Castigo a Casado, premio a Arrimadas

Cs sella su disposición a los acuerdos con el Gobierno por razón de Estado. Moncloa dinamita las ofertas de pactos sanitarios y económicos del líder del PP con insultos y duros ataques

Las dos horas de entrevista entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, confirmaron que Sánchez no quiere acuerdos con el PP y que Casado no puede llegar tampoco a acuerdos con Sánchez, ni siquiera en la renovación pendiente de los órganos constitucionales.

La reunión fue un trámite necesario para que Moncloa pudiera dar luego la versión que la portavoz pareció que ya había preparada antes de que se produjera el encuentro, y antes de que Casado intentara poner sordina a la falta total de acuerdo con referencias a posibles entendimientos en materia de sanidad o para vigilar el reparto de los fondos europeos, cuando lleguen, entre las comunidades autónomas. Una perspectiva de acuerdo, la llamada Agencia para la Recuperación Económica, muy a largo plazo.

La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, dinamitó el intento de Casado de edulcorar el choque con el presidente del Gobierno en una comparecencia con durísimos reproches y hasta insultos al líder de la oposición. Moncloa cree que tiene ya «inventada» la fórmula para sacar adelante los Presupuestos del 21, que están completamente encorsetados por la situación económica de España y por las líneas rojas implícitas que ya marca Bruselas, a la espera de unos fondos que llegarán condicionados y de manera gradual, previa aprobación también de Bruselas. La deuda, las prestaciones sociales o el sueldo de los empleados públicos consumirán el grueso del gasto disponible, y en cuanto a las reformas fiscales, por más que grite Podemos, la realidad es que el Gobierno apenas tiene tampoco margen en estos momentos para imponer subidas sin perjudicar aún más la reactivación del tejido empresarial.

La fórmula de Moncloa pasa por que Podemos grite, pero ceda, y, de momento, ya ha aceptado que en el acuerdo esté Ciudadanos, aunque exijan una prelación obligada en el trato. Sánchez cree que puede pactar unas líneas generales con Podemos, y a partir de ahí sellar también su acuerdo con Inés Arrimadas. Sumando el PNV y a otros grupos minoritarios los Presupuestos ya estarían hechos, según los cálculos del Gobierno. No es una tarea tan sencilla, pero Sánchez cree que juega a su favor con la debilidad de Unidas Podemos.

En la reunión con Arrimadas todo fluyó mejor y fue mucho más sencillo. Ciudadanos sabe que Sánchez juega a dos bandas, casi dan por amortizado el engaño, como ya ha ocurrido en otras cuestiones pactadas con el estado de alarma, pero los Presupuestos están siendo utilizados como arma principalmente política y la estrategia política de Sánchez y Arrimadas coincide plenamente. A los dos les interesa que la legislatura aguante y que Cs sea capaz de rentabilizar sus escaños frente al PP. También Unidas Podemos necesita ganar tiempo, aunque ayer Pablo Iglesias insistiera en La Sexta en que la prioridad es que los Presupuestos salgan con la mayoría de la investidura, que ya no existe, e insistiera también en la subida de impuestos.

Montero arremetió contra Casado por obstruccionista, y desmintió la afirmación de éste de que el Gobierno había aceptado estudiar su propuesta de crear una Agencia de Recuperación, algo que consideró accesorio y absolutamente instrumental. La portavoz se desahogó sin complejos en el «golpe» al líder del PP, al que acusó de utilizar los datos de la pandemia para intentar desgastar al Gobierno a partir de falsedades y manipulaciones de cifras. No fuera a ser que la oferta genérica de Casado de «arrimar el hombro» pudiera llevar a equívocos.

Con la pandemia desbocada, Sánchez y Casado redujeron a una cuestión de táctica política la reunión con la que abrieron un periodo legislativo, que estará marcado por la catástrofe económica y sanitaria. Ninguno quiere un acuerdo sobre los Presupuestos, y también dilapidaron la posibilidad de negociar seriamente de otras cuestiones en materia de salud pública o educación. Casado ha tenido que volver a la casilla de salida en el veto al acuerdo para la renovación de los órganos institucionales pendientes, con la justificación de que Podemos sigue en el Gobierno, porque tras explorar la negociación no puede dar razones ahora a la ex portavoz Cayetana Álvarez de Toledo y a sus afines para que alimenten su campaña ideológica contra la dirección del PP.

Desde su partido le han advertido a Casado de que el «no» a los Presupuestos, por su condición de alternativa, aunque pueda ser lógico y necesario exige cuidar las formas no vaya a ser que le pase lo mismo que a Rivera.

«La pelota está en el tejado de Pedro Sánchez. El PP es un partido de Estado. No nos va a presionar nadie, pero somos muy sensibles a los problemas de los españoles», defendió Casado tras su entrevista con el presidente del Gobierno.