La Guardia Civil teme que Plazaola sea otro Troitiño

La decisión del TS de su arresto llegó antes a la Prensa que a los agentes.

Expertos antiterroristas trabajan con la hipótesis de que el miembro de ETA Alberto Plazaola, que el martes consiguió eludir su detención en la localidad guipuzcoana de Oñate, se pueda convertir, si no aparece en un acto propagandístico de la izquierda abertzale en las próximas horas o días, en un nuevo Antonio Troitiño o José Ignacio de Juana Chaos, según elas fuentes que ha consultado LA RAZÓN.

Podría aprovechar, en un primer momento, la infraestructura que el «aparato de refugiados» aún mantiene en Francia y, con posterioridad, viajar a otro país.

Lo sabía antes

Lamentan la forma con que se ha actuado en este caso desde instancias judiciales, ya que el entorno de ETA y el propio Plazaola sabían con muchas horas de antelación que iba a ser arrestado para volver a prisión y cumplir los siete años de condena que le quedan. Se trata de un individuo talludito, que conoce muy bien lo que son las cárceles, a las que, lógicamente, no tiene el menor interés en volver.

Según las citadas fuentes, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil mantenían una discreta vigilancia en torno al domicilio de Plazaola ante la posibilidad de que se recibiera en cualquier momento la orden de detención. Sin ella, era imposible arrestarle.

Ante la sorpresa de los agentes, a media mañana empezaron a aparecer en los alrededores del domicilio representantes de los medios de comunicación, con cámaras y otros elementos de transmisión, y, sobre todo, individuos amigos de Plazaola y del entorno proetarra. Desde el primer momento, estos últimos mostraron una actitud clara de evitar la detención si era posible mediante la formación de lo que llaman un «muro popular».

Redacción

A efectos judiciales, el Tribunal Supremo redactaba el auto por el que anulaba la libertad de Plazaola para comunicárselo a la Audiencia Nacional, con el fin de que dictara la correspondiente orden de arresto e reingreso en prisión.

Mientras, las cosas se iban complicando en Oñate hasta el punto de que la Guardia Civil, de acuerdo con la Policía, decidió solicitar una orden de entrada y registro en el domicilio de Plazaola, donde el etarra ya no estaba.

Eran las siete de la tarde y había contado con tiempo suficiente para fugarse de su casa, sobre todo por la presencia del «muro popular» que dificultaba las vigilancias de los agentes.

Los expertos creen que pudo escaparse a través de casas colindantes; disfrazado y confundiéndose entre los concentrados o, incluso, en el maletero de un coche. Estas fuentes trabajan con dos hipótesis: o se ha fugado con la intención de no aparecer, porque tiempo ha tenido desde que fue arrestado Santiago Arróspide, «Santi Potros», y él sabía que seguiría el mismo camino; o bien se trata de una maniobra de los grupos del entramado proetarra que van a organizar en los próximos días otro «muro popular», esta vez mucho más numeroso, para que la detención se convierta en una denuncia de la política del Gobierno que, según ellos, actúa en contra del «proceso de paz» y la excarcelación de los presos.

Cabe la posibilidad, que es en la que se trabaja más en estos momentos, de que las Fuerzas de Seguridad puedan dar con el paradero de Plazaola y procedan a su detención, ya que la correspondiente orden ha sido ya dictada por la Audiencia Nacional.

Órdenes preventivas

Las citados expertos recuerdan que en otras ocasiones, cuando un tribunal sabía que un terrorista iba a ser detenido en función de la sentencia que acababan de acordar y aún no se había terminado de redactar, se dictaba una orden preventiva de detención con el fin de evitar lo que ha ocurrido ahora: que la persona que debía ingresar en prisión lograra escapar. «Se trata de algo absolutamente legal ya que ese individuo está condenado y lo único que hace la justicia es poner en manos de las Fuerzas de Seguridad los medios necesarios para evitar que huya. ¿Por qué no se ha hecho ahora?», se preguntan.

Plazaola había salido de la prisión de Texeiro (La Coruña) el pasado 4 de diciembre al decretarlo la Audiencia Nacional, que también ordenó la puesta en libertad de «Santi Potros», en virtud de una doctrina de acumulación de penas dictada por instancias judiciales europeas pero que el Tribunal Supremo de España ha tumbado. Arróspide fue arrestado de nuevo el 19 de enero en relación con dos atentados cometidos en los años ochenta.

Desde entonces, era cuestión de tiempo que la Justicia decidiera la vuelta a prisión de Alberto Plazaola, que ha tenido tiempo suficiente de planificar lo que iba a hacer en el futuro.