Mas y Puigdemont luchan por imponer al president

Rivalizan por ver quién consigue aupar a su candidato a la Generalitat y desatascar la situación antes del 22 de mayo. Ferran Mascarell, Elsa Artadi y Marc Solsona lideran las quinielas.

Rivalizan por ver quién consigue aupar a su candidato a la Generalitat y desatascar la situación antes del 22 de mayo. Ferran Mascarell, Elsa Artadi y Marc Solsona lideran las quinielas.

La cuenta atrás para investir un nuevo presidente de La Generalitat ha comenzado. Bajo un fuerte pulso entre Artur Mas y Carles Puigdemont, y las incógnitas de la CUP, los soberanistas trabajan ya en el nombre de un candidato o candidata que desatasque la actual situación antes del 22 de mayo. El acuerdo se forjó en la reunión mantenida el pasado jueves en Berlín entre el prófugo y dos personas de su núcleo duro, Elsa Artadi y Josep Costa. Según fuentes de este sector, aunque Puigdemont pidió unos días de reflexión, lo cierto es que Junts x Cat renuncia a desobedecer al Constitucional y a su propio Consell de Garantías Estatutarias sobre una designación a distancia y barajan nombres para un futuro Govern. Con la sombra de los dos ex presidentes en rivalidad total, la enorme división entre el PDeCAT y los veintidós diputados leales al fugitivo, y la incertidumbre de los decisivos votos cuperos, tres son los aspirantes en las quinielas: Ferrán Mascarell, Elsa Artadi y Marc Solsona.

La mayoría independentista da por hecho que habrá Govern antes de expirar el plazo legal, pero no todos lo tienen tan seguro ante lo que podría hacer la CUP. En este sentido, dirigentes del PDeCAT y ERC recuerdan que para sacar adelante una investidura es necesaria la abstención de los antisistema en segunda vuelta, algo que aún se desconoce. De momento, el sector más radical de la formación asamblearia liderado por su portavoz en el Parlament, Carles Riera, sigue aferrado al llamamiento de «Puigdemont o nada» y, en su caso, a una declaración ineludible de la república. Por ello, las presiones ahora son enormes en varios frentes: la posición de Mas que apuesta por Mascarell, la actitud de Puigdemont siempre imprevisible en el último momento, la pugna entre el PDeCAT y los diputados fieles al prófugo que marcan el camino, la posición de ERC desnortada de liderazgo, y la necesidad de convencer a la CUP para su abstención.

En este momento, según ha sabido este periódico, un fuerte «lobby» se ha puesto en marcha en torno a la figura de Ferrán Mascarell i Canalda, capitaneado por Mas, la antigua Convergencia y sectores culturales e intelectuales de Cataluña. Este historiador y escritor nacido en San Just Desvern fue militante del PSC, concejal del Ayuntamiento y consejero de Cultura con Maragall, hasta que dio un giro copernicano, se pasó a las filas convergentes y ocupó el mismo cargo con Mas de presidente. Nombrado por este Delegado de La Generalitat en Madrid, muchos le consideran un converso, un «traidor» para los socialistas. Es claramente un hombre de Artur Mas, lo que dificulta el consenso entre Puigdemont y los suyos, ERC y los cuperos, decisivos aún con la delegación de voto de Puigdemont y Comín.

La segunda aspirante en liza es Elsa Artadi i Vila, muy de confianza de Puigdemont pero rechazada de plano por el PDeCAT, partido que abandonó. «Una auténtica bestia negra», dicen sus detractores neoconvergentes. Procede de una ilustre familia de economistas catalanes afincados en Sitges, Doctora por la Universidad de Harvard, fue profesora en Milán y una Universidad china, miembro del comité científico de la Asociación Europea de Economistas y consultora del Banco Mundial en Washington, su bagaje de auténtica «niña bien» despierta recelos en ERC y levanta ampollas en la CUP. A sus cuarenta y seis años, esta mujer rubia, políglota, apasionada del yoga y las acuarelas fue la triunfadora de Junts x Cataluña como jefa de campaña del ex presidente fugado y ha manejado bien el poder a la sombra de tres padrinos políticos: Andreu Mas-Collel, Artur Mas y Puigdemont, que ahora no vería del todo clara su candidatura por su excesivo protagonismo, según fuentes de su entorno.

El tercer candidato que suena con fuerza es el leridano Marc Solsona i Aixalá, alcalde de Mollerussa. Un soberanista nato, amigo personal de Puigdemont desde su etapa al frente del Ayuntamiento de Gerona. Precisamente este vínculo municipal le convierte en favorito del prófugo quien, según su entorno, trabaja en estos momentos en fraguar un movimiento de alcaldes independentistas de cara a una nueva candidatura si se repiten elecciones. La dificultad de alcanzar un consenso para la investidura no descarta esta opción, con la pretensión de Puigdemont de encabezar una lista de fuerte cariz municipal integrada por ediles destacados. Bajo el nombre de «Cataluña en sus municipios», la idea sería aglutinar un buen número de alcaldes y cargos locales separatistas para forzar una mayoría en el Parlament.

Aunque con menor fuerza, otros nombres circulan como el actual vicepresidente del Parlament, Josep Costa, la alcaldesa de Gerona, Marta Mádrenas, o la activista neoconvergente Laura Borrás. Fuentes soberanistas admiten que el papel de ERC está ahora muy devaluado con Junqueras en prisión, Rovira huída en Suiza, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, que va por libre. Un alto dirigente republicano define así la situación: «Aceptaremos lo que nos echen con tal de que haya Govern». Su objetivo es forzar al máximo esta posibilidad, sin procesos judiciales por medio, y la derogación del artículo 155. A pesar de que las últimas encuestas les otorgan una recuperación electoral y un alza de la figura de Junqueras, a punto de cumplir nueve meses en la cárcel, en ERC no son partidarios de unas nuevas elecciones y sí de formar gobierno cuanto antes. A los seis mese de la declaración de independencia y la aplicación del 155, parece que algo se mueve hacia una investidura. Pero una vez más la última palabra la tiene el prófugo Puigdemont y sus veintidós diputados leales. «Gestionar el tiempo con nuestro calendario», es la frase críptica pronunciada por el fugitivo de Berlín en estos días. Mientras la CUP sigue teniendo sus cuatro votos en duda, la pregunta sigue en el aire: ¿Quién será president o presidenta? El tiempo corre.