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Los votantes del PSOE reniegan de la «nación de naciones»

Un 76,3% rechaza esta concepción de España, mientras que al 73,3% le parece «mal o muy mal» el sistema plurinacional de Sánchez

Votantes del PSOE en Palma de Mallorca
Votantes del PSOE en Palma de Mallorcalarazon

Un 76,3% rechaza esta concepción de España, mientras que al 73,3% le parece «mal o muy mal» el sistema plurinacional de Sánchez.

En plena escalada de tensión entre la Generalitat y el Estado central a cuenta de la crisis territorial, Pedro Sánchez rompió la unidad de acción con el Ejecutivo de Mariano Rajoy y deslizó un compendio de propuestas –recogidas en la Declaración de Barcelona– para atajar el desafío soberanista. Una relación de medidas, entre las que se encuentra el perfeccionamiento de la plurinacionalidad del Estado, la transición hacia un modelo federal o el reconocimiento de las aspiraciones nacionales de Cataluña, que genera un amplio rechazo entre la sociedad y sus propios votantes. Así se deduce de los datos arrojados por la última encuesta de NC Report para LA RAZÓN, según los cuales el 76,3% de los electores socialistas reniega de la «nación de naciones» que promueve su líder. El porcentaje de rechazo asciende hasta el 77,1% si se pregunta de manera genérica sin atender al recuerdo de voto. Sólo un 13,8% valora esta fórmula como positiva y un 9,1% no sabe o no quiere responder al respecto.

Tampoco la visión de España como un Estado plurinacional triunfa entre los españoles. A un 73,3% de los encuestados les parece «mal o muy mal» esta concepción, por el 12,1% que la considera «bien o muy bien» y el 14,6% que prefiere no opinar. En todo caso, este perfeccionamiento de la plurinacionalidad debería vehicularse a través de la reforma de la Constitución, una opción que no cuenta con consenso entre los encuestados. Un 47,2% entiende que no se debería abrir el melón de la actualización de la Carta Magna para promover un nuevo ordenamiento territorial, mientras que un 40,8% sí lo ve coherente. El 12% no manifiesta su opinión. En concreto, los encuestados se oponen a la reforma de la Constitución por el contexto de crispación actual, pues consideran que en pleno desafío independentista no se dan las condiciones propicias para ello. Así lo señala el 55,7% de los consultados, por el 31,2% que cree que es precisamente este clima de confrontación el que demanda una catarsis. El 13,1% de los entrevistados evita dar su opinión al respecto.

Ni siquiera la demanda tradicional de los socialistas –defendida desde la Declaración de Granada en 2013– de avanzar hacia un Estado federal cuenta con el respaldo de los españoles. Un 66% de los entrevistados se opone a este modelo, por el 20,3% que sí se muestra a favor y el 13,7% que no se pronuncia sobre este asunto. En general, los españoles recelan de cualquier sistema que pueda generar asimetrías entre territorios y son una mayoría –el 73,4% de los encuestados– los que consideran que no debe haber autonomías con más reconocimiento que otras para evitar incurrir en desigualdades entre territorios. El 14,9% sí es partidario de un reconocimiento desigual y el 11,7% no sabe o no quiere expresar su opinión al respecto.

Si apelamos al sentimentalismo, pilar y germen del secesionismo, son una mayoría quienes se sienten tan españoles como de su comunidad autónoma. Así lo reconoce un 51,9% de los entrevistados, por el 23,9% que se siente más español que de su gentilicio y el 17,2% que prioriza su pertenencia regional sobre la estatal. El 7% prefiere no responder a esta cuestión.

Por lo descrito hasta ahora cabría deducir que los españoles son bastante conservadores en lo que al modelo territorial se refiere y así lo demuestra que en su mayoría –el 57,3%– se reconozcan cómodos y conformes con el actual sistema de las autonomías. Un 33,7% muestra su disconformidad y sería partidario de emprender cambios, mientras que un 9% no tiene opinión o no quiere manifestarla. Este amplio respaldo al modelo de Estado actual se debe, en parte, a que los encuestados lo consideran «útil». Así lo señala el 61,4% de los entrevistados, mientras que el 30,7% lo encuentra desfasado o con algún tipo de desequilibrio. El 7,9% no responde a esta cuestión.

Aunque se reconozcan conformes con el sistema autonómico –el 39% mantendría el nivel de autonomía actual–, ante la eventualidad de poder introducir algún cambio en el modelo territorial, los encuestados tienen claro que priorizarían restar autonomía a las regiones (32,8%) sobre ampliarla (21,8%). Un 6,4% no sabe o prefiere no expresar su opinión al respecto. Es en esta pregunta en la que por primera vez en toda la encuesta se produce una divergencia entre los resultados globales y los estructurados por edades. En concreto, entre los mayores de 65 años se impone la opción de restar autonomía (40,6%) sobre la de mantener el modelo actual (38,4%).

En un momento de máxima tensión en Cataluña en el que se demanda por parte de la sociedad y el Gobierno la unidad de los demócratas contra el desafío independentista, los ciudadanos consideran que el partido que mejor defiende la soberanía nacional es el PP (22,8%). Le sigue el PSOE, que a pesar de sus controvertidas apuestas en el plano territorial de los últimos meses y la época de coqueteo del PSC con el derecho a decidir es señalado por el 14% de los entrevistados. El 8,2% se decanta por Ciudadanos y el 6,9% por otros partidos. Resalta que el resultado mayoritario en esta cuestión sea abstencionista, un 31,1% dice no saber o no querer responder a esta cuestión y un 17% –por delante del PSOE– considera que ninguno de los partidos actuales garantiza con su discurso la soberanía nacional.