España

La trama yihadista planeaba atentados suicidas en Madrid

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S., súbdito marroquí preso en la cárcel de Valdemoro, había convencido a otros dos reclusos de la misma nacionalidad, para que, cuando salieran de la cárcel, cometieran atentados de envergadura en Madrid y Barcelona, según se ha acreditado en la operación realizada el lunes por la Comisaría General de Información (CGI) y la Brigada Provincial (BPI) de Madrid, en la que se ha logrado desmantelar un peligroso entramado yihadista. A estos dos reclusos les explicó que tenía contactos directos con el Daesh, el Estado Islámico, y que, una vez cometidos los atentados (de carácter suicida) la banda yihadista haría llegar importantes cantidades de dinero a sus familias como recompensa. Les había entregado material audiovisual que enaltecía el «martirio», la muerte «del infiel» y la yihad violenta.

S. iba a ser extraditado a Portugal en las próximas semanas, donde no tardaría en ser puesto en libertad. Se sospecha que de allí viajaría a Marruecos y después volvería a España para seguir al frente de la trama, pero ya fuera de prisión.

La preocupación de los investigadores se centra ahora en identificar a todos aquellos reclusos, ya en libertad, que tuvieron contactos con S., porque se puede dar el caso de que alguno de ellos recibiera el encargo de cometer atentados y en estos momentos ya los estén preparando.

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Entre ellos se encuentra uno de los arrestados en Alcorcón, que había estado preso en Valdemoro hasta hace poco tiempo. S. fue, asimismo, el que logró captar al funcionario de prisiones de Valdemoro que, a cambio de dinero, le pasaba teléfonos móviles y tarjetas y, lo que es más, grave, le avisaba con anterioridad de cuándo se iban a producir inspecciones y registros de celdas. Le pagaba cantidades que las citadas fuentes no han querido precisar pero que le permitían «vivir muy bien». Los pagos al funcionario los realizaban la mujer, detenida también en Alcorcón y el otro arrestado en esta misma localidad, que, además, colaboraban con la trama para que se pudieran alcanzar sus objetivos criminales. Los investigadores sospechan que eran los enlaces con los cabecillas del Daesh.

S. se había rodeado de un núcleo duro, formado por cuatro o cinco reclusos de su absoluta confianza, que imponían la ley del terror dentro de la cárcel de Valdemoro. Hace unos meses, según las citadas fuentes, habían convencido a un preso para que, al abandonar la cárcel, cometiera atentados. Pasado un tiempo, manifestó a S. que no estaba dispuesto a seguir sus consignas y perpetrar acciones criminales y las respuesta «fue una paliza tremenda, de gran violencia».

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Asimismo, S. imponía las horas de rezo y a los que no ajustaban sus comidas al régimen «halal», de la ortodoxia musulmana, les obligaban a hacerlo.

Los detenidos, los cinco presos (de Valdemoro y Mansilla de las Mulas, en León), el funcionario y los arrestados en Alcorcón, pasarán hoy a disposición judicial, en concreto del Juzgado Central de Instrucción número 5 que ha dirigido el operativo.