Fernández Mañueco: «El PP tiene que hacer autocrítica pero tenemos que sentirnos orgullosos de las cosas buenas»

«Es clave que el Gobierno asuma una labor de coordinación más intensa para hacer frente a las necesidades de limitación de la movilidad», asegura el presidente de Castilla y León

El presidente de Castilla y León firmó un acuerdo para la reconstrucción económica y social de su comunidad con la oposición socialista en junio, calificado entonces de «histórico». Sus cifras de la pandemia evolucionan también al alza, pero su comité de expertos rechaza el confinamiento general de la comunidad.

– ¿El descontrol del virus en Madrid es una amenaza para Castilla y León?

–La pandemia no entiende de fronteras, no entiende de comunidades. Es una situación que nos afecta a todos. Por ello, es el momento de estar todos unidos y mostrar la solidaridad entre territorios.

–¿Debería «cerrarse» Madrid?

–Nuestra prioridad es que se refuerce el control de las personas que están en cuarentena. Tenemos que evitar que estas personas no cumplan el aislamiento y viajen a otros lugares.

–¿Cree que existe una campaña del Gobierno contra la presidenta de Madrid?

–Hay una tensión mayor que con otras comunidades autónomas. La coincidencia geográfica del Gobierno y la Comunidad Autónoma en el mismo espacio físico aumenta la competencia. Y parece evidente que existe una clara intencionalidad del Gobierno de España para potenciar una imagen negativa de la presidenta de la Comunidad, que estoy convencido de que está haciendo lo mejor para los madrileños. Espero que el lunes puedan acercar posturas.

–Ayuso fue mucho más crítica que los demás presidentes autonómicos contra el Gobierno de Sánchez. ¿Por qué no le siguieron el paso?

–Fui muy exigente cuando tuve que serlo y no solo yo, sino todos los presidentes autonómicos en los 15 encuentros que tuvimos con Pedro Sánchez. Cada uno tiene su estilo, pero le aseguro que fuimos críticos cuando debíamos serlo y razones teníamos.

–¿Qué responsabilidad tiene la gestión política en que España esté de nuevo a la cabeza en todas las cifras negativas sobre la pandemia?

–El Estado autonómico tiene muchas cosas positivas, pero también tiene que mejorar en otras. Es fundamental que el Gobierno de España asuma una labor de coordinación más intensa porque cuando lo ha hecho ha sido positivo.

–¿La culpa es sólo del Gobierno?

–El Estado autonómico es como un corazón que tiene dos partes, la central y la territorial, y tienen que bombear las dos partes con la misma fuerza y con la misma intensidad. Las comunidades autónomas estamos poniendo esa fuerza, pero el Gobierno de España tiene que volver a dar otra vez un paso al frente e impulsarnos a todos en la misma dirección.

– ¿En qué ha dado un paso atrás el Gobierno dentro del respeto a las competencias autonómicas?

–Me refiero al ámbito de la coordinación, que no tiene nada que ver con el mando único del estado de alarma. De igual manera le digo que nosotros hablamos mucho con el ministro de Sanidad, y que cuando nos dirigimos a él nos responde.

–Pero, en concreto, ¿en qué está fallando la coordinación en la lucha contra la pandemia?

–Para hacer frente a las necesidades de limitación de la movilidad, por ejemplo.

–Había un estado de alarma para limitarla, y su partido votó en contra. Y dirigentes nacionales de su partido dijeron que aquello era un ataque contra la libertad.

–Necesitamos un instrumento jurídico intermedio entre el estado de alarma y la situación que ahora tenemos. Llevamos meses pidiendo que se modifique la legislación ordinaria para que podamos actuar con mayor rapidez y agilidad. Hay que regular en este instrumento jurídico la colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado y de las policías locales, así como criterios homogéneos en toda España para tomar decisiones de confinamientos, de medidas restrictivas sobre aforos o actividades públicas y privadas.

–¿No da igual que se use el estado de alarma o la legislación ordinaria, cambiándola, si el objetivo es el mismo, poder confinar a las personas?

–Preciso que no estoy hablando del confinamiento del mes de marzo, pero sí son necesarios confinamientos selectivos de aquellas personas que han dado positivo o que son sospechosas de estar contagiadas. Y para asegurarnos que guardan la cuarentena hace falta una mayor colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado, especialmente en aquellas comunidades autónomas que no tenemos policía autonómica.

–¿Por qué la política va tan lenta? Siempre por detrás del virus.

–En Castilla y León nos anticipamos en muchas cosas y estamos tomando medidas importantes. Tenemos más de 650 rastreadores y hemos pedido 250 rastreadores más al Ejército. Vamos a duplicar el número de PCR. Vamos a apostar por nuevas fórmulas para que la respuesta de la positividad sea más rápida. Estamos incrementando el personal en Sanidad. Más de 6.000 contrataciones, hasta 3.000 personas más en el sistema sanitario que hace un año. Más de 1.000 personas en el sistema educativo. Y 700 personas en el sistema social. Pero, vuelvo a insistir, creo que el Gobierno de España debería hacer un esfuerzo porque no puede echarse a un lado.

–Ahora que usted ha tenido que cargar con el peso de la gestión de la pandemia en primera persona, ¿entiende mejor los errores de Sánchez?

–Hubo una situación de alerta epidemiológica internacional mal gestionada por el Gobierno de la Nación. Probablemente nadie estaba preparado para vivir una situación como ésta y no sólo me refiero a los responsables públicos, también me refiero a la comunidad científica y a otros colectivos. Tenemos que hacer un análisis en profundidad de cómo mejorar. Hemos pedido al Ministerio de Sanidad la necesidad de hacer una auditoría independiente, objetiva y científica sobre la gestión del coronavirus en España y, en caso de que haya un acuerdo a nivel nacional, la realizaremos en Castilla y León. Es verdad que ahora estamos en una fase en la que tenemos que seguir todavía luchando contra la pandemia y hay que tomar ejemplo de lo que no hicimos para aprender de cara al futuro.

–Usted ha llegado a un acuerdo de reconstrucción con la oposición en Castilla y León. ¿El PP debería hacer un mayor esfuerzo para demostrar que quiere pactar unos Presupuestos de la Reconstrucción?

–Dialogar siempre es positivo, pero no puede ser un cheque en blanco. Y esto es lo que el Gobierno de España ha planteado a Pablo Casado. No podemos apoyar unos Presupuestos que inspiran una subida de impuestos, que limitan la capacidad económica de ayuntamientos y comunidades o que generan más desigualdades entre comunidades.

–El texto del proyecto no se conoce aún.

–Exacto, es difícil pactar algo que no se conoce. Además, Pedro Sánchez ha hecho caso omiso a las propuestas que se presentaron. Estoy convencido de que Pablo Casado hará lo mejor, pensando no en el Partido Popular, sino en España y en los españoles. Somos un partido de Estado.

–¿Cree que la economía, la crisis, se llevará por delante al Gobierno de coalición?

–El problema es que el Gobierno todavía no ha adoptado medidas estructurales para afrontar la recuperación económica. El PP debe trabajar para tener una alternativa sólida y creíble, con un equipo sólido y con una estrategia y un proyecto definido. Pablo Casado es consciente de la responsabilidad que tiene, y en los asuntos de Estado, cuando el Gobierno le ponga encima de la mesa acuerdos creíbles hará lo mejor pensando en España y en los españoles.

–¿Está defendiendo que el PP tiene la obligación de llegar a pactos en los grandes temas de Estado?

–Debemos estar a la altura, como partido de Estado. Casado ya ha planteado una amplia batería de acuerdos y no hay voluntad por parte del Gobierno de España. La iniciativa corresponde al Gobierno y cuando la toma la oposición, la desprecia.

–¿Qué debe hacer el PP de Casado con el «caso Kitchen»?

–La Justicia tiene que llegar siempre hasta el final y tiene instrumentos y recursos para hacerlo. Por tanto, confianza en la Justicia y respeto a la presunción de inocencia. Las investigaciones judiciales no deben utilizarse para establecer juicios paralelos.

– ¿Basta con que Casado diga «yo no estaba ahí» o debería adoptar más medidas para romper con ese pasado?

–La clave de esto es que se tienen que adoptar medidas para que no vuelva a repetirse. En la época de Mariano Rajoy ya se impulsaron importantes iniciativas para evitar que ese tipo de situaciones se produjeran y, posiblemente, haya que avanzar más.

– La «Kitchen» se produjo dentro del Gobierno de Rajoy.

–No prejuzguemos cómo acaba la investigación. Veamos la evolución de las investigaciones judiciales y una vez se cierren tendremos elementos de juicio suficientes.

–¿Casado está «centrado»?

–Yo confío en Pablo Casado y creo que está haciendo un proyecto sólido, con un equipo de altura. Tenemos que hacer un esfuerzo por ampliar la base, por contar con todos, no sólo dentro del partido sino también fuera del PP.

– ¿La pregunta era si está «centrado»?

– El PP es el gran partido del centro y de la derecha de este país. Lo ha sido en los últimos 40 años y lo vamos a seguir siendo en la actualidad. Soy consciente de que Pablo Casado tiene clara esa responsabilidad, que la asume y todos le vamos a ayudar.

– «Casadismo» sí. ¿«Marianismo» y «aznarismo», no?

–No me gustan las etiquetas. Ahora tenemos una responsabilidad y Pablo Casado lo sabe. Tenemos que construir esa alternativa para ganar las elecciones y en eso estamos trabajando todos.

–Hay quien cree que para construir esa alternativa deberían hacer una autocrítica más severa del «aznarismo» y del «marianismo».

– Siempre es bueno hacer autocrítica. Pero en todas las herencias hay cosas muy buenas y otras que no son tan buenas, y es una herencia en su conjunto. Tenemos que sentirnos orgullosos de las cosas buenas y muy buenas que hemos hecho.

– En Cataluña, ¿es partidario de que se repita el modelo de coalición con Cs del País Vasco, viendo los resultados?

–Vamos a dejar que la dirección nacional y la dirección autonómica del partido en Cataluña tomen esa decisión.

– ¿La moción de Vox hace daño al PP?

– Es inoportuna. Cada uno es responsable de las decisiones que toma y se verá que hay partidos que piensan en España y hay partidos que sólo piensan en su rédito a corto plazo.