Política

Los etarras se jactaban del pánico que habían infundido a Ortega Lara

En la puerta del zulo de Mondragón donde retuvieron a Ortega, Ugarte y el resto de los miembros de la célula tenían colocado un cartel: «Txoria bota» (dispara al pájaro)

En el colmo de la maldad, José Luis Eróstegui, que junto al “homenajeado” Javier Ugarte, había consumado el secuestro dijo a la Guardia Civil: “No pudimos suministrar un somnífero a Ortega en el momento del secuestro debido al pánico que experimentaba”.

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Los etarras se jactaron del pánico que infundieron al funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, en el momento de secuestrarlo.

En el colmo de la maldad, José Luis Eróstegui, que junto al “homenajeado” Javier Ugarte, había consumado el secuestro al esperar al funcionario en su garaje y meterlo en el maletero de su coche, dijo a la Guardia Civil: “No pudimos suministrar un somnífero a Ortega en el momento del secuestro debido al pánico que experimentaba”.

En la puerta del zulo de Mondragón donde retuvieron a Ortega, Ugarte y el resto de los miembros de la célula tenían colocado un cartel: «Txoria bota» (dispara al pájaro), «Txoria askatu (deja en libertad al pájaro), tal y como adelantó LA RAZÓN.

Uno de los dos mensajes debía aparecer en el «Merkatu Txikia», la sección de anuncios por palabras del desaparecido diario «Egin».

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El primero significaba que debían asesinar al funcionario de prisiones, y el segundo, que lo podían poner en libertad.

Para ambos casos, tenían un plan preestablecido con el fin de deshacerse del cadáver o dejar a Ortega en un punto desde donde pudiera comunicar que había finalizado su cautiverio. No hizo falta. La Guardia Civil lo evitó.

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