Política

El personal de la Casa del Rey no podrá tener negocios incompatibles con la institución

Los trabajadores y altos cargos de la Casa del Rey habrán de actuar con austeridad, ejemplaridad y honradez y deberán abstenerse de intervenir en negocios financieros o jurídicos que supongan un conflicto de intereses con sus obligaciones, según el código de conducta interno promovido por Don Felipe. El código de conducta de la Casa del Rey, que entrará en vigor el próximo 1 de enero y ha sido presentado hoy a la prensa, establece que todo el personal que presta servicios en esta institución deberá desempeñar sus obligaciones "de manera ejemplar", una "ejemplaridad"que deberá practicar igualmente "en el cumplimiento de las obligaciones que, como ciudadano, le exigen las leyes".

Tanto la alta dirección como los trabajadores adscritos a las diversas áreas de trabajo estarán obligados a evitar conductas "que puedan afectar negativamente a la imagen y prestigio de la Casa"y a abstenerse en asuntos en los que tengan "un interés personal", así como también de "toda actividad privada que pueda suponer un riesgo de plantear conflictos de intereses con su puesto".

En relación con asuntos financieros, no podrán utilizar información en su propio beneficio "ni dar conocimiento a terceros antes de su difusión general"y tampoco aceptar o solicitar, en beneficio propio o de terceros, "retribuciones, gratificaciones o favores para promover, orientar o influir en cuestiones internas o externas de la Casa".

Según dispone esta regulación interna, el personal de la Casa del Rey deberá actuar con arreglo a los principios de "objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, lealtad, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, protección el entorno medioambiental y respeto a la igualdad".

En este sentido, evitará en el desempeño de sus tareas cualquier tipo de discriminación "por razón de nacimiento, origen racial o étnico, sexo, orientación sexual, religión o convicciones, opinión, discapacidad, edad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

"Su actuación se fundamentará en consideraciones objetivas basadas en criterios profesionales y orientadas hacia la imparcialidad y la consecución de los objetivos de la Casa", al margen de cualquier otro factor que exprese posiciones personales, familiares o corporativas, continúa el articulado del código.

Ningún trabajador o alto cargo podrá prevalerse de su condición para "obtener alguna ventaja"o "aceptar trato de favor o situación que implique privilegio o ventaja injustificada", según establece esta norma, que prohíbe asimismo al personal recibir "cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaa más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía".

Fuentes de la Casa han precisado que no habrá un régimen sancionador para castigar eventuales incumplimientos del código y han explicado que, ante cualquier vulneración, se aplicará el sentido común para adoptar "medidas razonables y sensatas".

Estas normas afectarán a los máximos responsables de la Casa, a quienes ocupan puestos de dirección, a quienes prestan servicio en el Cuarto Militar y la Guardia Real, al personal laboral y a los funcionarios que trabajan para esta institución procedentes de órganos como la Administración del Estado, las Comunidades Autónomas, la Seguridad Social, el poder judicial o la carrera fiscal.

Según los últimos datos difundidos hace un año, a finales de 2013 trabajaban para la Casa del Rey 133 personas pertenecientes a la plantilla propia de la institución y 353 correspondientes a la plantilla de apoyo, que comprende a personal de distintos ministerios para labores como seguridad, administración y desplazamientos.