Falsas prebendas

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Después del verano de 2012, un medio de comunicación nacional especuló sobre si ETA entregaría las armas después de un debate interno que se llevaría a cabo hasta finales de 2012 en las cárceles españolas y francesas. Desde el cese definitivo de la violencia decretado por ETA, los debates de los presos etarras han sido teledirigidos por la antiguos dirigentes de Batasuna (Rufi Etxebarria, Pernando Barrena, Joseba Álvarez, Joseba Permach, etc.) y también por el denostado Arnaldo Otegi quien, a día de hoy, no pinta mucho porque no se le consulta prácticamente nada desde hace meses. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el Colectivo de Presos de ETA (EPPK) está fracturado, ya que las opiniones de su veintena de dirigentes son muy dispares. Sin embargo, la nueva vanguardia de la Izquierda Abertzale siempre se reúne con los mismos dirigentes del EPPK que suelen ser los que más escenifican una falsa entrega de armas anticipada. Uno de ellos es Olarra Guridi , alias «Mikel Etxebarria», condenado por muchos asesinatos y que ahora se cree el intelectual del EPPK. Los mensajes que transmite Batasuna a los presos han sido contrastados previamente con dirigentes del PSE y PNV, quienes no actúan directamente sino que lo hacen a través de intermediarios. Eguiguren, Loza, Alfonso Gil, etc., son algunos de los socialistas que pretenden inventar una realidad inexistente –el fin de ETA– a costa de prometer a los presos falsas prebendas en la política penitenciaria. Sin embargo, la sociedad debe conocer que el mensaje del actual EPPK a los presos de ETA no termina de llegar. Ni siquiera un centenar ha opinado sobre la entrega de armas de ETA en diciembre de 2012 ya que el EPPK está dividido y son muchas las facciones que piensan de forma diferente. En las cárceles de Francia, la línea dura, liderada por «Txapote», ha llevado al traste el «famoso» debate interno de ETA. En España, los presos están totalmente desilusionados con los batasunos que no logran avanzar en los acercamientos a cárceles del País Vasco. Por otro lado, existe un grupo muy numeroso que no cree ni en el actual EPPK, ni Batasuna, ni Bildu, ni nadie. Su único aliento es que ETA vuelva a matar para imponer los muertos sobre la mesa como antaño. Los ciudadanos sabemos que las expectativas de que ETA desaparezca no son más que ilusiones de trasnochados que pintan una realidad inexistente.