«Los payeses perderían 400 millones si Cataluña se independiza»

Miguel Arias Cañete
Miguel Arias Cañete

Miguel Arias Cañete, ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha asegurado en el ciclo «La Razón de...» que una hipotética independencia de Cataluña supondría que los agricultores catalanes dejarían de contar con más de 400 millones de euros.

Tras su intervención inicial, el ministro de Agricultura respondió a las preguntas de tres periodistas: Gloria Lomana, directora de informativos de Antena 3; Javier González Ferrari, presidente de Onda Cero, y Francisco Marhuenda, director de LA RAZÓN.

–GLORIA LOMANA: La presidenta del PP de Cataluña ha dicho que hay que limitar la solidaridad, y ha sido rebatida por la secretaria general del partido, por algunos ministros y por otras comunidades como Madrid, Aragón, Valencia y Extremadura. Artur Mas no sabemos si ha conseguido la consulta, pero ¿sí al menos dividir al PP?

–MIGUEL ARIAS CAÑETE: El Partido Popular es como la nación española: indivisible. Es un partido democrático que tolera opiniones entre sus militantes pero que forma criterio. El modelo actual de financiación autonómica viene de un acuerdo entre el PSOE y Convergencia, y del Estatuto de Autonomía que en su día puso el tripartito en marcha. Y al PP nunca le gustó ese modelo. Dijimos que tenía muchos defectos y no es perfecto. Sobre todo porque está muy vinculado a los impuestos y en cuanto hay problemas de crecimiento económico esto afecta de manera singular a la financiación autonómica. Ahora mismo estamos en un proceso en el que simultáneamente estamos haciendo dos cosas: vamos a analizar todo el sistema tributario para hacer una gran reforma fiscal –que tiene que reordenar todos los tributos y donde en la que tiene que haber un fuerte componente de impuestos medioambientales, porque ése es el futuro–, y paralelamente hay un proceso de reforma de la financiación autonómica, pero que tiene que garantizar la solidaridad entre territorios, establecida en la Constitución. Primero hay que analizar los fallos del sistema anterior; segundo, ver las posibilidades económicas que tiene un país de financiar los servicios públicos; y tercero establecer los modos de mejorar el sistema de financiación autonómica. En un proceso tranquilo y ordenado, y sin imposiciones de nadie.

–G. L.: ¿Podría ser esto compatible con una limitación de la solidaridad de Cataluña?

–M. A. C.: Yo no digo que sea compatible. Hay que establecer un sistema que permita que en España todos los servicios se financien igual y que todos los españoles tengan derecho a iguales prestaciones al margen del territorio en el que vivan, y que podamos garantizar el desarrollo de todos los territorios. En la UE, España ha defendido la solidaridad y hemos construido nuestro país con el fondo de cohesión, los fondos de desarrollo regional y el fondo social europeo. Y entonces nos parecía muy bien la solidaridad. Si es bueno que Europa nos ayude, también tiene que ser bueno que nosotros ayudemos a los territorios. Cuando toda España se desarrolla armónicamente, beneficia a todos, a las comunidades más ricas y a las menos prósperas. Porque si éstas se desarrollan, se convierten en consumidores de lo que producen las ricas. Hay que hacer una ecuación de la contabilidad nacional que permita que todo el mundo salga ganando.

–G. L.: Su nombre ha sonado para varias candidaturas, como para Andalucía o para encabezar las listas europeas. ¿Lo aceptaría?

–M. A. C.: ¿Ha sonado en Moncloa o en Génova? Por que yo no lo he oído sonar, lo he visto en los periódicos. Me temo que no ha sonado. Yo soy muy disciplinado, pero en este momento tengo mi cabeza donde la tengo que tener, en este macroministerio. Cuando tienes una responsabilidad grande, no se puede estar pensando en el siguiente puesto. El que está pensando en el siguiente puesto no hace bien lo que tiene que hacer ahora. Ni me lo he planteado. Además, ya fui eurodiputado 13 años.

–JAVIER GONZÁLEZ FERRARI: ¿Cuánto perdería la agricultura española si al final Artur Mas se lleva con él a los payeses?

–M. A. C.: La agricultura española no perdería nada porque los agricultores españoles seguirían percibiendo sus cifras. Pero Cataluña, los agricultores catalanes, los payeses, la misma tarde que don Artur Mas tomara su sabia decisión perderían 310.324.118 euros, que fue lo que cobraron el año pasado, 56.484 payeses; esos los tendría que poner el señor Mas de su bolsillo. Y para política de desarrollo rural perdería otros 105 millones, es decir, perdería de primeras 400 millones. El resto de los agricultores españoles seguirían percibiendo plácidamente sus ayudas comunitarias.

–J.G.F.: Desde el inicio de la crisis, se está buscando una nueva locomotora económica que sustituya a la construcción. ¿Qué peso tiene hoy y qué peso puede tener en una recuperación el sector agroalimentario?

–M. A. C.: Somos ahora mismo la octava potencia exportadora del mundo, podemos aspirar a ser la sexta con mucha dificultad, pero podemos aspirar a ser la sexta. Es un sector que tiene posibilidades de crecimiento muy importantes. Ahora mismo estamos en el 8 y pico del PIB y, consolidado todo, se puede pensar que podría incrementar tres puntos más. Eso es un horizonte muy razonable y entonces pasaría a ser un sector muy potente, no como el turismo, pero muy potente. Si ser el segundo sector exportador después de bienes de equipo, tener balanza comercial positiva y si logramos la gran transformación de las cooperativas españolas en grandes cooperativas, éste es un sector que puede ser muy grande, porque la calidad la tenemos, la productividad la tenemos. Nos falta algo de innovación y más capacidad de exportación, que este momento aprecio importante. Exportamos volúmenes, pero, por ejemplo, no hemos posicionado nuestros vinos al nivel de precio que su calidad justifica, y este año va a haber una cosecha de 48 millones de toneladas.

–FRANCISCO MARHUENDA: Usted tiene una hija técnica comercial del Estado, Micaela, si no me equivoco; tiene Luis de Guindos una sobrina también técnica comercial del Estado, Beatriz, y resulta que, siendo personas muy preparadas, surge un cargo funcionarial que les corresponde y tienen que no asumirlo: La una porque su tío es ministro y la otra porque su padre es ministro. Los políticos ahora están en una etapa de ser criticados. Desgraciadamente parece que ser político es de las cosas peores que se puede hacer. ¿Qué pasa en la política española? ¿Es justo lo qué esta pasando? ¿Qué es lo que hay que hacer?

–M. A. C.: Yo veo aquí una doble moral del Partido Socialista muy pintoresca. En el caso que usted ha mencionado, yo tengo una hija que trabajaba en el sector privado, donde ganaba bastante más, que ahora, se casó y se fue a vivir a Estonia, y en Estonia preparó las oposiciones de economista del Estado, que probablemente son de las más complicadas, al mismo nivel que las de abogado del Estado. Y la sacó, sacó el número cuatro me parece de su promoción o cinco no sé. Dice su madre que menos. Es el fervor, paterno. Entonces eligió trabajar en la Comisión Nacional de la Competencia, ya estaba trabajando cuando yo entré, el Partido Socialista la hizo subdirectora adjunta, el partido socialista. A Beatriz De Guindos, que también era economista del Estado, la hizo subdirectora el partido socialista. Así que eran las dos del mismo departamento, una llevaba diez años, la otra seis trabajando en el tema. Se rasgan las vestiduras porque sucede lo normal, a la subdirectora la promocionan a directora, porque era la mujer más capacitada y además se ha hecho una enorme justicia porque Beatriz es la que más sabe de competencia en este país, y, a mi hija que era directora adjunta la pasan a subdirectora. Entonces sale todo el partido socialista, gran escándalo, despotismo. Oiga si son funcionarios, si estamos hablando que un puesto de subdirector es de funcionario si es que yo en mi Ministerio cuando nombran a los subdirectores no me entero quién los nombra, porque son puestos de funcionario. Pero eso lo hace el partido socialista que no se rasgan las vestiduras cuando sale una ministra del Ministerio se va a trabajar a Naciones Unidas y se hace una donación de 170 millones de euros a una mujer para colocarla en un puesto de 200.000 dólares al año, entonces no pasa nada. No pasa nada en los ERE de Andalucía, donde ya no es que sólo colocan al pariente, es que lo colocan en un ERE falso. Creo que aquí nos hemos perdido un poco las referencias. Creo que se ha cometido una enorme indignidad. Creo que cuando hay gente que es muy capacitada que España debería tener en los puestos a las personas más capacitadas, sobre todo en competencia, que es un sitio de enorme complejidad como es la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Pero todos estos socialistas que no han hecho estas oposiciones tan duras y que tienen un escaño porque se lo ha puesto su partido, pues debían reflexionar sobre dónde están ellos y sobre los que han trabajado tres años a doce horas diarias para conseguir un puesto de trabajo.

–F.M.: Le voy a sorprender con una pregunta sobre su Ministerio. El agua ha sido un problema eterno en este país. Al final no se hace el trasvase, ¿España tendrá resuelto de verdad después de que ustedes pasen por el Gobierno el grave problema hídrico? Porque el agua es de todos, pero resulta que es de unos más que de otros.

–M. A. C.: Lo primero que dije es que primero hay que mirar cuál es el agua disponible. Antes de decir: «lo voy a trasvasar», tienes que analizar cuál es el agua que hay. Y eso hasta que no terminemos con el último río, que será el Segura, parece que no podremos saberlo. A partir de ahí yo intentaré un pacto nacional del agua, yo haré una propuesta, la que técnicamente sea más coherente y más razonable para este país. Otra cosa es que sea políticamente posible, pero por lo menos en la mesa de negociación habrá que colocar la solución óptima. Luego en la política se hará todo lo posible, habrá que negociar y buscar el máximo consenso para que no demos marcha atrás. Desde luego la solución del Partido Socialista de las desaladoras ha demostrado que ha sido un fracaso estrepitoso.