Interior imputa a de los Cobos una “falta de comunicación” que es incierta

La reacción de Marlaska se debió después de una “llamada al orden” de Moncloa

El coronel Diego Pérez de los Cobos
El coronel Diego Pérez de los CobosMariscalEFE

El destituido jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, cumplió con las obligaciones de comunicación que se argumentan para su cese. Se trata del tradicional “dar la novedad” en términos militares. Lo hizo hasta en dos ocasiones sobre la existencia de unas investigaciones judiciales de cuyo contenido no podía informar, entre otras cosas porque no tenía conocimiento de las mismas.

¿Qué es lo que ocurrió para que se tomara una decisión tan abrupta? El comienzo de esta “tormenta perfecta” hay que buscarlo en el Palacio de la Moncloa, cuando se tiene conocimiento de las investigaciones de un juzgado de Madrid sobre la manifestación del 8-M como posible detonante del contagio del coronavirus.

Se reclama al ministro del Interior información al respecto y, a partir de ese momento, bajando por la escala de mando, se requiere información al coronel Pérez de los Cobos y se le inquiere sobre las razones de por qué no ha dado la novedad de la existencia de dicho informe. La contestación no puede ser más exacta, y basada en lo que es la marcha habitual de una investigación ordenada por un juez, una jueza en este caso, y es la de que no tiene conocimiento de esos extremos.

A partir de ese momento, se centran las responsabilidades en el coronel, que había cumplido con su obligación, y la directora general de la Guardia Civil propone al secretario de Estado de Interior su cese. En el documento firmado por este cargo es en el que deben estar las razones exactas de su destitución.

Según distintas fuentes de la Guardia Civil, lo que debía haber sido una decisión meditada, teniendo en cuenta todas las consecuencias, se toma sobre la marcha, hasta el punto de improvisar unas explicaciones por parte de Grande Marlaska, que hoy mismo se han tenido que matizar desde su departamento.

Lo de la “"remodelación” no se lo creyó nadie y el documento interno de la directora de la Guardia Civil, conocido hoy, conforma que lo que se imputa a Pérez de los Cobos es que no diera la novedad de algo que desconocía. Una decisión precipitada a todas luces, que ha conducido a la actual situación. De ahí a acusarle de falta de “neutralidad, profesionalidad y comunicación” hay un trecho y constituye un nuevo error, según los mismos medios.

En la explicación de esta mañana, Interior insiste en que el destituido coronel Pérez de los Cobos debía haber informado de la existencia de las investigaciones sobre la marcha del 8-M por una jueza de Madrid (no de su contenido), y que por eso fue cesado en su cargo como jefe de la Comandancia de Madrid

Tampoco en esto aciertan. Tal y como adelantó LA RAZÓN, el mando de la Benemérita informó, hasta en dos ocasiones, de la apertura de la investigación y de que la jueza iba a acomodar sus diligencias a la paralización que, en general, sufrían las actuaciones judiciales por el coronavirus.

Es decir, cumplió con su obligación, en la que no se incluía dar cuenta del contenido de las pesquisas.

Según Interior, “el cese del coronel Pérez de los Cobos, tal y como se ha explicado en reiteradas ocasiones, se enmarca en el proceso de remodelación de la Guardia Civil y se concreta, como se explicita en la propuesta de cese, por una pérdida de confianza derivada, entre otros, porque se incumplió el procedimiento de comunicación de actuaciones, a los solos efectos de conocimiento, no del contenido de las mismas, que se debe a la dirección de la Guardia Civil a través de la cadena de mando”. “Acredita además que la dirección de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior ni conocían las actuaciones, ni tuvieron acceso al informe. Un informe que, sin embargo, fue objeto de filtraciones antes incluso de que las partes personadas en el proceso tuvieran acceso al mismo”.

“La confianza es un elemento nuclear en un cargo como el que ocupaba el coronel, para el que fue nombrado de forma discrecional, y que para el que se necesitan las más altas cotas de neutralidad, profesionalidad y comunicación. Sin estos elementos, no se puede desarrollar el trabajo diario de forma óptima”, subrayan.

Detrás de todas estas explicaciones no hay otra cosa, según las fuentes, que el intento de justificar una reacción no meditada ante la presión que supuso el enfado de Moncloa al enterarse del citado informe por una filtración periodística.