El 15-M, de Sol a Sol

Los cuatro grandes actores del panorama político español –PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos– se dan cita en la Puerta del Sol convocados por LA RAZÓN para reflexionar sobre el movimiento 15-M cinco años después de que surgiera.

Pablo Padilla, de Podemos; Beatriz Jurado, del PP; María González, del PSOE e Ignacio Aguado, de C’s
Pablo Padilla, de Podemos; Beatriz Jurado, del PP; María González, del PSOE e Ignacio Aguado, de C’s

Los cuatro grandes actores del panorama político español –PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos– se dan cita en la Puerta del Sol convocados por LA RAZÓN para reflexionar sobre el movimiento 15-M cinco años después de que surgiera.

Son las 17 horas y amenaza lluvia en la Puerta del Sol. Un grupo de cabezudos anuncian las fiestas de San Isidro y ponen más color a una plaza en la que conviven sin problemas una flamenca anónima, Harry Potter, Bob Esponja y algunos miembros de la Patrulla Canina. Es viernes 13 y entre el animalario humano que es Sol también hay políticos. Y también conviven, a pesar de sus diferencias. Hace hoy cinco años este enclave de Madrid fue el receptáculo de la indignación ciudadana ante la clase política, una protesta transversal que luego siguió distintas vías y que ha provocado que los partidos a los que convoca LA RAZÓN sean cuatro y no dos.

Pablo Padilla es el primero en llegar, el más puntual. Conoce la plaza y el 15-M al dedillo. Organizó las manifestaciones y luego acampó. Ahora es diputado de Podemos en la Comunidad de Madrid. La siguiente en unirse al grupo es Beatriz Jurado, presidenta nacional de Nuevas Generaciones del Partido Popular. Es la única que acude sola, sin alguien del gabinete de prensa. Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, y María González, diputada del PSOE, llegan poco después. A Ignacio le reconocen unos turistas que se hacen fotos en el kilómetro 0; Pablo Padilla les dice que sí, que es él.

El ambiente es cordial. Podría pasar por ser una charla entre amigos con distintas ideas. Algunos ya habían coincidido en algún que otro debate, aunque dedicaron unos minutos a aclarar cuál había sido. Mirando a los espejos de esa especie de «tragabolas» –según el fotógrafo, es una tortuga–, bromean. A Beatriz se le mete el pelo en la cara todo el rato, así que la única manera de hacer la foto va a ser con coleta. No tiene goma, pero se la deja Podemos. Tal cual.

Ya sentados sobre una mesa y sillas de varios colores –hay naranja y azul, pero no morado y rojo– la conversación entre estos jóvenes políticos –sus edades van entre los 28 y los 36– discurre con fluidez. Preguntarles por el lugar en el que les pilló el 15-M da para 30 minutos de debate, para un análisis de aquel movimiento e incluso para el único rifirrafe de la tarde.

María González estaba haciendo campaña en Murcia, pues el 22 de mayo se celebraban elecciones municipales y autonómicas. Además, un terremoto se había cebado con Lorca días antes. Tiene recuerdos confusos, pero «muy impactante». «Me recordaba a las experiencias que viví cuando era más joven en movimientos sociales o en las Juventudes Socialistas. Me evocaba esa fase previa. Fue bonito», añade. Por su parte, Beatriz Jurado estaba en Madrid aquellos días. Tiene claro lo que ella vio: grupos de diferentes movimientos, pero con una tendencia política clara de izquierdas.

Ignacio Aguado participó en el 15-M, pero lo hizo sólo dos días. Estaba preocupado por la regeneración política y la corrupción, y creía que era el momento de decir basta. Lo que pasó después ya no le gustó tanto: «Al final, el populismo y la extrema izquierda, los que acamparon allí, se apropiaron del movimiento, de una reacción espontánea de la ciudadanía».

Pablo Padilla le réplica. Primero arguye que no fue espontáneo, pues la preparación de las manifestaciones llevó meses. Él mismo estuvo implicado en ella a través de Juventud sin Futuro. «Pues nos engañásteis a muchos, porque yo pensaba que no tenía ideología», Aguado contrarréplica. Para el diputado de Podemos el 15-M sí fue apartidista y no era, como alguno de sus lemas decía, «ni de izquierdas ni de derechas». «Para mí, la magia del 15-M no tiene dueño. Cada uno la sintió a su manera. Lo que sí está claro es que fue un momento de transformación política y social de nuestro país. Yo he vivido cómo en mi partido se ha escuchado y se han hecho cambios que sin ese estímulo no habrían sido posible. Fue un catalizador muy interesante», explica María. Para Padilla «es el acontecimiento político más importante desde la Transición».

La conversación entra en este momento en otra fase. La respuesta de los partidos con más trayectoria y los de nuevo cuño a las demandas de la ciudadanía, que apoyaba en un 80% las propuestas básicas del 15-M: reforma electoral, regeneración, separación de poderes y transparencia. La presidenta de Nuevas Generaciones recalca que siempre ha dicho que la postura que su partido debía tener hacia el 15-M es de «absoluto respeto». Ahora bien, aunque se sumó mucha gente, «quien organizó, gestó y luego se enorgullece es la izquierda social de este país, que en ese momento se sentía huérfana. Nadie la representaba. Hoy, en cambio, sí han encontrado esa representación». En cualquier caso, para Beatriz, ese movimiento es la prueba de la madurez democrática de nuestra sociedad, aunque María González cree que más que eso es «un punto de inflexión en ese procesos», que, según dijo, debería culminar con una reforma de la Constitución.

«Si todo el mundo piensa –toma la palabra Padilla– que el 15-M fue un punto de inflexión para los partidos y para los movimientos sociales, ¿por qué quien tuvo la oportunidad de escuchar las demandas hizo oídos sordos?». María responde: «Tenían reivindicaciones que con el tiempo se han visto aceptadas. Lo que más me gustó es que sentí cómo una generación quería tomar parte, hacerse cargo de su destino». «Se visibilizó el trabajo que los jóvenes vienen haciendo en política», añade Beatriz.

Ignacio Aguado insiste en que fue «un momento de ilusión, para dejar los bandos, el rojo y el azul, y empezar a hablar las cosas». «A partir de ahí, empezó a degenerar hacia el populismo y la extrema izquierda. Cada día que pasaba me sentía menos representado. Se apropiaron del movimiento, igual que se apropian del concepto de gente», ahondó. Beatriz discrepa: «No creo que nadie se haya apropiado. Era un movimiento de izquierda que no tenía quien le representara. Gran parte de ese movimiento se canalizó hacia propuestas de izquierda en las urnas. La gente sabe lo que hay y no creo que nadie les usara». Aquí coinciden con matices PP y Podemos. «No es justo decir que hay gente que se ha intentado apropiar del 15-M. Es irrepresentable. Lo que sí es cierto es que hay fuerzas políticas que han sabido escuchar algunas de su reivindicaciones», apunta Padilla.

Entre los interlocutores hay quien piensa que los últimos años han representado a nivel político una antítesis de lo que supuso el 15-M. Lo comparte Podemos y PSOE. El PP cree que las cosas han cambiado y los dos grandes partidos también han sufrido transformaciones. Ciudadanos cree que es momento de dejar a un lado las quejas y ponerse a proponer y trabajar. También que el 15-M se quejó mucho y propuso poco y ése «fue su gran fracaso». Lo cierto es que si analizamos lo que salió de aquel movimiento nos encontrados dos momentos. El primero, con cuatro grandes propuestas con las que está de acuerdo el 80% de la población y un segundo, que se asemejaba más a un programa de izquierda. «Muchas de las primeras reivindicaciones tienen que ver con el romanticismo de la política. Todos, cuando entramos en política pensamos en que todo el mundo tenga un trabajo de calidad, haya prestaciones sociales, educación pública y de calidad, sanidad, dotación para investigación... Eso lo queremos todos. Si no fuese así, no estaríamos en política. Lo que sucede es que cada uno tiene procedicientos diferentes», apunta Beatriz Jurado.

Llama la atención que en la conversación no se mencionaron los nombres de Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Albert Rivera. Sí salen tangencialmente cuestiones como la repetición de elecciones o la legislatura fallida justo antes de embarcarnos en una nueva pregunta. ¿Dónde está hoy el 15-M? Padilla dice que «en ningún lado y en todas partes». «Cuando los partidos tienen que hablar de regeneración o transparencia están impregnados del espíritu del 15-M», añade. Beatriz toma la palabra para apostillar que si bien es cierto que «el espíritu del 15-M no está en ninguna parte, los activistas están en Podemos». Para el portavoz de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, el 15-M fue un aviso de la ciudadanía a la clase política y si no se hubieran tomado medidas ya habría habido otro. «Ahora estamos remodelando el sistema político español a nuestra realidad social gracias a las numerosas citas electorales que hemos tenido. Un cambio que va a ser un mar de fondo», concreta. Por su parte, María González concluye que «el 15-M es un espíritu que está en la sociedad y por el que todos debemos trabajar».

En lo que sí están todos de acuerdo es en que sus hijos estudiarán el movimiento del 15-M, aunque esperan que en esa unidad también se puedan incluir algunos de los resultados obtenidos.