Sevilla

Lara aboga por «diálogo y desectoralización» para Cataluña, donde «es más grave el camino que el final»

Asegura que se ha creado tal fractura social que prefiere que "el 80% apoye la independencia a que el 51% no lo haga"

El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch, ha abordado este jueves la situación política y social de Cataluña con motivo de la consulta soberanista que prepara el gobierno de la región, abogando por un "diálogo profundo"y por la "desectoralización"de esta cuestión como las principales bazas con las que, a su juicio, se puede contar para encontrar una solución "seria"a un conflicto donde "es más grave el camino que el final".

Lara ha expresado sus opiniones en el seno del ciclo 'Chequeo a España', organizado y celebrado en el Club Antares de la capital hispalense y que ha contado con la presencia de numerosas referencias de la vida política y económica de la ciudad y la región, como el vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP y presidente de honor del PP-A, Javier Arenas, y su sucesor al frente de la Presidencia del PP andaluz y también alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido; los primeros ediles de El Pedroso --pueblo al que el editor se encuentra profundamente vinculado--, Manuel Meléndez, y Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones; o el presidente de la Cámara de Comercio sevillana, Francisco Herrero.

Tras ser presentado por el periodista Carlos Herrera, que ha resaltado el perfil del presidente del Grupo Planeta como un "hombre-puente que tiende lazos de entendimiento"y un "todo poliédrico"del que destaca su idea de que "no somos realidades heterogéneas, sino homogéneas", Lara ha recordado, respecto a la tesitura catalana, que "el cuadro no es el que es, sino el que nosotros creemos que es", y ha incidido, no sin ironía, en que "cuando más resuelto parecía todo, más lo han vuelto a complicar".

Durante su conferencia, el editor se ha retrotraído a las afirmaciones que realizó hace varios años cuando el entonces presidente de la Generalitat, José Montilla, afirmó que Cataluña comenzaba a sentir "desafección"hacia España. Así, aseguró que en la comunidad autónoma catalana podría haber un 15-20 por ciento de la población que sólo se sentía catalana, un 5 por ciento que sólo se sentía española y un 70-80 por ciento que se sentía catalana y española. De esta manera, mantiene estos datos para incidir en que "no debería darnos miedo porque no son un caldo de cultivo para la posible independencia".

Sin embargo, Lara ha recordado que el nacionalismo no es una ideología, sino un sentimiento, "mucho más difícil de gestionar", toda vez que, además, el mismo "se ha utilizado como arma electoral,

y sólo ha triunfado en Cataluña y el País Vasco, por lo que no es igual en todos sitios". Además, ha añadido, el 90 por ciento de los catalanes, "con razón o sin razón", se sienten maltratados en el mapa fiscal español. "

ESTAMOS ENTRE LO MALO Y LO PEOR"

En este marco, en el que "lo importante no es que tengan razón, sino que lo sientan", con una situación "complicada", el empresario apuesta por el diálogo como la principal base sobre la que superar el conflicto. Es, no obstante, "difícil", ha añadido, ejemplificando en las posturas encontradas con motivo del acuerdo fiscal negociado entre las fuerzas políticas en Cataluña y en el que CiU mostraba su desacuerdo y su convicción de que no se pagaría "antes de que llegara el momento, aunque luego tuvieron razón".

Una de las principales dificultades para el proceso soberanista, a juicio de Lara, es el hecho de hacerlo dentro del euro, mientras que "hacerlo fuera del mismo y sacar la peseta al mercado es duro". En su opinión, no va a haber la necesaria unanimidad en el seno de la Unión Europea ante el riesgo para muchos países de que el mismo conflicto se reproduzca dentro de sus fronteras.

Con todo, "lo peor no sería que lo consigan, sino que saliera el 51 por ciento para el 'sí' o el 'no'; hemos creado tal fractura social que prefiero que el 80 por ciento apoye la independencia a que el 51 por ciento no lo haga", ha llegado a asegurar, añadiendo que dicha situación derivaría en un marco "inconvivible", con un proceso que duraría de cinco a diez años y que ni social ni económicamente sería asumible para Cataluña ni para España, "que tendría un 20 por ciento de su Producto Interior Bruto en llamas". "Estamos entre lo malo y lo peor", ha resumido.

Tras manifestar su "profunda envidia"por George Bush, que llegó a aprobar medidas con más votos por parte de los demócratas que de sus propios compañeros republicanos de partido, el editor ha apostado, así, por sentarse "sin ruidos", tal y como ocurrió cuando en 1996 CiU se implicó en conversaciones para apoyar al PP en el llamado 'Pacto del Majestic'; encontrar una manera de explicar el acuerdo sin "agredir"a sus bases, "cada vez más lejos unas de otras"; tomar conciencia de la necesidad de igualdad de derechos y oportunidades entre todos los españoles, sin perjuicio de las "fórmulas"o transferencias de competencias; y alcanzar, en fin, pactos económicos que se "respeten"y que marquen los objetivos a seguir.