Libertad condicional para el ex general Galindo, condenado por el «caso Lasa y Zabala»

El exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, condenado por el caso Lasa y Zabala, ha obtenido la libertad condicional, después de haber cumplido las tres cuartas partes de su condena, han informado a Efe fuentes jurídicas.

Esta decisión ha sido adoptada recientemente por el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional ya que reúne todos los requisitos para su obtención.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias permitió en 2004 a Rodríguez Galindo cumplir su condena fuera de la cárcel y en enero de 2005 se le concedió el tercer grado penitenciario.

Rodríguez Galindo, que fue el general de la Guardia Civil más laureado en la lucha contra ETA, fue condenado a 75 años de prisión por su implicación en el secuestro y asesinato de los presuntos etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala.

El 16 de diciembre de 1998, Rodríguez Galindo prestó declaración en el juicio del caso Lasa y Zabala, jurando por Dios y por su honor que "nunca"ordenó "ni el secuestro, ni las torturas, ni el asesinato"de los presuntos etarras.

Finalmente, el 26 de abril de 2000, la Audiencia Nacional le condenó a 71 años de prisión por el secuestro y asesinato de los presuntos etarras.

El tribunal condenó también a 71 años al ex gobernador civil de Guipúzcoa Julen Elgorriaga, así como a 69 años al teniente coronel Ángel Vaquero, y a 67 años y 8 meses a los ex agentes de Intxaurrondo Enrique Dorado y Felipe Bayo.

La sentencia les obligó además al pago, conjunta y solidariamente, de una indemnización de 25 millones de pesetas a las familias de cada una de las víctimas, pero les absolvió de los delitos de banda armada, lesiones y torturas.

El 25 de julio de 2001, el Tribunal Supremo aumentó en cuatro años las penas de cárcel impuesta, y el 2 de abril de 2002, el general perdió oficialmente su condición de miembro de la Guardia Civil.

El 22 de julio de ese mismo año, el Tribunal Constitucional confirmó la pena de 75 años impuesta al Rodríguez Galindo, así como al resto de los condenados.

El 20 de diciembre de 2002, el Tribunal Supremo rechazó la petición de indulto total para el general dada "la extraordinaria gravedad de los hechos y consecuentemente de las penas impuestas".

El 14 de julio de 2003, Rodríguez Galindo fue trasladado desde la prisión militar de Alcalá de Henares a la prisión civil de Ocaña II, en Toledo y el 19 de diciembre el juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez denegó la concesión del tercer grado penitenciario para el exgeneral.

En junio de 2004, la sección primera de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazó a su vez la concesión de la medida, sobre la que en agosto volvió a pronunciarse en contra la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

En septiembre de 2004, y tras varias salidas urgentes de la cárcel para ser tratado en un hospital, la Dirección General permitió a Galindo que cumpliera su condena fuera de la cárcel dada la grave enfermedad cardiovascular que padecía y su avanzada edad.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias resolvió sin embargo mantener el segundo grado de tratamiento al exgeneral, que recurrió la decisión.

El 1 de octubre de ese año, Galindo abandonó la cárcel de Ocaña y ese mismo mes ingresó en una clínica de Zaragoza, aquejado de una crisis cardiaca.

En diciembre fue operado del corazón y el 5 de enero de 2005, el entonces juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional José Luis Castro estimó el recurso y concedió el tercer grado al exgeneral.

En su auto, el juez recordaba que el interno se encontraba "con un régimen de flexibilización"tan amplio "que resulta absurdo su no clasificación en tercer grado".