A cinco metros del Rey

La Infanta declara en la misma sala que Iñaki Urdangarín y frente a un retrato de Don Juan Carlos

La sala en la que declarará la Infanta Cristina ya está preparada
La sala en la que declarará la Infanta Cristina ya está preparada

Mucho se ha hablado de los 40 metros de rampa que dan acceso a los juzgados de Palma, que hoy ha recorrido la Infanta en coche y andando.

Mucho se ha hablado de los 40 metros de rampa que dan acceso a los juzgados de Palma, que hoy ha recorrido la Infanta Cristina en coche y andando. Pero, ¿y después? Lo primero con lo que se ha encontrado la hija del Rey es un arco de seguridad y, justo enfrente, dos ascensores. Sólo unos segundos, seguramente los más largos de su vida, le han bastado para llegar a la segunda planta donde, a mano izquierda se ha dirigido por un pasillo flanqueado por bancos –una puerta, dos– a la sala de vistas donde tiene lugar la declaración, la misma en la que se estrenó Iñaki Urdangarín en febrero del pasado año 2012. Muy poco ha cambiado desde entonces en la estancia rectangular, que se asoma al aparcamiento de los juzgados a través de cinco grandes ventanales.

Nada más entrar en la habitación, a su derecha, la Infanta Cristina ha podido ver los estrados donde se sienta el juez y el resto de las partes. Detrás, seguro que pronto habrá reparado en el cuadro con la fotografía del Rey que cuelga de una pared, y que tiene enfrente, a apenas cinco metros, durante toda la comparecencia.

Solamente hay otros cuatro cuadros en toda la sala, los de antiguos presidentes de la Audiencia Provincial de Palma.

En ese estrado, además del juez José Castro, se situan, a su derecha, María Pascual, juez de refuerzo del magistrado, y Lourdes Peña, la secretaria judicial, a su izquierda.

Doña Cristina se sienta en la misma silla que su marido, con reposabrazos y forrada de terciopelo rojo, en la que sólo hay una pantalla de ordenador, un ratón y un micrófono.

Tiene a su derecha al fiscal Pedro Horrach, a la abogada del Estado Dolores Ripoll y a la letrada del Gobierno balear Antonia Perelló, que se han opuesto a su imputación, y Virginia López Negrete, la abogada de Manos Limpias, la asociación que ha respaldado al juez Castro en su decisión (su lugar lo ocuparán sucesivamente los letrados del resto de las acusaciones cuando les llegue el turno en el interrogatorio).

A la izquierda de la sala están sentados los abogados de la Infanta, Jesús María Silva y Miquel Roca, junto a una silla destinada al resto de las defensas que deseen hacer alguna pregunta a Doña Cristina.

40 abogados

Detrás de ella, en 14 bancos situados a uno y otro lado de la estancia, se sientan los más de 40 abogados de las partes.

Durante los recesos que se realicen a lo largo de todo el interrogatorio, la Infanta puede esperar a que se reanude la diligencia en una sala contigua, que habitualmente alberga la Secretaría del Juzgado de Instrucción número 7 de los Juzgados de Palma. Y como cualquier ciudadano más, Doña Cristina tiene a mano la máquina de bebidas para tomar un tentempié.