ETA teme un comunicado de los disidentes para boicotear el «fin»

El líder Yurrebaso, que cuenta con un centenar de armas, ha hecho declaraciones en contra de la disolución

La banda ha intentado copar las noticias lanzado varios comunicados en una semana con el fin de no dejar espacio a otros inesperados
La banda ha intentado copar las noticias lanzado varios comunicados en una semana con el fin de no dejar espacio a otros inesperados

El líder Yurrebaso, que cuenta con un centenar de armas, ha hecho declaraciones en contra de la disolución.

El «desbarajuste» de continuos comunicados, cartas o filtraciones que se han producido en el mundo de ETA en los últimos días viene condicionado por el miedo de la banda a que su disidencia, representada principalmente por ATA (Amnistía y Libertad en euskera) y grupos afines, hagan público un comunicado contrario a la disolución.

Los responsables de la perfomance que se montó ayer en Ginebra y a nivel mediático; y hoy en Cambó, temen que los disidentes, que ya representan una fuerza armada, les estropeen la escenificación.

Por eso han intentado copar todas las noticias con el fin de no dejar ningún espacio a la aparición de ATA, lo que no significa que pueda suceder.

A estas alturas, casi nadie niega la noticia adelantada por LA RAZÓN en el sentido de estos disidentes tienen en su poder una cierta cantidad de armas, cortas y largas, (pueden llegar al centenar y superarlo) que le «birlaron» a la banda antes de abril del año pasado, cuando se produjo el falso desarme en Bayona.

ATA, y lo ha dicho hace muy pocos días, considera que no se puede «bajar la persiana» sin dar una solución al asunto de los presos.

Su principal dirigente, tras conocer el comunicado del día 20 en el que la banda pedía un perdón sectorial a las víctimas, dijo que ETA se había entregado «política, ética y estéticamente», además de «condicionar y pretender mutilar a futuras generaciones de luchadores y luchadoras».

En un artículo de opinión remitido a los medios de comunicación, Jon Iurrebaso, mano derecha de «Josu Ternera» en las negociaciones con el Gobierno socialista, advertía de que la ETA está pasando por alto que nació «para conseguir la liberación nacional y social de Euskal Herria».

Por ello, según sus tesis, lo primero que debiera haber hecho la banda es «pedir perdón a Euskal Herria por abandonar la lucha sin haber conseguido los objetivos por los que nació».

«En segundo lugar, debiera haber pedido perdón a los centenares de militantes (y no militantes) que en esta lucha han dado lo más preciado que tiene el ser humano, la vida. Debiera haber pedido perdón a todos y cada uno de los allegados de los cientos de militantes muertos y asesinados en defensa de la liberación integral de Euskal Herria».

También, a «todos y cada uno de los presos y de igual manera tendría que haber hecho lo mismo con los deportados y huidas, que no pueden volver a Euskal Herria porque van directamente a la cárcel».

«Y ETA no solo entrega lo que tiene sino hasta lo que no tiene. Es decir, promete que jamás se repetirá lo ocurrido, condicionando de esta manera la actitud que en un futuro tome el pueblo trabajador vasco y las dinámicas e instrumentos de lucha que su quehacer conlleven. Eso es muy grave. Eso condiciona y pretende mutilar a futuras generaciones de luchadores y luchadoras».

Este último párrafo, es un mensaje para los «oteguis» y compañía en el sentido de que no pueden marcar el futuro de la juventud vasca, porque carecen de autoridad moral sobre ella.

El asunto de los presos es algo muy sentido en determinados sectores del País Vasco y Navarra, en especial entre los familiares y los grupos más radicales que, de momento, permanecen latentes.

ETA no tiene en estos momentos ninguna garantía de que el Gobierno vaya a modificar la política penitenciaria o se la vaya a entregar al PNV. La situación por la que atraviesa el Partido Popular desaconseja dar cualquier paso en este sentido.