Mentira y tergiversación

La frase descontextualizada de Bergoglilo: «Un pueblo que olvida su pasado, sus raíces, no tiene futuro. Es un pueblo estéril», está siendo utilizado por el minúsculo grupo Cristianos por la Independencia, como denunciaba ayer LA RAZÓN. Susodicho grupo no es más que el último estertor del progresismo nacionalista que ha esterilizado espiritualmente a Cataluña, precisamente por olvidar sus raíces tradicionales e hispanas. Baste pasearse un domingo por las iglesias en Cataluña. Este grupo se empeña en un argumento estulto: «Cuando se consiga la independencia se renovará la espiritualidad e incluso aumentarán las vocaciones». Esta frase uno mismo la ha oído literalmente en sermones. Por el contrario, niegan la mayor: el nacionalismo es una «religión laica» que ocupa y fagocita el espacio de la religión en Cataluña. No en vano, durante decenios el nacionalismo se fraguó en parroquias, conventos y seminarios.

No es la primera vez que Cristianos por la Independencia manipula textos o expresiones papales. En la revista «El Senyal» presentaron hace un año un elenco de citas magisteriales para argumentar a favor del referéndum de autodeterminación. Evidentemente, todas ellas estaban descontextualizadas. Un ejemplo: citaban el discurso ante la Asamblea General de la ONU el 5 de octubre de 1995 de Juan Pablo II, en el que hablaba de los derechos de las naciones oprimidas. Lo que callaban es que era una reflexión sobre los pueblos que habían sido invadidos por la Unión Soviética. O, peor, omitieron una parte del discurso en el que Juan Pablo II condenaba el nacionalismo: «El nacionalismo, especialmente en sus expresiones más radicales, se opone por tanto al verdadero patriotismo, y hoy debemos empeñarnos en hacer que el nacionalismo exacerbado no continúe proponiendo con formas nuevas las aberraciones del totalitarismo». Así se las gastan estos Cristianos por la Independencia. Mienten y tergiversan.

*Sociólogo - Universidad Abat Oliba CEU.