El PSE acuerda un gobierno de coalición con Urkullu a espaldas de la gestora

Los socialistas han consensuado con los nacionalistas la gestión del final de ETA. El PNV quiere presentar un nuevo estatuto de autonomía

La líder del PSE, Idoia Mendia, junto al futuro lendakari, Iñigo Urkullu, en el Parlamento vasco

Los socialistas han consensuado con los nacionalistas la gestión del final de ETA. El PNV quiere presentar un nuevo estatuto de autonomía

A las tres de la tarde del domingo el PNV confirmaba que había llegado a un «preacuerdo programático y de estructura de gobierno» con el PSE que incluirá el apoyo de los nueve parlamentarios socialistas a la investidura de Iñigo Urkullu y la formación de un gobierno de coalición. No ha habido sorpresa en el acuerdo, que era previsible, ya que ambos partidos tienen vigentes pactos de estabilidad política y presupuestaria en diputaciones y ayuntamientos vascos, pero sí en la entrada del PSE en un gobierno de coalición. El pacto será ratificado hoy lunes por la Asamblea general del PNV y por el Comité Nacional del PSE y permitirá la elección, el jueves, en segunda vuelta y por mayoría simple, de Iñigo Urkullu como lendakari. El acuerdo alcanzado por el PSE no ha contado, sin embargo, con supervisión de la dirección nacional del partido. La gestora del PSOE reconoció ayer por boca de su portavoz, Mario Jiménez, no conocer «el contenido y el alcance» de dicho pacto y, hasta hacerlo, se reservaba su opinión, más allá de valorar «de manera positiva el entendimiento y el diálogo en Euskadi con el nacionalismo moderado que representa el PNV».

La política de alianzas en el PSOE le corresponde fijarla al Comité Federal, así lo recogen los estatutos del partido en su artículo 36, aunque en la etapa de Pedro Sánchez la dirección dio carta blanca a los territorios para negociar sus posibles gobiernos autonómicos. Esta pretendida independencia del PSE llega en un momento crítico para las relaciones en el seno del PSOE y camina por la senda inaugurada por el PSC que, con pronunciamientos como el reconocimiento de Cataluña como «nación» o la posibilidad de explorar una «vía canadiense», ha mostrado que existen sensibilidades muy distintas en el seno de la formación.

Con 18 escaños, el PNV no necesitaba incorporar al PSE a un gobierno de coalición; bastaba un pacto de legislatura, pero Iñigo Urkullu ha neutralizado, con el compromiso firme de los nueve parlamentarios del PSE, la posibilidad de maniobras de EH Bildu y Podemos, que suman, juntos, un escaño más que el PNV. No obstante, para alcanzar la mayoría absoluta y aprobar los Presupuestos Urkullu tendrá que negociar, además, con el PP o apoyarse en la izquierda abertzale y/o Podemos. La inclusión de los socialistas en el Gobierno dará a Iñigo Urkullu estabilidad en la gestión, si bien la legislatura vasca no se presenta tranquila, ya que el PNV pretende llegar en el Parlamento vasco a un acuerdo de «nuevo estatuto» para presentar en el Congreso como fruto del pacto de la mayoría política en el País Vasco. El acuerdo programático suscrito el fin de semana por PNV y PSE tiene cuatro apartados, dos de gestión, relativos al empleo y el desarrollo económico, por un lado, y a los servicios públicos de protección social, por otro, y dos políticos, sobre la gestión del final de ETA, que se llama de paz y convivencia, y sobre el desarrollo del autogobierno vasco. Este último ha sido el apartado que más ha costado negociar a nacionalistas y socialistas, que empezaron a dialogar inmediatamente después de las elecciones autonómicas, el pasado 25 de septiembre. Dos meses después, el sábado 26 de noviembre, está previsto que Iñigo Urkullu jure su cargo en la Casa de Juntas de Guernica.

Para «colocar» a los socialistas en su gobierno, Iñigo Urkullu ampliará de ocho a diez sus carteras. Todavía no ha transcendido qué departamentos corresponderán al PSE, pero en círculos políticos vascos se asegura a LA RAZÓN que tendrán tres y, entre ellos, Turismo, un departamento que dirigió de 1995 a 1998 la que fuera socialista y después líder de UPyD, Rosa Díez.

El nuevo gobierno vasco de coalición negociará previsiblemente tanto con el PP como con EH Bildu, lo cual tensionará, sin duda, las relaciones entre los socios, pero PNV y PSE tienen una larga trayectoria de acuerdos, que se inició en 1986, cuando el PSE superó en escaños al PNV y el socialista José María Benegas cedió la presidencia del primer gobierno vasco de coalición entre ambas fuerzas políticas al nacionalista José Antonio Ardanza. La trayectoria de entendimiento incluye, no obstante, sonadas rupturas, como la que se produjo cuando el PNV rechazó la propuesta socialista de que el reglamento de la Cámara de Vitoria incluyera el acatamiento de la Constitución por parte de los parlamentarios vascos.

La relación PSE-PNV

- Benegas-Ardanza

En las elecciones vascas de 1986, el PSE superó en escaños pero no en votos al PNV. Así, el PSE pactó con los nacionalistas y cedió la presidencia a José Antonio Ardanza. El principal objetivo del gobierno de coalición fue el de acabar con la actividad de ETA.

- Ruptura de Gobierno

En 1998, los consejeros socialistas presentan su dimisión por el rechazo del PNV a incluir en la reforma del reglamento del Parlamento el acatamiento de la Consitución por parte de los diputados electos.

- Distanciamiento

A partir de esta ruptura se abrió una etapa de distanciamiento y profundo enfrentamiento con momentos trágicos como el asesinato de Fernando Buesa por ETA. Así continuaron durante las tres legislaturas en las que el PNV gobernó con EA y EB, y en la que lo hizo el PSE-EE.

- Fin de la hostilidad

En 2013 acabó la hostilidad cuando los dos partidos sellaron un pacto de estabilidad política y presupuestaria.