«¿Cuál es el sentido de recibir a quien se niega a condenar los atentados?»

La AVT protesta por el trato al etarra, que rechaza ahora el atentado en Hipercor

Xavier García Albiol, Mari Mar Blanco, José Antonio Vargas e Inés Arrimadas, atienden a los medios ayer en Barcelona
Xavier García Albiol, Mari Mar Blanco, José Antonio Vargas e Inés Arrimadas, atienden a los medios ayer en Barcelona

La AVT protesta por el trato al etarra, que rechaza ahora el atentado en Hipercor

No se puede hablar de víctimas del terrorismo sin referirse al dolor, visible en cada uno de sus gestos, en cada una de sus palabras. No es cierto que el tiempo cure todas las heridas. Hay algunas que supuran una y otra vez. «Lanzo una pregunta a la presidenta del Parlament: «¿Cuál es el sentido de recibir a una persona que se niega a condenar los atentados?», afirmó ayer la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Mari Mar Blanco, en el Parlament, adonde acudió invitada por el PP y arropada por Ciudadanos.

Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel, ejecutado por ETA en uno de los asesinatos más crueles de la banda armada, aclaró que no preveía reunirse con la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, porque no quiere que así «se lave la cara» después de recibir al secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi. En el mismo sentido se expresó el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), José Vargas. «En una sala unos se reúnen con Otegi. Otros se reúnen con las víctimas», dijo Vargas, que se abrió, no obstante, a verse la próxima semana con Forcadell. «Pero hoy no. Hoy no», dijo.

Mari Mar Blanco, visiblemente dolida por la predisposición de la presidenta del Parlament a entrevistarse con Otegi, recordó que el líder de la antigua Batasuna pasó un día normal en la playa de Zarautz en las 48 horas de cautiverio de su hermano, concejal del PP en Ermua, antes de que ETA lo asesinara.

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, y el presidente del PP catalán en el Parlament, Xavier García Albiol, reivindicaron la «dignidad» de las víctimas del terrorismo y anunciaron una serie de iniciativas en la Cámara catalana para mostrar su apoyo.

A Otegi le trajeron a colación la gran pregunta, el por qué no condena la violencia de ETA, y respondió con su remozado discurso. «Soy partidario de hablar menos de las víctimas y más con las víctimas», comenzó. Y añadió que ya pidió disculpas en su momento por haber «añadido dolor a las víctimas» con algunas de sus declaraciones como líder abertzale. Concedió también la posibilidad de «nuevos gestos» para «cerrar flecos» del conflicto político en el País Vasco.

Gestos

Tras marcharse del Parlament, Otegi protagonizó un acto político en la fábrica Fabra i Coats, un equipamiento municipal en el barrio de Sant Andreu, cercano al centro comercial Hipercor, donde ETA cometió la mayor carnicería de su historia en 1987 tras asesinar a 20 personas. «Eso jamás debió de suceder», afirmó Otegi. «Hago mío el dolor de las víctimas de este barrio, de esta Cataluña, de esta Barcelona desde la responsabilidad y la humanidad», añadió el presunto candidato de EH Bildu a las elecciones vascas.

Por otra parte, el líder abertzale apeló «a la humanidad y la democracia» para volver a reclamar la libertad de «todos los presos políticos vascos», especialmente los que están enfermos o son de edad avanzada. En este punto, Otegi aseguró que el Estado «no tiene interés en que ETA se desarme ni desaparezca».