Coronavirus

José Luis Martínez-Almeida: “Los españoles quieren un gran acuerdo nacional”

El alcalde de Madrid asegura que «Casado ha propuesto doce pactos a Sánchez y no ha habido respuesta»

Nos atiende por teléfono el Viernes Santo, sin establecer esos límites previos de tiempo que muchos utilizan como excusa para esquivar preguntas, y sin intermediarios en la llamada. Está muy preocupado por la crisis social y económica que deja la pandemia. Por eso pide diálogo y acuerdos. Su potencial está en su capacidad de estar y ser la calle.

–¿Se ha sentido halagado con los elogios que le dedicó Felipe González en una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero?

–En una situación tan difícil como ésta, desde el punto de vista personal siempre se agradece que se valore la labor que se está haciendo. Pero no hay que perder de vista que lo importante es que cada uno de nosotros lo haga bien. A mí me ha tocado ser alcalde. Pero tan importante o más es el trabajo del policía municipal, del médico, del bombero, del empleado de la funeraria o de quien cumple con su obligación de quedarse en casa. Si todos cumplimos con nuestro deber y responsabilidad, todos saldremos antes de esta pandemia.

–¿Todos los políticos están cumpliendo con su deber y responsabilidad?

–Creo que desde todas las instituciones debemos tomar nota de que la inmensa mayoría de la sociedad sí está cumpliendo con su deber y responsabilidad, y, por tanto, nosotros tenemos que estar a la altura de esta sociedad porque estamos pidiendo esfuerzos y sacrificios que nunca pensamos que fuera necesario hacer.

–Sánchez convocará reuniones para «un pacto de la reconstrucción». ¿Cree que tiene una disposición sincera a buscar ese gran acuerdo?

–Espero que sea una voluntad sincera, por más que los últimos acontecimientos vividos en el Parlamento me generen dudas. No voy a decir que le creo porque lo haré cuando lo vea, pero sí espero que sea una voluntad sincera. Ahora bien, no se va en la buena línea cuando con una mano ofrece el acuerdo y, con la otra, critica con tanta dureza a un partido que tiene que ser necesariamente parte de la solución y no del problema. Tampoco es ir en la buena línea cuando la portavoz del PSOE, la señora Lastra, hace un discurso que no coincide con lo que los ciudadanos esperan en estos momentos de la representante del partido del Gobierno. En todo caso, espero que entienda que en estos momentos ser presidente del Gobierno, en una situación tan dramática, exige dar lo mejor de uno mismo. Exige saber el lugar en el que estamos en la historia. Y exige saber que ser presidente implica la responsabilidad de embarcar a todos los que queremos ser parte de la solución en ese acuerdo nacional que es más necesario que nunca.

–Se queja de las críticas del PSOE. Su partido también fue muy crítico en el último Pleno del Congreso, y lo está siendo en líneas generales.

–Mi partido votó a favor de prorrogar el estado de alarma. En el último debate parlamentario se vio que las prioridades del Gobierno pueden estar equivocadas. No puede ser que sus socios de investidura voten que «no» al estado de alarma y reciban comprensión por parte del presidente y del Grupo Socialista, y que los partidos que apoyamos ese estado de alarma, que es el mayor respaldo que se puede dar en estos momentos al presidente del Gobierno, por los poderes extraordinarios que implica, recibamos sólo críticas. Además, la critica al Gobierno no está reñida con la lealtad.

–La izquierda dice que lo que buscan es desestabilizar al Gobierno con su oposición.

–Discrepar o plantear propuestas alternativas para mejorar la situación no está reñido con la lealtad. Como tampoco lo está decir que no han llegado materiales de protección, que se lo he escuchado también a Mónica Oltra, pedir que se hagan test masivos o defender que hay que salir todos a una en el ámbito económico, al mismo tiempo que se cuestionan algunas medidas de las que ni se nos ha informado.

–Escuchando al PSOE, y a su partido, ¿realmente cree que es posible reeditar los Pactos de La Moncloa?

–Los españoles quieren y necesitan diálogo social, pero estos pactos de la Moncloa parecen más bien una cortina de humo. Para llegar a pactos hay que negociar con los partidos, los españoles necesitan que se hablen los partidos. Le estoy hablando de los españoles que están en sus casas sometidos a un escenario de incertidumbre y de confusión tanto por la situación sanitaria como por su propio futuro económico y profesional. No saben qué va a ser de ellos y de sus familias y lo que quieren es ese gran acuerdo nacional y que nos pongamos de acuerdo los que representamos a la inmensa mayoría de españoles que creen que bajo el marco constitucional de 1978 podemos convivir y llegar a acuerdos los que pensamos diferente, pero tenemos una meta común, que es la convivencia en una sociedad democrática. Hay que recordar que Pablo Casado ha ofrecido 12 pactos y no ha habido respuesta alguna. La lealtad debe ser en las dos direcciones.

–¿Cuáles deben ser las bases de ese gran acuerdo nacional?

–Estamos ante una situación de emergencia económica y social que no hemos vivido en generaciones. Estamos ante la encrucijada más difícil, la peor tragedia que haya afectado a la sociedad desde la Guerra Civil. Por eso, ante una emergencia económica y social mucho más dura que las crisis que hemos pasado durante generaciones, o sentamos las bases de una recuperación con la que nos podamos identificar todos, aparcando nuestras diferencias para encontrar nuestras coincidencias, o será una salida inestable y provisional, que sólo agravará la crisis económica y social. Hay millones de españoles confinados en sus casas que ya se vieron muy duramente afectados por la crisis de 2008 y que pueden volver a verse muy duramente afectados por esta tragedia. Ellos piden responsabilidad a quienes tenemos responsabilidades institucionales y que seamos capaces de alcanzar un gran pacto político y económico como el de la Transición.

–Hay dirigentes de su partido, y quizás hasta votantes, que entienden que la gestión de Sánchez ha sido desastrosa, que el PP es la alternativa, y que no puede hacerse cómplice de esta gestión.

–Del ámbito sanitario habrá que exigir responsabilidades en su momento. Los españoles no entienden a un ministro del Interior que dice que no se ha cometido ningún error. Es obvio que se han cometido errores. Es obvio que ha habido decisiones que no han sido las más adecuadas y en su momento habrá que exigir esas responsabilidades. La apelación a la lealtad no implica que se difumine la exigencia de responsabilidad en un momento dado. Pero en el ámbito económico nosotros entendemos que es el momento de sumar esfuerzos y de que todos pongamos lo mejor de nosotros mismos. Lo que queremos es que el presidente del Gobierno nos deje ponerlo, asuma su responsabilidad y quiera contar con nosotros. El presidente del Gobierno tiene que entender que sin el PP es muy difícil que haya solución.

–¿Cómo ve la decisión de Vox de romper con el Gobierno?

–No es el momento de esos planteamientos. Desde el inicio de la crisis Vox está manteniendo posturas erráticas y ha pasado por todos los estados posibles. Recuerdo declaraciones de apoyo al Gobierno y de constatación de que éste no era el momento de exigir responsabilidades. Ahora les he escuchado pedir el cese de todo el Gobierno, y no sé dónde han dejado ese proyecto económico de 80.000 millones de euros que parece que se ha quedado en el olvido. Vox no acaba de encontrar su sitio en esta situación y debería entender que también representa al conjunto de la soberanía nacional, no sólo a aquellos que le han votado, y que la sociedad es muy diversa.

–Interpreto de lo que está diciendo, que en lo que afecta al PP, Casado va a sentarse a negociar con Sánchez y debe hacerlo desde una total disposición a la colaboración.

–Pedro Sánchez debe asumir la responsabilidad que ejerce como presidente del Gobierno y hacer todo lo posible para que el PP pueda estar en esa «mesa», y no hace todo lo posible con críticas como las que escuchamos esta semana en el Congreso. Me pregunta por Pablo Casado, y yo le digo que el PP va a estar a la altura, como siempre ha estado. Ahora bien, la ministra de Hacienda ha dicho que el presidente del Gobierno va a llamar individualmente a cada responsable político y que le va a preguntar qué piensa. Pero no es momento de fotos o titulares para Pedro Sánchez. No es tiempo de perder el tiempo, ahora toca actuar y eso implica que el presidente del Gobierno no llama a otro líder político o a otros treinta dirigentes para preguntarles, si no para explicarles a los demás qué es lo que quiere hacer y sobre eso poder construir el consenso y la salida conjunta.

–¿Qué es lo que más le preocupa del futuro?

–Desde el punto de vista sanitario parece razonable pensar que hemos pasado lo peor. Los números y la evolución están ahí, pero eso nunca nos debe hacer olvidar a los muertos de esta pandemia, a los que debemos tener siempre presentes. El futuro que tenemos que reconstruir tiene que basarse en la memoria de todos los que han fallecido. A partir de ahí, el problema más complejo para el Gobierno es cómo posibilitar la adecuada garantía sanitaria con la reactivación de la economía. Se escucha que no es posible la reactivación económica mientras no termine la pandemia, pero no se corresponde con la realidad.

Nadie duda de que la prioridad es la sanitaria y salvar vidas, pero llegados a este punto también es importante ser capaces de reactivar la economía con garantías de seguridad sanitaria porque sobre España se cierne un drama económico y social. La pasarela que hay para garantizar que sanitariamente se siguen prestando los mismos servicios, pero que al mismo tiempo se reactiva la economía, está en los test masivos. Con ellos podremos establecer con exactitud qué personas se tienen que quedar necesariamente confinadas en casa y cuáles pueden salir, pero vamos con retraso.

–¿Está diciendo que no se dan las garantías para que esta semana vuelvan muchos ciudadanos a sus puestos de trabajo?

–Ésa es la pregunta. Hay que reactivar la economía lo antes posible, pero hay que hacerlo con las mayores garantías de seguridad. Y que este lunes vuelvan a sus puestos trabajadores que no sabemos si están infectados, y si pueden suponer nuevos focos de contagio, es un riesgo innecesario y excesivo en el momento en el que nos encontramos. Esta responsabilidad sí es del Gobierno porque debe garantizar que quien vaya a trabajar lo pueda hacer con seguridad, con equipos de protección necesarios y, sobre todo, con la seguridad de que no está contagiado. Eso sólo se puede conseguir mediante test. Una decisión precipitada del Gobierno puede comprometer al ámbito sanitario, pero si estuvieran aquí los test que tantas veces han prometido, y todavía no hemos visto, la vuelta al trabajo se podría hacer en condiciones de seguridad.

–¿Por qué cree que ha habido tantos problemas con los test? ¿De quién es la responsabilidad?

–El Gobierno ha dado versiones diferentes. Nos ha venido prometiendo que iba a haber cientos de miles de test en España, que se iban a hacer desde hace veinticinco días, y eso no ha ocurrido. Sabemos los problemas de adquisición. Primero fue el problema de que no estaban homologados. Después, que no eran fiables. Y lo cierto es que a día de hoy no están a disposición de quienes deberían poder tenerlos. El presidente nos ha dicho que en España se está haciendo un esfuerzo gigantesco porque se hacen entre 15.000 y 20.000 test al día. Si el 20 de marzo había aproximadamente 320.000 test, eso quiere decir que deberíamos ir por los 550.000-580.000 test hechos. Es decir, no llega al 7 por ciento de la población española. Pero, además, hay que tener en cuenta que los test no son individuales porque a una misma persona hay que hacerle dos, uno para saber si está enfermo, y otro, para saber si está recuperado. Por tanto, no es verdad que se hagan a 15.000 o 20.000 personas diariamente, sino que en realidad estamos hablando de la décima parte de un distrito de la población de Madrid. Con esta proporción tardaríamos diez días en hacerla a todo un distrito de Madrid, y tenemos 21. ¿Cuánto tardaremos entonces en estudiar a toda la población española?

–¿Qué necesitan los ayuntamientos? ¿Qué necesita Madrid?

–Mi ayuntamiento necesita que se nos liberen 420 millones que tenemos que destinar a amortización anticipada de deuda a las entidades de crédito por imperativo legal. Si el Gobierno, mediante una simple reforma legal, nos autoriza, podremos poner de manera inmediata ese dinero en circulación en las calles. No estoy hablando de superávit del Ayuntamiento ni de la liquidación del año pasado, si no de dinero que por imperativo legal hay que destinar a las entidades de crédito. Los ayuntamientos vamos a ser la primera línea en la política social porque somos los más cercanos a la gente y los que más conocemos la realidad de los más vulnerables. Esos 420 millones de euros los queremos destinar a reactivar económicamente la ciudad, que es imprescindible, y a afrontar la emergencia social.

–¿Qué contestó el Gobierno a su petición?

–Personalmente envié una carta a la ministra de Hacienda, y la delegada de Hacienda del Ayuntamiento se la remitió a la secretaria de Estado. La ministra no ha contestado. La secretaria de Estado, sí. Y si tuviera que resumir la respuesta, diría que fue una larga cambiada. No dice ni que «sí» ni que «no», si no que ya veremos.

–Somos por ahora el país con mayor número de contagios y de víctimas por proporción de población. ¿Por qué?

–Habrá que estudiarlo, sin duda, porque esto no ha pasado por casualidad. Al ministro del Interior le hicieron esta pregunta hace unos días y contestó que no se había cometido ningún error y que debíamos mirar lo que está pasando en Italia. Pero también podemos mirar a Alemania, a Corea o a otros países que han combatido eficazmente la pandemia. Es absolutamente incompatible el discurso de que «llevamos trabajando en esto desde diciembre», como dice el presidente del Gobierno, con el hecho de que somos el país con más infectados y muertos por población. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo, si se me permite la expresión. Habrá que evaluar qué ha pasado y si las decisiones que se tomaron, y las que se dejaron de tomar, fueron adecuadas o no.

–¿La evaluación y búsqueda de responsabilidades debe afectar a todas las Administraciones, también a la autonómica, como pide el presidente del Gobierno?

–Para tratar de disculpar su gestión y su responsabilidad el presidente del Gobierno lanzó la semana pasada en el Congreso un impresentable ataque contra la Comunidad de Madrid, que no entra en la lealtad que tanto predica. Menos mal que la Comunidad de Madrid adoptó medidas prácticamente una semana antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma, y lo hizo a pesar de las reticencias del Gobierno central. Dice el presidente que la Comunidad no tuvo previsión en la compra de suministro y yo le contesto lo que ha dicho Mónica Oltra, que no es sospechosa de ser próxima al PP: el mando único y la prohibición de compra a las comunidades perjudicó la adquisición de suministro y material sanitario. Seguro que en la Comunidad se han podido hacer mejor algunas cosas, como en el Ayuntamiento, pero también digo que menos mal que la Comunidad actuó cuando no contaba con el apoyo total del Gobierno de la Nación.

–¿Ve a Pablo Iglesias sosteniendo al Gobierno en esta dura etapa?

–Si yo fuera presidente del Gobierno, pensaría que es mucho más sencillo salir de ésta de la mano del PP que de la mano de Podemos. El otro día escuché a Pablo Iglesias decir que lo que procede ahora es apostar por un modelo de refuerzo social desde lo público, cuando lo que procede es un modelo de todos para todos. No es tiempo de apriorismos ni de imponer modelos ideológicos a costa de las verdaderas necesidades de los españoles. Yo le digo a Sánchez que saldrá mejor de ésta con el apoyo del PP que con el de Podemos. Hablando con quien demuestra capacidad de gestión y no con recetas que llevarán a España a la ruina.

–¿Está seguro de que la dirección del PP quiere ayudar a Sánchez a salir de «ésta»?

–Hemos votado a favor del decreto del estado de alarma, como le dije antes.

–También en contra de varios decretos económicos.

–Desde el primer día Pablo Casado dijo que no estaba de acuerdo y pidió negociar. Y en los últimos 14 días ha recibido una llamada que duró 5 minutos. Yo me reúno todas las semanas con todos los portavoces por videoconferencia, pero Sánchez llama una vez en 14 días y durante cinco minutos.