¿Fuegos artificiales sobre Gibraltar?

Reino Unido estudia acciones legales contra España por unos controles que para Madrid son «irrenunciables»

El HSM Westminister zarpará hoy del puerto inglés de Portsmouth para participar, como parte del grupo Cougar 13, en ejercicios navales planeados desde hace meses en aguas del Golfo Pérsico. Se espera que haga escala en Gibraltar el próximo 18 de agosto.
El HSM Westminister zarpará hoy del puerto inglés de Portsmouth para participar, como parte del grupo Cougar 13, en ejercicios navales planeados desde hace meses en aguas del Golfo Pérsico. Se espera que haga escala en Gibraltar el próximo 18 de agosto.

Londres amaga diciendo que va a tomar medidas sin precedentes y Madrid con que puede llevar el pleito a instancias internacionales. No queriendo las dos partes emponzoñar el asunto, ninguno de los anuncios servirá de mucho. Bruselas no va a poner a España castigada de cara a la pared por que nuestros aduaneros aumenten su celo y se creen colas en el acceso a Gibraltar. Madrid puede alegar que los controles son aleatorios y que tiene derecho a imponerlos hacia un territorio que, aunque no reclamáramos su soberanía, se ha convertido en una gigantesca tienda libre de impuestos, de contrabando y de otras cosas vidriosas que nos perjudican. Llevar nosotros el caso a la ONU nos puede servir para sacarle los colores a Londres en la Asamblea General, pero en el Consejo de Seguridad, donde las decisiones son obligatorias, Londres tiene el veto. Decir que nuestro Gobierno agita el asunto para camuflar el «caso Bárcenas» me parece una memez. ¿Podría cualquier otro ejecutivo estarse quieto cuando los gibraltareños echan bloques que alteran el statu quo y perjudican a nuestros pescadores? No podría; afirmar lo contrario es demagogia. Sobre el meollo. Londres se tapa con la autodeterminación para justificar su retranca a negociar en serio con España. Pero la ONU ya dictaminó que enarbolar la autodeterminación para destruir la integridad de un estado es contrario a la Carta de la Organización. Por otra parte, si la autodeterminación es tan sacrosanta ¿por qué Gran Bretaña no se la concedió a 6.000.000 de chinos en Hong Kong y se la pretende dar a 38.000 personas en Gibraltar? Hay varias razones de «realpolitik» e imperialistas con ribetes cínicos. La solución no es para mañana.