Política

Griñán anuncia su marcha un día antes de que declare el interventor de los ERE

El presidente, que renunciará al acta de diputado, se lo comunicó ayer a Rubalcaba

El presidente andaluz, José Antonio Griñán abandona el pleno andaluz la pasada semana.
El presidente andaluz, José Antonio Griñán abandona el pleno andaluz la pasada semana.

Era un secreto a voces, pero pocos sabían del calendario exacto. Hace tiempo que José Antonio Griñán había decidido abandonar la primera línea. Una mezcla de motivos personales y políticos le llevaron hace ahora un mes a anunciar que no repetiría como candidato a la Junta de Andalucía. Aquella misma semana puso en marcha un proceso de relevo –con la convocatoria de primarias– que algunos leyeron equivocadamente en clave federal. No la tenía: ni quería señalar la puerta de salida a Rubalcaba ni pretendía hacer más roto que el que ya tiene el socialismo. Simplemente, estaba cansado.

¿Por qué ahora?

Cansado del día a día, preocupado con una delicada situación familiar que le absorbía, fatigado por el Gobierno de coalición con IU y harto de soportar el peso político de un mayúsculo caso de corrupción, el de los ERE, que heredó de su antecesor, Manuel Chaves. Y de todo esto habló ayer otra vez con Alfredo Pérez Rubalcaba y con Elena Valenciano durante un almuerzo en Madrid al que también asistió su número dos, Mario Jiménez, para comunicarle que en septiembre abandonaría la presidencia de la Junta de Andalucía. ¿Por qué ahora?, fue la única pregunta que le hizo el secretario general de los socialistas, con quien Griñán había compartido desde hace tiempo su hoja de ruta.

La respuesta era sabida: «En la vida, uno tiende a pensar que todo es eterno. Y ese no es mi caso», afirmó anoche en declaraciones a LA RAZÓN. La fecha elegida no es producto del azar porque Griñán se marcha no sólo habiendo allanado el camino de la sucesión a Susana Díaz, sino después de que ésta consiguiera la friolera de 22.000 avales –la mitad de la militancia– para unas primarias nunca celebradas, el apoyo de los 8 secretarios provinciales de Andalucía y el respaldo de las Juventudes Socialistas.

No es poca cosa para una federación que se partió por la mitad cuando Manuel Chaves dejó la Junta para entrar en el Gobierno de Zapatero y pretendió tutelar a un Griñán que se rebeló ante los viejos usos y costumbres del socialismo andaluz y ganó la partida.

José Antonio Griñán anunciará hoy su decisión ante el Comité Director del PSOE de Andalucía y a partir de ahí el calendario sigue. Agosto será un mes de estudio y estrategia para una Susana Díaz que será investida en septiembre y hará para entonces su propio Gobierno. Después, empezará la ardua negociación con IU –socio de gobierno– de un complicado presupuesto que, de no lograr el aval en el Parlamento, quizá lleve a los andaluces a una convocatoria anticipada de elecciones.

Batido ya en retirada de la primera línea, el todavía presidente de la Junta de Andalucía no elude en su conversación con este diario el asunto de los ERE. Y, a juzgar por sus palabras, no teme una posible imputación de la jueza que instruye el caso, Mercedes Alaya. Desde luego, sostiene que éste no ha sido el motivo que le ha llevado a tomar la decisión, pero tampoco oculta su malestar con una instrucción que considera política. Griñán tiene dudas, pero tampoco descarta que la jueza eleve finalmente el caso al Supremo. De ser así, su opinión es que rebajaría la presión sobre la próxima presidenta de Andalucía y su Gobierno y que el afán de la instructora «por hacer piezas políticas» dejaría de tener relevancia.

Recuperar el pulso

Sea como sea, lo cierto es que si hay algo que no se le puede negar a este barón del PSOE, bregado en mil batallas políticas desde hace 30 años, es que se marcha convencido del deber cumplido, que en su caso, desde hace meses, no era otro que el poner en marcha un proceso de renovación, que no será sólo nominal, sino también generacional. Es de los que defiende que para recuperar el pulso ganador en momentos de dificultad, y éste para el PSOE es uno de ellos, se requiere de nuevas caras, sin duda, pero sobre todo de generaciones posteriores a la suya capaces de ilusionar a un electorado cansado de la vieja política y renuente a los políticos eternos. Siempre dijo que su carrera acabaría en Andalucía y así será aunque mantenga la presidencia del PSOE hasta el próximo Congreso Federal del PSOE.