«Charlie Hebdo» se burla de un Puigdemont «radicalizado» en Bruselas

Junqueras explica en una carta en «The Times» que se dedica a reflexionar y a rezar en Estremera

Viñeta de «Charlie Hebdo»
Viñeta de «Charlie Hebdo»

La revista satírica francesa «Charlie Hebdo» se burla del «exilio» de Puigdemont y le presenta como un islamista radical. Junqueras explica en una carta en «The Times» que se dedica a reflexionar y a rezar en Estremera.

La revista satírica «Charlie Hebdo» no se olvida de la crisis catalana en las páginas de su último número. Una de sus viñetas, titulada «Puigdemont se radicaliza en Bélgica» presenta al ex presidente catalán vestido con una chilaba con los colores independentistas paseando en Bruselas por el barrio de Moleenbek, refugio de terroristas islámicos. Así, la revista se burla del «exilio» del expresidente catalán dibujándole como un islamista y sustituyendo el «Alá Akbar» (Alá es grande) de los islamistas por un «Cataluña Akbar», eso sí, con acento belga... No es la primera vez que la revista satírica se pronuncia contra el «procés». El 11 de octubre titularon «los catalanes, más tontos que los corsos».

Pese a tanta autocrítica, el movimiento independentista catalán sigue intentando, normalmente en vano, conseguir apoyos internacionales. No obstante, siguen buscando espacio en la prensa internacional. Por ejemplo, el ex vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras afirmó, en una carta al diario británico «The Times», que la «mejor respuesta» que pueden ofrecer los independentistas catalanes es «una victoria democrática» el próximo 21 de diciembre. Junqueras, junto a otros siete ex consellers, sigue en la cárcel, intentando mantener su actividad política.

Junqueras lamenta en «The Times» que durante ese tiempo «la comunicación con el mundo exterior ha sido muy limitada», que tan solo se le permite hablar por teléfono durante 50 minutos semanalmente y que aún no ha visto a sus hijos. «Dedico mi tiempo a la reflexión y, como católico, a la oración», señala el ex vicepresidente de la Generalitat, que agrega que estos días tiene «tiempo para pensar en el pasado, pero también en el futuro».

Quejas

Junqueras se quejó de que, a su juicio, el Ejecutivo español «usurpó el gobierno de Cataluña», al tiempo que dijo que «tanto el PP como los socialistas optaron han optado por la represión, la suspensión de libertades, la liquidación de nuestras instituciones, y por nuestro envío a prisión». «Poco tiempo antes de que nos privaran de libertad, se filtró tanto a los medios españoles como a los políticos, que la juez exigiría que se nos encarcelara sin fianza. Todo había sido preparado. La juez Carmen Lamela solo necesitó cinco minutos de nuestro testimonio en la Audiencia antes de anunciar su decisión», apunta en su carta.

Remarca que el ex president Carles Puigdemont es «el único presidente legítimo de Cataluña y ahora está exiliado, tras ser puesto en libertad por decisión del sistema de justicia belga».

Con relación a este punto, subraya que «el contraste no podría ser más obvio: La justicia española no actúa como sus socios europeos». Indica, por otro lado, que los catalanes son «personas pacíficas y valientes» que piensan en sus hijos a la hora de «afrontar castigos por defender la libertad de Cataluña», mientras que reprocha que el Gobierno los quiere «arrodillados, sumisos».

Junqueras asegura en su carta que los catalanes independentistas dedicarán toda su energía a la «defensa de la democracia, de los derechos políticos y civiles, y a ganar la libertad» al tiempo que procederán «con determinación, coraje, y un absoluto respeto por las opiniones de todos, de manera cívica y no violenta».

«En nombre de la unidad española, los catalanes son atacados brutalmente y las instituciones asaltadas. Creemos que las diferencias pueden resolverse de manera democrática», dice. Por ello, el próximo 21 de diciembre, afirma que «votarán por la independencia. Otra vez». «Porque la mejor respuesta que podemos ofrecer es una victoria democrática. Trabajaremos sin descanso, proseguiremos y perseveraremos, pacíficamente, con nuestra cabeza alta y un corazón alegre», concluye.