Política

“Lisa” y “Gandalf”: los nombres en clave de los CDR para Puigdemont y Torra

Contaban con que el president se encerrara en el Parlament y les facilitara su ocupación

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Contaban con que el president se encerrara en el Parlament y les facilitara su ocupación

Las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil a los siete miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) en prisión provisional, investigados por delitos de terrorismo, ponen de manifiesto que utilizaban nombres en clave para referirse al presidente de la Generalitat, Quim Torra, y a su antecesor, el fugado Carles Puigdemont. Torra era «Gandalf» en esas conversaciones y Puigdemont, «Lisa».

En una conversación intervenida a Ferran Jolis -el supuesto responsable de la seguridad informática y de las telecomunicaciones–, desgrana con otro de los CDR encarcelado, Xavier Buigas –en cuya vivienda se llevaron a cabo, según la investigación, reuniones clandestinas entre los integrantes de los ERT–, los pormenores del plan para ocupar el Parlamento de Cataluña en respuesta a la sentencia del «procés».

«El rollo es ¿cómo entramos? Entramos por la puerta principal, a lo grande» –asegura Buigas– porque «se queda con gente dentro», recalca, para «defender el Parlament de una posible entrada». «Cuando dices gente de dentro, ¿me refiero al Govern, verdad?», le interrumpe Jolis. «Sí, claro. Y tanto», le aclara su interlocutor. De hecho, en su declaración ante el juez García Castellón –incorporada al sumario de los CDR, al que ha tenido acceso este periódico–, el propio Jolis aseguró que el encargo de ocupar la Cámara autonómica «venía de parte de Presidencia» y que «la intención» era que Quim Torra «se quedara encerrado dentro para el día D». Para esa operación, precisó el encargado de garantizar las comunicaciones con el exterior durante la semana que pensaban ocupar la sede parlamentaria, «no había límite de gastos». En esa misma conversación con Jolis, Buigas ya deja claro que «estas cosas valen dinero y nosotros no pondremos ni un duro. Pondremos las horas que hagan falta, eso sí».

Entre otras cosas, hacía falta contar con dos pisos francos, montar antenas de larga distancia y activar una red utilizando establecimientos y restaurantes cercanos a los que se «usurparía» los puntos wifi. El presupuesto, 6.000 euros.

Jolis también cuenta a su interlocutor: «Hace cuestión de dos o tres semanas organicé una reunión con la hermana de Lisa». Y le aclara: «Lisa, para que me entiendas, es el nombre en clave del que está con los flamencos en Bélgica, el mandamás». O sea, Puigdemont. «Sí, sí, Waterloo», apostilla Buigas.

«Correcto –corrobora Jolis–. Entonces, estoy trabajando con ellos para blindarles comunicaciones y asegurarles una comunicación también con Gandalf, que Gandalf es el que está aquí, el que ya sabes quién es, ¿verdad?». «Se infiere que hablan de Joaquim Torra», se apunta en la transcripción.

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