalterno de los socialistas y ve debilitada su posicion en la negociación de la investidura de Pedro Sánchez; e Íñigo Errejón, su «alter ego», le gana este «Vistalegre». Todos los alcaldes del cambio recibieron un serio varapalo, salvo el de Cádiz, «Kichi».

La ola electoral socialista se extendió a Europa: se impuso el PSOE, seguido del PP , Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox. Los populares se recuperan a costa de Ciudadanos y de Vox. En un mes, con respecto a las generales, el partido de Santiago Abascal pierde cuatro puntos.

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La candidatura de JxCAT, que lidera Carles Puigdemont, obtiene dos escaños, y a partir de mañana volverá a abrir un nuevo pulso con el Estado español a cuenta de ese acta, que difícilmente podrá hacer efectiva sin ser detenido. La lista de ERC logra tres escaños, entre ellos el de Oriol Junqueras. En Barcelona Ernest Maragall (ERC) se queda en empate técnico con Ada Colau, actual alcaldesa.

El mapa territorial confirma la fractura dentro del bloque de la derecha. Ya ganaron en votos en las generales, y gobernará Sánchez. Pero Casado logra salvar la cara con el Ayuntamiento de Madrid, con un pacto a la andaluza, y manteniendo la Comunidad, también con un acuerdo con Ciudadanos y Vox. Y tras un recuento de infarto. que permitió alejar la amenaza de que el socialista Ángel Gabilondo sumara con Iñigo Errejón –que en campaña ya anunció que sí había mayoría progresista por su parte no habría problema para hacer un acuerdo–, y con Podemos para desbancar al PP del Ejecutivo autonómico tras 24 años de gobiernos populares.

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Vox consigue unos discretos resultados en estas dos plazas tan simbólicas pese a las expectativas generadas, igual que ocurrió el 28-A. El efecto Vox se desinfla y en estas urnas no son determinantes en ningún sitio clave, aunque hayan condicionado todo el proceso electoral desde las elecciones andaluzas y el pacto PP, Cs y Vox que desbancó al PSOE de la Presidencia de la Junta.

En las elecciones de 2015 los socialistas fueron la primera fuerza en Asturias y Extremadura, pero su capacidad de alcanzar acuerdos les permitió ampliar de manera muy importante su poder institucional. Ahora los pactos pueden jugar a favor del bloque del centro-derecha. El PSOE ya presidía cinco de las comunidades autónomas: Aragón, Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha y Extremadura. Puede haber vuelco en Aragón, y en capitales de provincia como Zaragoza.

El PP llegó a estos comicios al frente de los gobiernos de Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia. En Castilla y León, donde el PP era la primera fuerza desde 1987, está en manos de Albert Rivera. Y lo mismo ocurre en Murcia y La Rioja. El mapa territorial definitivo dependerá de cómo queden las negociaciones.