Lo mejor de 2019: las claves de la política española

Un año con dos elecciones generales, la subida de Vox con el adiós de Rivera, el problema independentista de Cataluña o la salida de Franco del Valle de los Caídos, así fue el 2019 para la política española

Santiago Abascal participa en el acto central de Vox en Valencia
El presidente de Vox, Santiago AbascalEnrique Palomares Europa Press

En 2019 hemos tenido que acudir a las urnas tres veces, pero dos de ellas para la búsqueda de Gobierno: primero el 28 de abril y, tras no lograr investidura, el 10 de noviembre. En ellas, hemos presenciado la caída de Ciudadanos o el auge de Vox, o la convocatoria más larga desde la transición con hasta dieciséis partidos. Aunque sin lugar a dudas, Cataluña y el desafío independentista también ha estado muy presente en los problemas políticos, así como la salida de Franco del Valle de los Caídos.

Bloqueo institucional: El baile continúa

Debate a 5
El 10-N brindó la oportunidad a los electores españoles de ver un debate entre las cinco principales formaciones a nivel nacional. Por primera vez participó Vox. Seis días después se celebraron elecciones. Sánchez ganó, Casado cogió impulso, Iglesias bajó, Abascal fue el triunfador y Rivera escribió la última línea de su trayectoria política / EFEJuan Carlos HidalgoEFE | EFE

Una legislatura fugaz, dos elecciones generales en siete meses y un multipartidismo creciente marcan el nuevo ritmo político. El año político en España termina donde comenzó. Con la meta convertida, de nuevo, en la casilla de salida. En enero, Pedro Sánchez negociaba con los partidos independentistas el proyecto de Presupuestos que había acordado previamente con Podemos y, ahora, el líder socialista ha cerrado 2019 sentado a la mesa con ERC y JxCAT para que éstos avalen su investidura y, por extensión, la coalición alumbrada súbitamente con Pablo Iglesias en La Moncloa. Entre ambas negociaciones ha pasado casi de todo: unas elecciones anticipadas por el «no» del Congreso a las cuentas de Sánchez, comicios autonómicos, municipales y europeos, otra legislatura fallida y una nueva cita con las urnas en noviembre. El 10-N dibujó un Parlamento aún si cabe más complejo y las nubes del bloqueo político parecen lejos de disiparse. Sin mayorías claras ni a izquierda ni a derecha y en mitad de un escenario de interinidad que lo describe mejor que nada una cifra: el Ejecutivo ha superado el umbral de los 200 días desde que está en funciones.

El huracán electoral se llevó por delante a uno de los protagonistas de la escena política de la última década: Albert Rivera se despidió de la vida pública tras el batacazo de Ciudadanos. También propició la vuelta a la arena nacional de Íñigo Errejón, alejado, sin embargo, del papel determinante con el que construyó a toda prisa el proyecto de Más País. El flanco del centro derecha no ha sido ajeno a los nuevos tiempos. Tras protagonizar el peor resultado electoral en la historia de su formación, el presidente del PP, Pablo Casado, logró apenas seis meses después recuperar parte del terreno perdido y consolidar su liderazgo interno. El hundimiento naranja llevó aparejado el espectacular crecimiento de Vox hasta alcanzar su actual condición de tercera fuerza. Y mientras, alejadas de este baile de nombres, de posibles pactos y de quinielas sobre el futuro político, las reformas y leyes que el país necesita siguen esperando en un cajón.

El juicio del año: El “procés” frente a la Justicia

14-10-2019. La sentencia se hizo pública cuatro meses después de que el juicio concluyera.
14-10-2019. La sentencia se hizo pública cuatro meses después de que el juicio concluyera.

Durante cuatro meses, entre febrero y junio, el Tribunal Supremo acaparó todas las miradas, sobre todas las políticas. Doce líderes independentistas catalanes se sentaron en el banquillo acusados de rebelión, malversación y desobediencia con el ex president de la Generalitat Carles Puigdemont, huido a Bruselas, como espectador de excepción desde la distancia. Pese a los ímprobos esfuerzos del soberanismo para desprestigiar a la Justicia española ante la opinión pública internacional, el Supremo estuvo a la altura de uno de los juicios de mayor trascendencia de la historia de España.

Tras 52 sesiones y después de que el tribunal, presidido por el magistrado Manuel Marchena, escuchara a 422 testigos, entre ellos a Mariano Rajoy, y 16 peritos, la vista quedó vista para sentencia el pasado 12 de junio. Finalmente, el Tribunal Supremo descartó la rebelión, defendida hasta el último momento por la Fiscalía, y condenó por sedición a penas de nueve a trece años de prisión a nueve de los doce políticos independentistas, con Oriol Junqueras a la cabeza. Y es que la Sala –en una resolución en la que asoman las costuras de la ansiada unanimidad– concluyó que el proceso soberanista fue apenas una «ensoñación» que en ningún momento supuso un riesgo real de secesión.

El tribunal tampoco aceptó la petición de la Fiscalía de que los condenados a prisión tuvieran que cumplir la mitad de la pena antes de beneficiarse del tercer grado. La última palabra, a partir de ahora, la tendrá el Tribunal de Estrasburgo.

Violencia en Barcelona: Espectáculo de fuego y la furia

Varios días de violencia tras un desafío democrático. El 28 de octubre de 2019 fue el día en el que se produjeron los peores actos de violencia en el centro de Barcelona
Varios días de violencia tras un desafío democrático. El 28 de octubre de 2019 fue el día en el que se produjeron los peores actos de violencia en el centro de Barcelona

La sentencia del 1-O desató un huracán social y político en Cataluña sin precedentes tras siete años de «procés». El independentismo, convocado por la enigmática entidad Tsunami Democràtic, los CDR o la ANC, se echó a la calle masivamente durante días –hoy todavía la llama de las protestas sigue sin apagarse del todo, pese a que ha perdido mucha fuerza– y protagonizó episodios de violencia y máxima tensión por diferentes puntos de la autonomía, aunque Barcelona se erigió en el epicentro del alboroto. Las barricadas y los disturbios cercaron a Barcelona durante una semana, que se convirtió en una ciudad abonada a la batalla campal entre los manifestantes y la policía. Los agentes policiales sufrieron situaciones de máxima presión y pasaron fases de desbordamiento –en torno a 300 policías heridos–, pese a que lograron aguantar y defender los principales objetivos de los independentistas –el Aeropuerto de El Prat, el edificio de la Delegación del Gobierno o la Jefatura de la Policía Nacional–.

El balance de daños materiales quedó valorado en 3,1 millones de euros –según el informe del Ayuntamiento publicado el 23 de octubre–. Los disturbios coparon todo el protagonismo, aunque también hubo otro tipo de iniciativas que colapsaron Cataluña: una huelga (18 de octubre); o una marcha de tres días con diferentes puntos de partida (Vic, Berga, Tàrrega, Tarragona y Girona) entre el 16 y el 18 de octubre que confluyó en Barcelona. El reguero de protestas no se limitó a Barcelona ni se detuvo tras la primera semana. También el resto de las capitales de provincias (Lleida, Tarragona y Girona) o importantes ciudades como Sabadell sufrieron relevantes protestas y todavía hoy menudean los cortes de carreteras por parte de los CDR.

La exhumación del pasado: Franco sale del Valle

24/10/2019. Los restos de Francisco Franco son trasladados desde el Valle de los Caídos a Mingorrubio (El Pardo) / EFE
24/10/2019. Los restos de Francisco Franco son trasladados desde el Valle de los Caídos a Mingorrubio (El Pardo) / EFE

La imagen hubiera parecido surrealista tiempo atrás, pero la mañana del 24 de octubre de 2019, entre quienes fuimos testigos de la llegada del helicóptero que transportaba los restos de Francisco Franco al cementerio de Mingorrubio (Madrid) planeaba la sensación, después de tanta espera, de que se vivía un momento histórico. El «caudillo» había dejado Cuelgamuros, no al tercer año –como en la novela de Vizcaíno Casas– , sino casi 44 después y transportado por sus deudos en el mismo féretro en el que se expuso su cadáver en 1975. Terminaba así una larga batalla judicial emprendida por la familia para hacer frente a la gran promesa estrella anunciada por Pedro Sánchez en junio de 2018, nada más poner pie en La Moncloa.

Una maraña de recursos comenzó a continuación por parte de los nietos del dictador, con el abogado Luis Felipe Utrera-Molina al frente del equipo jurídico y Francis Franco como portavoz eventual, por un lado, y la Fundación Nacional Francisco Franco, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos y la comunidad benedictina de Cuelgamuros, por otro. Consiguieron retrasar la fecha del 10 de junio que había fijado el Gobierno porque el Tribunal Supremo estimó que había que esperar a una decisión final para evitar un daño irreparable. Pero rechazada la única alternativa ofrecida por la familia, la Catedral de la Almudena, el Alto Tribunal zanjaba cualquier esperanza y daba vía libre a Sánchez, que lo dispuso todo para que esa fría mañana de octubre Carmen Polo descansara, como siempre quiso, junto a su Paco, como así le llamaba. A la salida, el rostro de Francis Franco era todo un símbolo del desenlace para los Martínez-Bordiú. Todavía les queda un recurso ante Estrasburgo. El epílogo por escribir.

Viaje de Estado a Cuba: Un Rey de España en La Habana

VIAJE OFICIAL REYES DE ESPAÑA EN CUBA
11/11/2019.- Los Reyes llevaron a cabo una agenda de cuatro días entre La Habana y Santiago de Cuba / EFEJUAN CARLOS HIDALGOEFE

El momento más significativo del histórico viaje de Estado de Don Felipe y Doña Letizia a Cuba se produjo la noche del 14 de noviembre en el Palacio de los Capitanes Generales situado en la Plaza de Armas de La Habana, a escasos metros de donde, exactamente 500 años antes, había tenido lugar la primera Santa Misa y el primer Consejo –el Evangelio y el Municipio fueron los ejes de la labor civilizadora de España en América– de San Cristóbal, embrión de la ciudad que poco después se convertiría en la deslumbrante puerta de entrada a las Indias Occidentales. Durante una cena de gala ofrecida por los Reyes en este monumental edificio que durante siglos alojó al representante del Rey en Cuba, y con el actual presidente, Miguel Díaz-Canel presente, Felipe VI puso como ejemplo la Transición española y ofreció la ayuda de nuestro país para que Cuba acometa reformas en su sistema político. «Es en democracia como mejor se representan y se defienden los derechos humanos, la libertad y la dignidad de las personas y los intereses de nuestros ciudadanos», argumentó el Rey. «La evolución, la adaptación y el cambio son inevitables», insistió el Jefe de Estado, que recibió el aplauso comedido del presidente cubano.

El ministro de Exteriores, José Borrell, que acompañó a los Reyes en el que fue su último viaje como jefe de la diplomacia española antes de hacerse cargo de la política exterior de la UE, explicó que «dicho de manera tan cortés y tan cooperativa fue un hito en lo que se puede esperar de una visita de España a Cuba». Sus explicaciones no satisficieron a todos. Muchos esperaron más contundencia y claridad en un país doblemente castigado por una brutal dictadura socialista y por un brutal embargo económico desde hace décadas.