Así han vivido los socialistas cristianos la Legislatura de Pedro Sánchez

Aplauden la decisión de Moncloa de exhumar a Franco, la posibilidad de transformar el Valle de los Caídos siempre que no se derribe su cruz y la elaboración de un registro de bienes eclesiásticos

Podría parecer contradictorio pero, como ellos mismos aseguran, ser cristiano y socialista no lo es: “Ser de izquierdas no es sinónimo de ser ateo”. Ser socialista y cristiano es, insisten, lo más “lógico y sensato”: “Nos atreveríamos a decir que lo incoherente es ser cristiano y ser de derechas”. Y añaden: “Nuestro fundador, como el PSOE, se implicaba con los más pobres y desfavorecidos. Si Jesús viviera hoy, estaría activamente implicado en las políticas de transformación de la sociedad”. Juan Carlos González, trabajador social y gestor cultural, María Muñoz, activista social y pintora, y Jorge Fernández, periodista y pastor evangélico, forman parte del grupo Cristianos Socialistas del PSOE, en el que se encuadra más de un millar de militantes y simpatizantes que apuestan por tender puentes y poner en relación a las iglesias con el socialismo. En un encuentro con LA RAZÓN, abordan todos los frentes que el Gobierno de Pedro Sánchez ha abierto con la Iglesia en la legislatura que cerrarán las elecciones del 28 de abril: de la polémica exhumación de Franco del Valle de los Caídos y el debate en torno a su posible inhumación en La Almudena a la propuesta socialista para elaborar un registro de los inmuebles eclesiásticos o la tramitación de la ley para despenalizar la eutanasia. Cuestiones todas ellas que, a su juicio, el Ejecutivo de Sánchez ha puesto encima de la mesa no con la intención de “tensar las relaciones” sino desde el “sosiego y el diálogo”, aprovechando el nuevo tiempo abierto en Roma con la llegada de Francisco a la silla de San Pedro.

“El Valle de los Caídos, el Auschwitz español”

De entre todas las cuestiones, la futura exhumación de Franco se ha convertido en estos nueve meses en la piedra angular de las relaciones entre ambas instituciones. Juan Carlos considera “necesaria” su salida del Valle de los Caídos, porque “no puede estar el dictador con sus víctimas”. A su vez, coinciden con el Gobierno de Sánchez en ver como “un error” que la Iglesia admitiera la solución de La Almudena: “Como cristianos, como socialistas y como demócratas pensamos que no puede estar inhumado en una cripta en el centro de Madrid. Sería retrotraernos a una identificación entre la dictadura y la Iglesia que no es buena para la Iglesia ni para la sociedad”, concluye el coordinador del grupo. Algo en lo que, a juicio de María, está de acuerdo la inmensa mayoría de la sociedad española: “Si se preguntase a la gente, un gran porcentaje no apoyaría que se entierre en La Almudena. No es razonable la propuesta”. La solución, en todo caso, no debe partir de la Iglesia, sino del diálogo entre Moncloa y la familia: “El Gobierno está intentando convencer a la familia y me parece bien. Hay que agotar el camino del entendimiento e intentar que acepten lo que es inaceptable para el resto de la sociedad. Si la familia mantiene el pulso y no cede, el Gobierno debería tener un margen jurídico para resolver esa situación”, señala Jorge. Un escenario que, asegura, tendría que pasar por la “denuncia del contrato de compraventa” en la cripta “con arreglo por ejemplo a la Ley de Memoria Histórica”. En lo que respecta al futuro del Valle de los Caídos, coinciden en plantear que se convierta en una “herramienta educativa para conocer la historia y la tragedia que supuso la guerra”. Es necesario, afirma María, “liberar ese espacio para que sea un lugar de todos y no el lugar de la tumba del dictador”, o quizá, tal y como apunta Jorge, convertirlo en el Auschwitz español para que la historia no se repita. Preguntados por la propuesta de Podemos de demoler la cruz del Valle, consideran que no es algo ni necesario ni recomendable: “Todo lo que sea destruir, derribar, vencer, humillar no es construir. Demolerla puede verse como una agresión hacia quienes tenemos la cruz como un símbolo”.

“La Iglesia debe pagar el IBI en los lugares no de culto”

En torno al registro que el Gobierno se planteó hace unos meses realizar sobre los bienes de Iglesia para esclarecer las inmatriculaciones realizadas en las últimas décadas, los representantes de Cristianos Socialistas ven con buenos ojos la propuesta, porque ayudaría a despejar algunas sombras: “La transparencia es importante y que se puedan revisar los casos en los que han existido irregularidades, en los que se hayan podido inmatricular propiedades anexas a los templos es bueno para Iglesia”, reconoce Jorge. Es una medida que en todo caso, como sostiene María, se tiene que hacer “a la luz, de forma transparente y por el bien de todos”, que permitirá, recuerda Juan Carlos, cumplir de paso con lo que dice la doctrina social de la Iglesia cuando señala que “la propiedad privada debe de estar al servicio de bien común”. Otro de los frentes abiertos en estos meses vino de la mano de la intención del Ejecutivo de que la Iglesia regularice el pago del IBI en aquellos espacios de su propiedad que no están dedicados al culto. A este respecto, Juan Carlos recurre a la literalidad de la legislación actual: “La ley es clara. Los espacios de utilidad pública para los partidos políticos, las fundaciones, las asociaciones no pagan IBI, como tampoco la Iglesia en los sitios de culto”. Fuera de eso, es decir, en aquellas propiedades que generan una actividad económica, han de pagarse los impuestos correspondientes. La solución, a juicio de los entrevistados, es sencilla: “Si hay una cafetería, una librería o un local comercial, el Ayuntamiento sólo tiene que girar el recibo. Sólo eso. Estoy seguro de que la Iglesia estaría dispuesta a pagar el IBI encantada en aquellos lugares que no son de culto”, sostiene el coordinador del grupo.

“¿Eutanasia? Queremos garantizar una muerte digna”

En lo que tiene que ver con la propuesta del PSOE para despenalizar la eutanasia –cuya tramitación no podrá completarse por la convocatoria adelantada de elecciones generales en abril–, los representantes de Cristianos Socialistas valoran su carácter “garantista” y su papel en el camino de “ampliar derechos”, aunque advierten de que la prioridad tiene que ser la mejora de la asistencia a los enfermos terminales: “Todos estaríamos de acuerdo con el concepto de muerte digna, garantizarla. Pero ¿qué queremos decir con muerte digna? Es uno de los temas más complejos desde el punto de vista de la ética, no sólo religiosa sino también desde la ética pública”, reconoce Jorge. A su juicio, es fundamental evitar “la desmesura” en este terreno y apostar por agotar y extender las vías para que todo ciudadano pueda acceder a los mayores cuidados paliativos: “No puede ser que una persona en una comunidad muera atendido y en otra región muera agonizando y sufriendo si se puede evitar. Hay que atender ciertas cuestiones puntuales y extremas de forma bien reglamentada y con garantías para los profesionales médicos pero no se puede hacer de la excepción la regla. Y es necesario prever que no se faciliten situaciones en las que hay esperanza de vida y se anticipe la eutanasia por intereses de terceros”. Como parte de sus creencias, Juan Carlos está convencido de que “la vida la da Dios y la quita Dios”. Aún así, considera que la propuesta de ley socialista no facilita la eutanasia: “Cualquiera que llegue no va a poder solicitar esta prestación. La ley está, pero no te pide que lo hagas”.