Política

Del adoquín de Rivera a las "mamadas"de Iglesias

El tono fue monótono y solo fue roto por algún rifirrafe que salpicó a todos los candidatos. Franco elevó la tensión.

El tono fue monótono y solo fue roto por algún rifirrafe que salpicó a todos los candidatos. Franco elevó la tensión.

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Inmersos en una intensa campaña y llegados a este punto por el bloqueo seis meses y una semana después del 28-A, los candidatos se tienen ganas. Comienza Pablo Casado, que reprocha al presidente en funciones que no aplique la Ley de Seguridad Nacional en Cataluña. «No exagere», dice Pedro Sánchez.

Enseguida hace Albert Rivera su primera muestra de esa maleta de «gadgets» que ya es un clásico, esta vez un adoquín para recordar el desorden público que se ha vivido en las ciudades catalanas.

«¿Cataluña es una nación, señor Sánchez?», inquiere por su parte Casado –más partidario de los recortes de prensa– al líder socialista. Ante el silencio, responde el popular: «Para el señor Sánchez, sí, y España una nación de naciones», y echa en cara la declaración de Pedralbes. «Necesita los votos del PSC, y de Baleares y de Valencia y de Galicia. Está maniatado», le reprocha.

«Llevamos 40 años cediendo competencias y hasta aquí hemos llegado», asegura el presidente de Ciudadanos. Rivera lamenta los traspasos de competencias del PP y el PSOE a los nacionalistas. «Ustedes, señor Rivera, ganaron las elecciones y salieron corriendo. No haga “fake news” sobre transferencias. Hemos planteado una moratoria competencial. No se equivoque de adversario. Estamos contra la izquierda y los independentistas», rebate Casado, que termina con ironía: «A lo mejor tengo que esperar al final para ver si cambia de opinión».

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El líder de Vox afirma que «muchos españoles creen que el Estado de las autonomías está fracasando, que ha premiado a esas regiones gobernadas por los más traidores y los más desleales».

Pablo Iglesias es contundente con Santiago Abascal: «Usted no me va a dar una lección de ser español (...) No estoy orgulloso de ser español por tener una bandera más grande».

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«De sobres con dinero dentro ustedes, señor Casado, saben más que nadie», rompe el fuego de la corrupción el propio Iglesias contra el presidente del PP. A continuación se enzarzan Casado y Rivera. «Míreselo usted, que tiene casos de corrupción, de corrupción no me habla. Haga unas primarias limpias». El líder naranja contraataca con «Bárcenas, Gürtel, no sea cutre, señor Casado, lo saben todos los españoles».

Rivera echa en cara a Abascal que «estuvo cuatro años cobrando de un chiringuito político. ¿Cómo es eso de ir a un sitio donde no hay que trabajar y cobrar 80.000 euros al año?», le afea al líder de Vox. Junto a Casado, y en busca de su lugar perdido en el centroderecha, los tres permiten una noche tranquila a Pedro Sánchez, que relega 30 de los segundos de su tiempo «porque me van a criticar igual».

El presidente se revuelve contra los representantes de PP y Cs, «derecha cobarde» a la que afea su socio «de ultraderecha». «¿Qué lecciones da usted de socios?», le reprende Pablo Casado. «¿Va a pactar con Torra y Junqueras, sí o no?», preguntará después.

Iglesias trata de buscar a Pedro para tenderle la mano hacia un acuerdo de coalición, pero el líder del PSOE marca distancias.

Uno de los momentos más hilarantes lo protagoniza el líder de Podemos cuando hace alusión a la sentencia que condena por abuso y no por agresión a los asaltantes de una joven en Manresa. Iglesias se refiere a ese caso...y a tantas otras «mamadas».

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No se resiste el presidente a hacer bandera de la exhumación de Franco, y calla con una pregunta incómoda: «¿Si la sentencia de los ERE es condenatoria, va a dimitir, señor Sánchez?».

«Nuestro abuelos se abrazaron y usted quiere que sus nietos vuelvan a encontrarse», tercia Abascal, que se reivindica como «el único en este debate que me he jugado la vida en el País Vasco contra ETA». Es el tramo más animado, cuando la noche gira hacia el pasado reciente y es Rivera quien pretende poner orden. «¿Volvemos a 2019? Solo veo odios ficticios, hablando del 34».