Política

El otoño caliente «no contará» con Felipe VI

El Rey no tiene previsto ir a Cataluña hasta el Mobile, en un clima de «normalidad absoluta».

Un grupo de jóvenes, entre ellos uno luciendo una estelada, sigue por televisión el discurso del Rey a la Nación pronunciado el pasado 3 de octubre
Un grupo de jóvenes, entre ellos uno luciendo una estelada, sigue por televisión el discurso del Rey a la Nación pronunciado el pasado 3 de octubre

El Rey no tiene previsto ir a Cataluña hasta el Mobile, en un clima de «normalidad absoluta».

El próximo día 3 se cumple un año desde que el Rey viviera su propio 23-F. Al igual que su padre, el Rey Juan Carlos, se dirigió a la Nación tras el golpe de Estado del militar Antonio Tejero en los inicios de la democracia, Felipe VI vivió el «asalto» a las insitituciones de la Generalitat y sus cómplices secesionistas. Nunca antes el Monarca había lanzado un mensaje tan directo, debatido siempre en el duelo interno de cumplir con su papel del «ser el Rey de todos los españoles», como afirmara en su discurso de proclamación y, a su vez, garante de la unidad del país. Felipe VI habló de «deslealtad inadmisible» de la Generalitat, a la que acusó de «dividir a la sociedad catalana». Aquel discurso marcó un antes y un después en las relaciones de Don Felipe con el sector secesionista, ya que le acusan de no haberse dirigido a todos los catalanes –es decir, de no dirigirse a los que quieren terminar con la unidad del país al que el Jefe del Estado representa–. Además, el mensaje no quedó ahí, sino que lo reforzó en su discurso en los Premios Princesa de Asturias: «Cataluña es y será un parte esencial de España», afirmó.

Un año después, el escenario no es diferente. Se avecina un «otoño caliente» plagado de actos conmemorativos: el 1-O (en que se celebró el referéndum ilegal), el 3-O (día del mensaje del Rey a la Nación), el 27-O (Cuando se anunció la declaración unilateral de independencia, y el Ejecutivo decidió aplicar el 155)... En todas estas repetitivas efemérides los secesionistas, liderados por los CDR y Arran, aventuran un periodo plagados de revueltas y actos contra la Corona, veáse quemando imágenes de Don Felipe (máxime ahora que Estrasburgo dice que es libertad de expresión), o colgando carteles ofensivos contra el Jefe del Estado y demás hostigamientos. Según informan fuentes cercanas al Monarca, no está previsto que visite Cataluña en esas fechas, salvo que surja algún acto que obligue a cambiar el guión. Esta ausencia, afirman, se debe básicamente a que no hay ninguna actividad institucional que deba presidir, ya que aseguran que el Rey estará donde se le exija en un clima de «normalidad absoluta». El próximo acto que cuenta con su presencia inamovible es el Mobile Congress que se celebra a comienzos de año.

Desde su discurso a la Nación el 3-O, Don Felipe ha ido a Cataluña en seis ocasiones, en un ambiente que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, se ha encargado de que le resultara desagradable, haciendo afirmaciones como que Felipe VI «ya no es el Rey de los catalanes», o regalándole libros con imágenes de la actuación policial en Cataluña durante el pasado 1-O. La política dentro de la Casa del Rey es no entrar en provocación alguna, salvo que se pongan en entredicho cuestiones tan graves como que los Reyes no habían contado con el consentimiento de los padres de los niños afectados por los atentados de Barcelona en 2017 para publicar sus imágenes junto a ellos, que Zarzuela no tardó en desmentir.