La fallida dinastía Pujol trunca el sueño del patriarca

Tras su imputación, Oriol ha pasado de sucesor de Mas a líder improbable

Mañana se cumple un año de la elección de Oriol Pujol como secretario general de Convergència Democràtica. Aquél fue un día feliz para el quinto de los siete hijos del ex presidente de la Generalitat. Oriol fue escogido como número dos de CDC con una mayoría abrumadora (97,81 por ciento de los votos), sólo superado en popularidad por el líder del partido, Artur Mas, que logró el 99,36 por ciento. Ese congreso de Convergència, celebrado en Reus (Tarragona), significó dos cosas: un viraje decidido de los nacionalistas hacia el independentismo y un esbozo bien perfilado de la dinastía Pujol en CDC. La entronización de Oriol como secretario general le colocaba en la primerísima fila para suceder a Artur Mas, llegada la hora de su retirada. Pero un año después de aquel congreso, el panorama ha variado sustancialmente en Convergència.

Oriol Pujol, imputado como presunto «colaborador necesario» de una trama de concesiones ilegales de estaciones ITV, ha tenido que delegar todas sus funciones: las de secretario general en CDC y las de presidente del grupo parlamentario de CiU. Mantiene el escaño en el Parlament, eso sí, con el argumento –repetido hasta la extenuación– de que imputado no significa culpable.

Su convicción, subraya, es que el proceso judicial en marcha no supondrá ni su acusación ni su condena, ya que no ha actuado «ni como colaborador ni como necesario». A falta de comprobar el desenlace, Oriol ha pasado de sucesor natural de Mas a líder improbable. «Es justo», dijo, lacónico, su padre poco después de que su hijo fuera apartado de sus cargos en Convergència. ¿Es el fin del sueño de una dinastía Pujol en CDC?

El escándalo de las ITV, por supuesto, es una fatalidad para la carrera política de Oriol Pujol, pero no es su único lastre. En los últimos tiempos se ha proyectado luz sobre las sombras de corrupción que históricamente han rodeado a la familia Pujol Ferrusola. Los otros hijos del patriarca de CiU han prosperado económicamente al amparo del poder que durante 23 años ostentó Pujol. Las empresas de sus vástagos se beneficiaron de numerosas adjudicaciones de la Generalitat y su patrimonio se multiplicó. Nadie como el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, ejemplifica la cultura del pelotazo. Sus múltiples coches de lujo hablan por sí solos. Y su ex amante, Victoria Álvarez, ratificó la sospecha de que sus negocios no eran transparentes. «Le acompañaba en viajes por trabajo. Entre seis y diez viajes a Andorra, durante toda la relación. El último en 2008. Él me decía que tenía temas de trabajo y socios de varias cosas. Hasta que, en uno de los viajes, para sacar las maletas del coche, se abre ahí una especie de mochila y había muchísimo dinero. Había billetes de 200 y 500 euros», explicó Victoria Álvarez al juez Ruz.

A otros dos hermanos, Josep y Oleguer, también les acompaña la sombra de los negocios ilícitos. Ambos están involucrados en asuntos por evasión fiscal. Con estos mimbres, es difícil proyectar la imagen de un Oriol Pujol sin mácula. El que pudo ser sucesor es ahora un líder improbable.