La niña contó a su padre en 2004 los abusos de Galván pero no la creyó

La Guardia Civil investiga la denuncia por los abusos a una menor de Torrevieja. El hombre ha decidido presentar ahora la denuncia contra el pederasta, al que el juez mandó hoy a prisión tras conocer su historial por la Prensa.

El pederasta indultado por error esgrimió su situación médica para evitar la cárcel
El pederasta indultado por error esgrimió su situación médica para evitar la cárcel

Madrid- Daniel Galván Viña, el pederasta español que había sido indultado por error en Marruecos y que ya se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Soto del Real, fue denunciado el lunes en el cuartel de la Guardia Civil de Torrevieja, en Alicante, por un hombre que afirma que éste le realizó tocamientos a su hija, menor de edad; tal y como adelantó ayer LA RAZÓN.

Fuentes judiciales confirman que la denuncia, formalizada por escrito, se encuentra ya en el juzgado y será investigada por la Benemérita.

Los hechos ocurrieron entre 2004 y 2006 en un pueblo cercano a Murcia, donde la familia de la víctima residía en aquel momento, aunque no fueron denunciados hasta ahora porque el padre no dio credibilidad a lo narrado por la niña –que por entonces tenía entre cuatro y seis años– debido a su corta edad. Tras reconocer el rostro de Galván en los medios de comunicación, volvió a recordar la versión de su hija y decidió ponerla en conocimiento de las autoridades.

El pederasta, que declaró ante el juez una propiedad en Torrevieja para poder demostrar su arraigo y no ser extraditado a Marruecos, colaboró con la Guardia Civil de la zona como traductor de árabe al menos durante un verano y, hasta 2011, su nombre aún figuraba en el padrón de la ciudad.

Galván se instaló en el área de los barrios de San roque y El Acequión, en el número 25 de la calle Guardamar, en un adosado de dos plantas ubicado a escasos 200 metros de una escuela infantil.

Al igual que hizo cuando se trasladó a Marruecos, el pedófilo se mostró como una persona sociable, que no levantaba ninguna sospecha.

En declaraciones a LA RAZÓN, una de sus antiguas vecinas, ha afirmado que «era un hombre normal, con el que te cruzas el saludo todas las mañanas» y que «lo que hiciera o dejase de hacer de puertas para adentro» era algo que «nadie pudo haber imaginado nunca».

Galván, de padres iraquíes y nacido en Basora en 1950, adquirió la nacionalidad tras contraer matrimonio con una mujer española, de la que actualmente se encuentra divorciado.

El propio detenido, asistido por un abogado de oficio que ha pedido su puesta en libertad, relató ayer al juez que su vida ha transcurrido principalmente entre Irak y España, aunque ha estado residiendo en diferentes lugares como Egipto, Siria, Jordania, Reino Unido o Marruecos.

Fue en este último país donde recibió una condena de 30 años de prisión por haber abusado sexualmente de diez niñas y un niño de entre tres y quince años de edad en la población de Kentira. Allí, había conseguido ganarse la confianza de sus vecinos haciéndose pasar por un profesor murciano jubilado. Éstos, confiados, dejaban que sus hijos participasen en las fiestas infantiles que organizaba en su casa e incluso los dejaban a su cargo cuando tenían que ausentarse, momentos que aprovechaba para abusar de ellos.

Galván dijo ante la Justicia alaui que eligió Marruecos para cometer las violaciones porque allí los niños «no son caros» y porque «todo se puede comprar».