Forcadell mantiene la reunión para tramitar la ley del referéndum

Convoca mañana a la Mesa del Parlament en un ambiente de fuerte división secesionista

Flores y velas sobre la senyera catalana que se han depositado estos días en memoria de las víctimas
Flores y velas sobre la senyera catalana que se han depositado estos días en memoria de las víctimas

El calendario soberanista se mantiene. En plenos días de duelo por los atentados de Barcelona y Cambrils, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, mantiene su agenda.

El calendario soberanista se mantiene. En plenos días de duelo por los atentados de Barcelona y Cambrils, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, mantiene su agenda. Mañana martes, la Mesa de la Cámara autonómica celebrará su reunión prevista para abordar el formato de tramitación de la ley de transitoriedad jurídica, la que los secesionistas denominan ley de ruptura total con España, previa a la convocatoria del referéndum ilegal. Pero según fuentes del bloque soberanista, la reunión no será un bálsamo de rosas. Forcadell, que ya pasó de puntillas en la última reunión de la Mesa, quiere endosar a la Generalitat la firma de convocatoria de la consulta ilegal. Así, Forcadell se inclina por un decreto del Govern, firmado por Puigdemont y Junqueras, antes que la tramitación legislativa que la inhabilita jurídicamente tras las últimas resoluciones del Tribunal Constitucional. «Ya hemos pagado bastante», dicen algunos diputados catalanes sobre los que han caído resoluciones de la Fiscalía, mientras el Gobierno catalán sigue intacto.

Según ha sabido este periódico, Carme Forcadell mantiene intacta la reunión de mañana de la Mesa, en la que no participa la CUP, pero sí Esquerra Republicana. Su astuta intención es defender la vía del decreto firmado por la Generalitat para esquivar cualquier responsabilidad parlamentaria. El problema es que Junqueras se muestra reacio a esta fórmula, que claramente le inhabilita como futuro candidato a presidente de Cataluña, su eterna aspiración. Dirigentes de ERC están muy críticos con Forcadell, una mujer que procede de las filas más radicales del partido, germen de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), pero ya en el punto de mira del Tribunal Constitucional y la Fiscalía, sin ganas de nuevos procesos. Forcadell ha hecho llegar a su entorno que en la reunión de mañana defenderá la vía del Decreto por encima de una resolución en el pleno del Parlament el próximo seis de septiembre.

En este juego de tira y afloja entre los propios independentistas, la Mesa del Parlament tampoco abordó en su última reunión del pasado miércoles 16, un día antes de los atentados, la admisión a trámite de la ley del Referéndum, la norma con la que prevén amparar el 1-O, que no estaba en el orden del día de la reunión del órgano rector de la Cámara pero que podría haberse incluido en el último momento. JxSí y la CUP la habían registrado a finales de julio y hubiera sido normal que la Mesa abordara su admisión a trámite en la reunión de ese miércoles. Finalmente, el asunto se ha postergado a la Mesa de mañana.

En el entorno de Forcadell, insisten en la complejidad de la ley y sus repercusiones jurídicas, aunque matizan que se valorará en la reunión de mañana. Su actitud ha encendido a ERC, dado que si la Mesa decide no tramitar la ley por vía parlamentaria, solo queda la firma del Decreto por el Govern, lo que pone a su vicepresidente Oriol Junqueras contra las cuerdas. «A Puigdemont le importa poco, porque no será candidato, pero a Junqueras lo hunde», reconocen dirigentes del PDeCAT y ERC. En Convergència defienden la vía del decreto para minar las aspiraciones electorales del líder republicano.

El primer pleno del nuevo curso político tendrá lugar los días 6 y 7 de septiembre, de manera que Forcadell pretende ganar tiempo y convocar una nueva reunión de la Mesa y la Junta de portavoces, previsiblemente el martes 29 de agosto, para fijar el orden del día plenario y abordar la proposición de ley del referéndum. Lo cierto es que en el seno de la Mesa del Parlament las fisuras son enormes y que mientras ERC defiende la vía parlamentaria, los radicales de la CUP apuestan por el decreto que atribuye toda la responsabilidad política y penal a Puigdemont y Junqueras.

«Ojalá la unidad no sea un espejismo». La reflexión, un lamento, la pronuncian varios dirigentes políticos que asistieron al acto de Plaza Cataluña presidido por el Rey y a la solemne Misa en la Sagrada Familia. Sin pasar cuarenta y ocho horas de los atentados de Barcelona y Cambrils, las acusaciones mutuas ente el Govern y el Ayuntamiento de Barcelona no se hicieron esperar. La alcaldesa Ada Colau atribuyó a la Generalitat la responsabilidad final de la seguridad en Las Ramblas, mientras desde el Palau, por boca de su portavoz y consejero de Presidencia, Jordi Turull, se le acusaba de «mala fe». Las grietas dentro del bloque soberanista afloran tras la matanza y se perfilan varios escenarios: un sector del PDeCAT contrario a la convocatoria del referéndum y favorables a una campaña de elecciones autonómicas; Una ERC, de perfil bajo, donde no pasó desapercibida la imagen de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, mucho más cerca del Rey y las autoridades en la foto unitaria que otros líderes convergentes, y una CUP rabiosa y radical que intenta utilizar políticamente estos atentados para acelerar el «procés». Desde las filas del PDeCAT observan ello con preocupación. «Puigdemont es un títere de las CUP», afirman varios de sus dirigentes. La situación plantea muchos interrogantes.

Fuentes de JxSí indican que Forcadell no activará mañana la tramitación de la ley, con cuya firma quedaría de inmediato inhabilitada por el Tribunal Constiucional. Si lo retrasa con una añagaza hasta el pleno de septiembre, ello requiere una modificación del orden del día, incluso una reforma del reglamento de la Cámara autonómica, con mayoría absoluta. Cabe recordar que el letrado mayor del Parlament, Antoni Bayona, fue muy firme en sus dictámenes jurídicos contra la consulta ilegal.

Las horas posteriores al atentado revelan que el presidente catalán mantiene su órdago independentista y que piensa llevar adelante su hoja de ruta. Los antisistema cuperos ven ahora «una ocasión de oro» para sus planes. Politizar y catalanizar al máximo la masacre para acelerar el «procés», con su discurso radical denunciando islamofobia, ataques a las fuerzas de seguridad del estado y «el fascismo capitalista», puntilla final contra Puigdemont. Consciente de su buen resultado en las encuestas, aplica su habitual tacticismo político. «Ni una mala idea ni una buena acción», dicen con sorna en círculos de Convergència. El líder de ERC se ve ya como el próximo presidente de la Generalitat y ha encontrado en Puigdemont «un muñeco a su antojo».

De momento, los separatistas mantienen su hoja de ruta y está por ver que hace el martes Carme Forcadell. Los radicales de la CUP ya tienen su lema: «Volver a la carga». Sería tremendo, y muchos temen, que Carles Puigemont se suba en ella.