Mas guarda silencio ante la respuesta a su órdago soberanista

El PP y Ciutadans le exigen que rectifique y el PSC se opone a una «guerra de banderas»

Sánchez-Camacho ha dicho que los líderes de Unió y PSC no pueden seguir estando "en medio"y tienen que decidir con quién están. Efe
Sánchez-Camacho ha dicho que los líderes de Unió y PSC no pueden seguir estando "en medio"y tienen que decidir con quién están. Efe

Satisfechos con haber llenado la plaza de Cataluña de Barcelona, PP, Ciutadans y los organizadores de la manifestación, la plataforma «Som Catalunya Somos España», emplazaron ayer a Artur Mas a escuchar a «la mayoría silenciosa que ha empezado a hablar». Pero ahora quien guarda silencio es el president de la Generalitat. En la ceremonia de beatificación de 522 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España, Mas atendió a los periodistas, pero cuando se le preguntó por la réplica del 12-O a su órdago soberanista, contestó que no quería hablar del tema. Hoy tendrá ocasión de responder por él Unió mañana el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, tras la reunión del Consell Executiu.

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, no esperó al lunes para valorar la movilización del 12-O. Erigida en portavoz política del acto, pidió a Mas que rectifique y que se dé cuenta de que la mayoría es la Cataluña silenciosa. En sus discursos, el president de la Generalitat alega que de los 135 diputados que tiene el Parlament de Cataluña, 107 (CiU, ERC, PSC, ICV y la CUP) están a favor del «derecho a decidir» por 28 (PP y Ciutadans) que lo rechazan, también recuerda que la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat dice que el 71 por ciento de los catalanes respaldan una consulta, para avalar que una «mayoría» legitima su camino hacia el referéndum.

«No hay tercera vía»

Aunque de los 107 diputados que defienden la consulta, no todos apoyan la independencia. Sánchez-Camacho se dirigió a ellos, al PSC y al socio de CDC, Unió, y les pidió que se posicionen a favor de una u otra opción. «Deben mojarse definitivamente, no pueden estar en medio, tienen que aclarar si están a favor de la independencia o de los que defendemos la Cataluña plural dentro de España», reclamó.

Advirtió al primer secretario del PSC, Pere Navarro, de que no va a ningún lado con sus vía, porque «ni la vía federal ni la confederal (que defiende Unió) tienen ningún recorrido». Reprochó a Alfredo Pérez Rubalcaba que fue un error no haberse sumado a la manifestación del 12-O y le emplazó a rectificar, a reconocer su error y a no permitir más que el PSC se equivoque. Y a Josep Antoni Duran Lleida le echó en cara que «está siendo cómplice de una CDC que da pasos agigantados hacia la independencia».

Pero las palabras de la presidenta del PP catalán no lograron cambiar de idea al PSC ni a Unió. El portavoz de los socialistas catalanes, Jaume Collboni, replicó que los socialistas salen a la calle para defender los derechos sociales, la educación pública y la salud pública, no para participar en una «guerra de banderas». Visiblemente molesto con los reproches que recibieron tanto del PP como de Ciutadans por no haberse implicado en la convocatoria, Collboni acusó a Sánchez-Camacho de practicar un «nuevo victimismo» y de tener una responsabilidad histórica en la crispación que hoy se vive en Cataluña. Le recordó que «se podría haber ahorrado la manifestación si el PP desde hace 10 años no hubiera practicado la catalanofobia, no hubiera recogido firmas en contra del Estatut, si no hubiera presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional y si Rajoy y Mas hubieran empezado un diálogo franco y abierto hace un año».

El president del Consell Nacional de Unió, Ramon Espadaler, le respondió que no tenía ningún sentido que su partido participara en la manifestación a favor de la unidad de España, porque los democristianos «no tenemos como objetivo mantener la unidad de España».

El portavoz de Ciutadans, Jordi Cañas, incluyó en la lista de los ausentes el 12-O a ICV. Cañas, que también actuó como portavoz político de la manifestación, reivindicó que falta por incorporar a la izquierda en el frente contra la independencia.

A la petición de PP y Ciutadans para que Mas escuche a la «mayoría silenciosa», ERC les emplazó a aceptar la consulta para dar voz a los manifestantes.

Por otro lado, el PSC denunció ayer un asalto a una sede del partido en el distrito de Les Corts de Barcelona en el que diversos miembros de la Juventut Socialista de Catalunya (JSC) fueron increpados y agredidos físicamente por un grupo de independentistas.

El Govern admite que la consulta puede no ser en 2014

Dos movimientos de cabeza en sentido negativo y una frase: «Yo no haré ninguna declaración hoy». Fue la respuesta del president de la Generalitat, Artur Mas, cuando se le preguntó por la marcha del sábado contra su proyecto soberanista. Mas, acompañado de su mujer, Helena Rakosnik, no quiso responder a temas políticos durante los actos en Tarragona para beatificar a 522 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España. Quien sí se pronunció fue el consejero de Interior de la Generalitat y presidente del Consejo Nacional de UDC, Ramon Espadaler, quien avisó de que es posible que la consulta de autodeterminación no se pueda hacer en 2014, aunque espera que entonces sea en 2015.